Disonancia Cognitiva

 Vive tu credo o cambia tu credo.

Pollitortuguita: ¿Resonancia cognitiva?

Tu Mejor Tú: “Disonancia”, figura, “disonancia”…

La disonancia cognitiva es, ante todo, un conflicto interno.

Se trata de un cuadro psicológico que tiende a darse cuando hay sistemas de ideas, creencias, emociones o comportamientos que no armonizan entre sí.

Por ejemplo, ¿nunca te ha atraído alguien que a la vez te provoca una gran antipatía?

Pues, a menos que tengas muy claro (y mucha gente no lo tiene) que el sexo y el amor pueden discurrir por caminos distintos, puede provocarte una disonancia cognitiva.

O ¿qué sucede si, en teoría, estás totalmente en contra del racismo pero las personas de diferente etnia te provocan reacciones desagradables?

Pollitortuguita: Conozco a alguien así…

Chica curiosa: Pues tiene un caso agudo de disonancia cognitiva.

Mario Luna: Probablemente, sí.

Y otras veces puede tratarse de ideas que no son compatibles.

Señor de los borregos: Como egoísmo y altruismo, ¿no?

Señor de las excusas: Sí. ¿Qué le diríais a alguien que cree en la validez de ambas ideas? Y no quiero mirar a nadie.

Chica curiosa: Que se lea el capítulo “Altruismo egoísta”, ¿no?

Tu Mejor Tú: Correcto. Ese concepto podría reconciliarlos.

Pero ahora, sobre todo, nos interesa un tipo de disonancia cognitiva concreto: aquel que provoca la incongruencia entre tus creencias y tu comportamiento.

Cuando sufres dicho tipo de disonancia cognitiva, ¿qué efectos crees que va a tener en ti?

En el mejor de los casos, va a desgastarte.

Chica curiosa: Agujeros en mi depósito de ganasolina.

Mario Luna: Como mínimo.

¿La solución? Ya la sabes: toneladas de congruencia.

O sea, como te mostramos en uno de los capítulos iniciales:

Vive tu credo o cambia tu credo.

Chica curiosa: Ese es el problema de las estrategias remediativas, ¿no?

Mario Luna: Efectivamente: entre otras cosas, provocan disonancia cognitiva.

Por eso te hablamos también de la estrategia remediogenerativa.

Chica curiosa: Pero era peligrosa.

Tu Mejor Tú: Sí.

Para que funcione, debes tomarte la acción como la comida. Y las técnicas remediativas, como los suplementos.

¿Imaginas a alguien que vive de suplementos y sólo recurre a una dieta equilibrada de vez en cuando?

Pues es exactamente lo que hace alguien que aspira a trabajar en un sector profesional y, en lugar de formarse para ser un experto en dicha área, dedica la mayor parte de su tiempo a visualizar que ya trabaja en ello.

O esa persona que, para obtener el cuerpo de sus sueños, opta por empollarse a Rhonda Byrne en lugar de ejercitar sus músculos.

O aquel que, para ligar más, se limita a escuchar audios de autohipnosis.

Pollitortuguita: Entonces, ¿cómo hago para no sentir que Marga está fuera de mi liga?

Mario Luna: Construyéndote.

Tu Mejor Tú: Avanzando en la senda que te convierte en alguien de su liga.

A cada paso que des en dicho camino, te resultará más y más fácil desarrollar creencias sumergidas que te potencien.

¿Entiendes ahora por qué es tan importante lo que te enseñamos en “Haz como si”?

En dicho capítulo, te aconsejamos:

Haz como si lo fueras hasta que lo seas.

Haz como si lo sintieras hasta que lo sientas.

Pero ¿verdad que no te dijimos visualiza como si?

Así que asume el papel. Métete en el personaje. Usa la brújula.

Y constrúyete de esa forma.

Elige el aspecto de tu vida que más te ilusione y trabaja en esa dirección.

Poco a poco, lo irás extendiendo a otras áreas. Y siempre, sin perder de vista el kaizen.

Hazlo de forma congruente y te garantizamos que en cuestión de semanas experimentarás cambios alentadores.

Tras unos meses, te sentirás como una crisálida que está rompiendo su capullo para convertirse en una mariposa.

