Éxito Instantáneo

¿Y si te dijera que hacerlo bien es más divertido
que hacerlo mal?

¿Te gustaría tener éxito desde ya mismo?

¿Por qué esperarte al día en que consigas la fama, te den ese ascenso o ganes x dinero?

¿Por qué no conseguirlo ya?

Lo quiero aquí y ya: Eso digo yo.

Tu Mejor Tú: Gratificación instantánea, ¿verdad?

Lo quiero aquí y ya: Sí. Aquí y ya.

Pues, una vez más, vamos a enseñarte a domesticar a un monstruo del autosabojate.

Chica curiosa: ¿Como hicimos con Señor de la desmotivación al cultivar la pereza selectiva?

Autor: Exactamente igual.

¿La clave?

Persigue la excelencia desde el primer paso que das.

Aún no tienes la poesía, pero ¿qué me dices de este verso?

Puede que no seas el campeón del mundo, pero ¿y la belleza de tu movimiento?

Vale, te queda mucho para terminar tu libro. ¿Y qué? No es impedimento para que el párrafo en el que estás ahora te provoque orgasmos.

¿Quieres ser un gran vendedor? Empieza por esta venta. Y escúlpela como quien da forma a una obra de arte.

En cuanto a esa persona que te gusta, estaría bien que cayese rendida. Y puede que, antes o después, lo haga.

Entre tanto, ¿por qué no disfrutas de cada segundo de tu conversación? ¿Por qué no persigues la excelencia en cada gesto, en cada mirada, en cada palabra?

¿Quieres desatrofiar la imaginación?

Empieza por sentir el hambre.

Disfrutar de esa sed. Y experimentar el vértigo de la ambición.

Pollitortuguita: ¿La avaricia?

Autor: No, la ambición.

La verdadera ambición.

La que te hace morirte de curiosidad por descubrir el nuevo límite,

por pisar tu siguiente cima,

por conocerte en la maestría.

A propósito:

¿Nunca has derramado lágrimas ante la excelencia?

Pues quizás ése sea tu problema.

Como dice Mario Alonso Puig:

Cuando alcanzamos cierto grado de competencia ya no aspiramos a la maestría.

En seguida nos acomodamos. Caemos con facilidad en el conformismo.

Olvidamos que:

Cuando renuncias a brillar,

empiezas a depender de lo que obtienes,

pues ya no eres capaz de dártelo con lo que haces y creas.

Pollitortuguita: No sé si lo entiendo.

Tu Mejor Tú: Empieza por entender lo fundamental.

Y lo fundamental y lo que la gran mayoría es incapaz de entender:

Cuando haces algo sin dar lo mejor de ti, no te vas a divertir.

En cambio, si te lo planteas como un reto personal, si persigues lo sublime, esa misma tarea puede empezar a ser gratificante.

Por eso, como acabas de ver en “Zona de flujo”, para amenizar una actividad a veces basta con ponerle más empeño.

O darle ese toque artístico.

Chica curiosa: Entiendo, no sólo que me esfuerce.

Tu Mejor Tú: Sino también que lo hagas de una forma creativa.

Al introducir la creatividad en la ecuación, todo cambia.

Por ejemplo, ¿qué hay de divertido en pasar horas sirviendo alcohol a una panda de borrachos nocturnos?

Pues si ves la película Cocktail cambiarás de idea. Tan pronto como el personaje interpretado por Tom Cruise aprende los trucos de la coctelería acrobática o flairing, la cosa se pone tan divertida como glamurosa.

Y todo se basa en mantener tu cerebro enganchado con un nivel de reto óptimo para él.

Como ya dijimos previamente,

¿cuál es el problema de tantos trabajos alienantes?

Que nos infrautilizan.

Nos obligan a realizar actividades para las cuales estamos sobrecapacitados.

¿El truco? Busca formas de aumentar el reto.

¿Te queda claro que darlo todo es más divertido que quedarte a medias?

Por eso, si te quieres:

No anhelarás menos problemas,

sino más habilidades para enfrentarte a ellos.

Y entenderás lo que ya te dijimos capítulos atrás:

Que la felicidad está en el proceso, en el esfuerzo.

Y que la ley del mínimo esfuerzo desemboca inexorablemente en la mínima felicidad.

Señor de la desmotivación: ¡Qué rollazo de gente!

Señor de la distracción: Sí, ¿te has fijado? Sólo saben hablar de trabajo.

Tu Mejor Tú: No os equivoquéis.

Hablamos de la vida.

De hecho, en el amor y la amistad se aplica exactamente el mismo principio:

Como amante, pide más de ti de lo que puede pedirte tu pareja.

Como padre o como madre, espera más de ti de lo que puedan esperar tus hijos.

Etcétera.

Señor de las excusas: Ya, claro… ¿Y si mi pareja es un déspota?

Autor: Cambia de pareja.

Señor de la desmotivación: ¿Y si mi hijo es un poco cabronazo?

Tu Mejor Tú: Cambia de hijo…

Es coña. Edúcalo, joder. Que hay que explicártelo todo.

Lo que está claro es que vas a ser tu propio jefe, a exigirte más de lo que ninguna persona razonable te exigiría y echar toda la carne en el asador.

Eso facilitará el estado de flujo.

Hará las cosas más entretenidas y estimulantes a corto plazo.

Pero también a la larga.

Porque:

Cuando persigues la excelencia en todo lo que haces, tu vida comienza a ser interesante.

Empiezan a pasar cosas.

Aquellos músculos que creías que no existían comienzan a asomar la cabecita.

Como un caracol tras un día de lluvia.

Esos kilos extra empiezan a evaporarse.

Esa promoción deja de ser un sueño y pasa a ser una posibilidad real.

Y la persona que te gusta y que no te hacía ni puñetero caso empieza a darte indicadores de interés.

Además, ¿te consideras una persona curiosa?

Chica curiosa: Mucho.

Tu Mejor Tú: Pues sáciala. Busca respuestas.

¿Hasta dónde eres capaz de llegar?

¿Qué puedes conseguir de verdad?

Cosas todas que jamás descubrirás a menos que decidas convertirte en uno de esos ganadores que:

1. Dedican su tiempo a lo importante.

2. Se dejan la piel en ello.

Y no te vamos a engañar:

Volverás cansado a casa.

Pero también muy orgulloso.

Así que… ¿cómo vas a quererte? ¿A medias o a fondo?

Ya sabes, nos vemos en el próximo capítulo.

PDE-ML