En pocos años, habrá personas a las que les costará reconocerte.

Y, cuando mires atrás, tú serás una de ellas.

Chica curiosa: Yo lo tengo clarísimo, pero…

Tu Mejor Tú: Pero ¿qué?

Chica curiosa: Hace poco le hablé a mi amiga Leila de esta filosofía y me puso una cara muy rara.

Mario Luna: Normal.

Y, tranquilo, te va a pasar a ti también. Lector.

A todos nos gustaría que, cuando nos embarcamos en algo ilusionante, nuestros amigos se subieran a bordo con nosotros.

Pero muchos de ellos no están preparados. Y otros se interesarán por “eso que has descubierto” sólo en la medida en que empiecen a ver los resultados en ti.

Cuando te vean ilusionado, repleto de energía y provocando cambios en tu vida, puede que empiecen a preguntarte de verdad.

Entre tanto, ya sabes.

Chica curiosa: El Club.

Tu Mejor Tú: Sí.

Como tanto nos gusta repetirte:

¿Quieres volar con las águilas?

Deja de picotear con las gallinas.

Así que sé congruente y piensa como un águila, come como un águila y actúa como un águila. Verás que, con independencia de los reveses de la vida, empiezas a despegar.

MIA: Hazlo por mí.

Como ya sabes, no se le escapa nada.

Gracias al efecto Pigmalión, no pasa por alto las expectativas que tienen sobre ti las personas de las que te rodeas.

Ni cómo te hablas a ti mismo. Ni tampoco las imágenes que te representas o aquello en lo que crees.

MIA procesa todo lo que piensas, todo lo que sientes, todo lo que haces.

Cuando bajas los hombros como si estuvieras deprimido. Cuando se te escapa ese suspiro de agobio. Cuando te lamentas con cosas como: “Menuda mierda de vida”, o: “Qué burro que soy”, o: “Joder, si es que no valgo para nada”.

MIA lo oye. MIA lo procesa. Y MIA actúa en consecuencia.

Por no pasársele, no se le pasa ni cómo te mueves o respiras.

MIA: Son 11.000.000 de bits los que proceso por segundo, chicos.

Conslenta: Ya estamos otra vez. Seguro que ahora vuelve a repetir por enésima vez que yo sólo proceso cuarenta o cincuenta.

MIA: Entiéndalo, tía… Millones frente a decenas.

Conslenta: ¿Has oído hablar de calidad versus cantidad?

MIA: Pero sigue siendo una diferencia espectacular.

Y vale la pena recordárnosla, ¿no te parece?

Por un mecanismo que llamamos propiocepción, tu mente subconsciente toma nota cuidadosa de la velocidad a la que parpadeas, tu postura corporal o la duración de tus suspiros.

MIA: Y saco conclusiones constantemente de ello.

Y en función de las conclusiones que saque, va a hacer un tipo u otro de trabajo.

Va a generarte un autoconcepto ganador… o algo muy distinto.

Pollitortuguita: Cuando estoy con Marga, ¿MIA pilla también las tonterías que hago?

Mario Luna: Por supuesto. Lo registra todo.

Pollitortuguita: Pues estamos arreglados.

Al contrario.

Ahora, por fin, tienes la sartén por el mango.

Para reprogramarla, pon atención a cómo te comportas cuando te relacionas con otros, porque MIA es detallista. Y si en esos momentos no eres congruente con la clase de persona que quieres ser, se toma nota.

Pon que estás hablando con un grupo de gente. De repente, la chica que te gusta te interrumpe para preguntarte algo.

Y tú, en lugar de hacerle una señal con la mano indicándole que se espere, te vuelves rápidamente, abandonas tu discurso y le respondes como si fuese la única persona del mundo.

Chica curiosa: Lo hace todo el tiempo con las chicas guapas.

Pollitortuguita: Sí. En especial, con Marga.

Mario Luna: Pues es una de tantas formas que tienes de decirle a MIA que esa persona está por encima de tu liga.

Así ¿cómo pretendes no sentirte como un microbio a su lado?

A lo mejor llevas una hora chateando con ese chico o chica que apenas te hace caso.

Quizás ni siquiera le conozcas en persona.

Puede, incluso, que tampoco te lo estés pasando bien.

¿Qué le estás dando a entender a MIA?

Chica curiosa: Que no tienes vida y que estás desesperado.

Tu Mejor Tú: Así es.

Otro ejemplo: el ex que te abandonó por otra te dice que tiene una hora libre y tú lo dejas todo de lado para verlo.

Pues bien, ¿qué interpreta MIA? Que ni tu tiempo ni tus proyectos valen mucho.

O le escribes un mensajito a ese chico con el que te acostaste, quien no te contesta. Y tú te pasas las dos horas siguientes consultando la pantalla del teléfono una y otra vez.

Ningún problema:

MIA se lo toma como que eres alguien sin opciones ni recursos.

Chica curiosa: Está claro: cuidado con hacer ciertas cosas, porque podrían enviarle el mensaje equivocado a MIA.

Mario Luna: Muchas veces el problema no es lo que haces.

Pollitortuguita: ¿Cómo?

Mario Luna: Es lo que no haces.

Pollitortuguita: No entiendo.

Tu Mejor Tú: ¿No has oído nunca eso de mejor arrepentirte de lo que haces que de lo que no haces? Imagina que estás embolsando la compra frente a esa cajera sexy.

Entonces se te ocurre un comentario divertido para entablar conversación y dejarle un buen recuerdo. Pero finalmente algo te frena y te limitas a hablar del cambio.

Y MIA traduce:

“Amigo. Simplemente no tienes lo que hay que tener”.

Si nos paramos a pensar, podríamos encontrar ejemplos para llenar páginas y páginas. Y la razón es ésta:

Hoy mismo, a menos que estés a punto de acostarte, vas a encontrarte con más oportunidades de las que podrás recordar.

Pollitortuguita: ¿Oportunidades de?…

Mario Luna: De ser congruente con el ganador en que te quieres convertir.

Tu Mejor Tú: O incongruente. Y estropear así tu autoconcepto.

¿Entiendes?

Te vas a topar no con una ni con dos ni con tres…, sino con más situaciones de las que podrás llevar la cuenta en las que tendrás que decidir entre un abanico de comportamientos y actitudes.

Y todas ellas te estarán llevando en una dirección u otra. Cada una de ellas te hará sintonizar más o menos con la frecuencia ganadora.

No lo olvides:

Con cada decisión, programas tu autoconcepto.

Por insignificante que parezca.

Señor de la desmotivación: ¿Tanta historia para eso?

Pollitortuguita: Bueno, es para cambiar mi propioconcepto.

Lo quiero aquí y ya: ¿Y qué? ¿Puedes verlo o tocarlo?

Señor de la desmotivación: Por mucho que cambies tu autoconcepto, tu scooter seguirá siendo la misma, chaval.

Mario Luna: Lo dudo.

Si logras convencerte de que eres un ganador a nivel interno, empezarás a ejercer una constante presión sobre tu realidad externa.

Pollitortuguita: ¿Presión? ¿Como al agitar una botella de champán?

Mario Luna: Ven.

Pollitortuguita: ¿Qué haces, maestro? ¿Por qué me das un beso?

Efectivamente:

Mejorar tu autoconcepto es como agitar una botella de cava tras aflojar un poco el tapón.

El corcho sigue ahí. Pero… ¿por cuánto tiempo?

Pues la dirección hacia la que apuntas la botella es tu visión, y ese tapón, tu situación. Antes o después va a salir disparada hacia donde lo dirijas.

Por eso, puede que ni tu casa ni tu trabajo ni tu pareja ni nada de nada le hagan justicia al amor que te tienes…

…¡¡AL PRINCIPIO!!

Una vez MIA acepta que eres un ganador, alguien valioso que se quiere, es cuestión de tiempo que empiece a moldear tu realidad externa para que se ajuste a la interna.

Señor de los borregos: ¿Le estáis diciendo a los chavales que su autoconcepto puede tirar de su economía?

Tu Mejor Tú: Puede tirar de lo que quieras.

Incluso —como bien nos gusta recordarte— de tu vida social y sentimental.

MIA es tan poderosa que, si la conquistas, será ella quien conquiste por ti a las personas que te gustan.

Ocurrirá de forma natural, sin que tengas que proponértelo.

Señor de la superstición: Este sitio empieza a gustarme más y más.

Señor de los borregos: Después de todo lo que han criticado El Secreto.

Señor de las excusas: ¡Lo que hay que ver!

Señor de la superstición: Déjalos. Por mí que sigan… Pero no.

No estamos abogando por el método vudú ni por el pensamiento mágico con el que tanto nos hemos ensañado.

Esto es algo serio.

Señor de las excusas: Ya… ¿Tenéis pruebas?

Mario Luna: Y tanto.

Presta atención.

Corría el año 1996, cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Parma descubrieron lo que se conoce como neuronas espejo.

Estaban estudiando la actividad cerebral vinculada al movimiento. Para ello, usaban macacos con electrodos implantados.

En un momento dado se dieron cuenta de algo inesperado. Se percataron de que, si un macaco observaba al investigador moviendo la mano, se activaban en su cerebro ciertas áreas.

Lo sorprendente fue que estas áreas… ¡eran las mismas que se activaban cuando el propio mono realizaba un movimiento similar!

Numerosos experimentos han confirmado los resultados de este estudio y profundizado en la línea abierta por él.

Por ejemplo, si le sacas la lengua a un mono recién nacido, éste también lo hace.

Algo que, por supuesto, tiene lugar gracias al trabajo de esas neuronas espejo de las que te hemos hablado.

Señor de las excusas: Pero… ¿estáis hablando de monos?

Tu Mejor Tú: De primates.

Mario Luna: Sí.

Porque en el caso de los seres humanos, el peso y el papel de las neuronas espejos es todavía mayor.

Probablemente, también son responsables del fenómeno que llamamos contagio emocional.

Pollitortuguita: Eso me suena, míster… ¿Qué era?

Mario Luna: Es lo que ocurre cuando experimentas las emociones de alguien sin ni siquiera darte cuenta.

Nunca te ha pasado que una persona crispada te acaba crispando a ti? ¿Y acaso no les has hecho tú lo mismo a otros?

¿Y cuándo fue la última vez que, encontrándote en un estado de animo excelente, tendías a poner de buen humor a todo aquel con quien interactuabas?

Pero si te gustan los ejemplos contundentes, toma éste:

Estás en la cola del supermercado y, de repente, ves cómo la gente se pone a correr y a gritar, presa de un ataque de pánico.

¿Qué harías tú?

Pollitortuguita: Me cagaría encima.

Así es.

Y eso no es lo más interesante del asunto.

Lo significativo de verdad es que el miedo lo tendrías antes de entender lo que está pasando.

Antes incluso de hacerte preguntas.

MIA: Sí. Soy demasiado rápida.

Conslenta: Doy fe. Primero, ataquito de pánico. Luego ya vendrán los razonamientos.

MIA: Pero tengo que serlo, señora tía… Es mi trabajo. Correcto.

Si hace 100.000 años veías a un alguien de tu tribu atacado de miedo, lo útil era acojonarse primero y salir por patas.

Después ya te harías las preguntas.

Y ése es un mecanismo que ha permanecido intacto hasta nuestros días.

Chica curiosa: Esto explica también lo de los “vampiros emocionales”, ¿verdad? Efectivamente: la apatía y el cinismo también se contagian.

Por eso, cuando eres un avinagrado, puedes fastidiarle el día a más de uno. Y, si te va la gresca, despertarás la conflictividad en otros.

¿Eres capaz de divertirte solo? Pues descuida, que divertirás a otros.

Análogamente, siéntete poderoso, que los demás percibirán poder en ti.

Y cuando tus emociones sean las de alguien que se percibe sexy, el mundo también te verá así.

No te estamos diciendo que te vayas a hacer irresistible, pero desde luego puedes multiplicar tu atractivo hasta niveles que te sorprenderán. Y lo harás sin querer.

Es decir, MIA lo hará por ti.

Por eso, conquista a MIA y podrás relajarte.

Porque, si logras que caiga rendida a tus pies, ella hará que el mundo caiga rendido a los tuyos.

PDE-ML

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