El Arte De Trabajugar: Parte 2

Porque donde nosotros y tú veríamos tierra árida cociéndose al sol, ellos presencian a un tiranosaurio rex o a nuestros antepasados cobrando vida.

Señor de la desmotivación: Muy bonito en la teoría, pero en la realidad hay trabajos que dan asco.

Señor de las excusas: En los que no se puede profundizar.

Señor de la desmotivación: Actividades monótonas, repetitivas, cansinas.

Tu Mejor Tú: Como las que podría realizar un robot, ¿verdad?

Señor de la desmotivación: ¡Justo! Ese tipo de trabajo.

Autor: Entonces nos vendrá bien recordar el poder de la sinergia.

Y muy importante: busca formas de simultanear.

Pollitortuguita: ¿Aquello de silbar mientras friego los platos?

Autor: Si tu visión tiene mucho que ver con la música, no está mal.

En caso contrario, intenta que sea algo que te acerque hacia tus metas.

Chica curiosa: Eso sería más sinérgico aún.

Pollitortuguita: ¿Qué dices, prima?

Chica curiosa: Sinergia, antinergia…

¿Te suena?

Te hablamos de ello en el capítulo “Sinergia y antinergia”. Y también te adelantamos que simultanear es una forma más de sinergizar tu vida.

Concretamente, te permite rendir culto como se merece esa fuente de poder que llamamos tiempo.

Pero, además, va a hacer que disfrutes del proceso.

Por ejemplo, cuando tienes que fregar los platos, barrer el suelo, correr en la cinta o llevar a cabo cualquier otra actividad monótona, ¿por qué no hacerlo escuchando conferencias, cursos o audiolibros que expandan tu mente?

¿Te han contratado para vendimiar o recoger naranjas? ¿Y qué te impide aprender un idioma mientras tu cuerpo realiza dicho trabajo automáticamente?

Simultanear puede hacer de un atasco una experiencia estimulante. Y, como ya viste, va a convertir tu coche en una universidad sobre ruedas.

Por cierto,

¿cuántos taxistas te has encontrado escuchando el fútbol o las noticias?

¿Y cuántos con la cantinela de que el país se va al garete o los políticos son unos corruptos?

Al margen de que haya o no que convertir a todos los políticos en pienso para hámsteres,

¿no va siendo ya hora de encontrarte ya un taxista inmerso en su curso de francés o chino?

¿Cuán distinta sería su vida si, en lugar de llenar su cerebro con esa emisora de radio, tuvieran de fondo un audiolibro con los conocimientos de este lugar?

Señor de la desmotivación: ¿En qué quedamos? ¿Lo de trabajugar va de divertirnos o de torturarnos?

No te equivoques.

Como te hemos explicado, no es pensar lo que te agobia.

La verdadera tortura consiste en infrautilizar tu cerebro.

Por culpa de un sistema educativo obsoleto, asociamos aprendizaje a “rollo” o “aburrimiento”.

Chica curiosa: Hace poco vi en un documental que nuestra educación todavía está adaptada a la era industrial.

Autor: Esperamos que vaya cambiando.

Pero, si has nacido antes de la década de los 90 en un país como España, es altamente probable que buena parte de tu aprendizaje haya sido diseñado para un mundo sin internet.

Y, lo que es peor, desde una pésima comprensión de cómo funciona nuestro cerebro.

Como aprendiste en “La amnesia del ganador”,

el aprendizaje pasivo tiene una bajísima efectividad.

Si para colmo persigue más la memorización,

que la comprensión o la capacidad de buscar información relevante,

¿no te parece natural que un cerebro sano se resista a ello?

Chica curiosa: ¿Por eso tanta gente odia “estudiar”?

Pollitortuguita: Como yo…

Sí.

Porque lo asocia a ese rebuscado experimento social del que fue parte en la escuela.

Aquel periodo en el que se le obligaba a memorizar enormes cantidades de datos para vomitarlos el día del examen.

Y, con un poco de suerte, no tener que volver jamás a recordarlos.

Algo que te prepara más bien poco para generar visión de conjunto,

sistematizar ideas estableciendo relaciones y jerarquías entre ellas,

explotar tu creatividad,

desarrollar un pensamiento crítico o buscar la información que necesitas para desenvolverte en la vida.

Y no digamos ya aquello que se conoce como inteligencia social e inteligencia emocional.

Pero ¿quiere eso decir que deteste aprender?

Pollitortuguita: Sí.

Tu Mejor Tú: No.

Autor: Todo lo contrario.

En “Cómo potenciar tu aprendizaje” te mostraremos que ese órgano que tienes en el cráneo está diseñado para absorber información relevante y sacar conclusiones constantemente.

En otras palabras:

Tu cerebro es una esponja. Necesita estímulos.

Por eso, no sólo no odia aprender, sino que detesta dejar de hacerlo.

Esto es verdad hasta el punto de que hemos comprobado que:

Cuando aprendemos constantemente cosas que nos interesan, es muy difícil deprimirnos.

Si además de aprender, cultivas un cerebro G mimándolo con las horas de sueño que necesita, ejercicio físico y una nutrición óptima rica en ácidos grasos omega 3, te harás casi inmune a los bajones de ánimo.

Y esto no es nuestra opinión. Es ciencia.

Pollitortuguita: Entonces, aprender no es un rollo…

Tu Mejor Tú: Al revés.

Dale a tu cerebro el alimento adecuado y te olvidarás del significado de la palabra “tedio”.

Es más, ¿qué caracteriza al típico “curro basura”? Entre otras cosas, que resulta monótono, repetitivo y sin aliciente mental.

Un “curro de mierda” es un trabajo para el que estás sobrecapacitado.

Y no al revés.

Señor de la desmotivación: O que te pagan mal

Señor de las excusas: Y te explotan.

No te equivoques:

¿Cuánto te pagan por ir a la universidad o hacer un curso de algo que te interesa?

Chica curiosa: Generalmente cuesta dinero.

Tu Mejor Tú: Exacto.

Pues si tienes un trabajo que te da poco dinero pero te permite desarrollar claves de poder, ¿no deberías pagar tú?

Por si lo has olvidado, las claves de poder son conocimientos esenciales para conseguir fuentes de poder y avanzar hacia tus metas.

Ya te lo dijimos en “Autonomía económica”:

No trabajes por dinero. Trabaja por conocimiento.

O sea, por claves de poder.

Dicho conocimiento puede provenir de la misma actividad que desarrollas, del entorno laboral o, simplemente, de que el trabajo en sí te permita simultanear.

Por ejemplo, si tu meta es ser director de cine y encuentras un trabajo de asistente de director… ¡deberías pagar tú por desempeñar dicho trabajo!

Es lo que llamamos:

Una beca disfrazada de trabajo.

Otras veces, se trata de un trabajo en el que, por poco que te paguen, te deja la mente libre para hacer otras cosas.

Autor: Hace muchos años, uno de mis mejores trabajos fue así.

Pollitortuguita: ¿Así cómo?

Autor: Estaba de portero nocturno en una fábrica y me pagaban una miseria.

Chica curiosa: ¿Y por qué lo hacías?

Autor: Porque mi única labor era informar si saltaba alguna alarma.

De nuevo, ése podría ser el peor empleo del mundo para un atrapado.

Alguien sin objetivos, que sólo busca matar el rato.

Pero ¿qué significa algo así para un ganador?

Básicamente, le están diciendo:

“Te pagamos por ocupar un espacio físico a ciertas horas.

Entre tanto, con tu mente puedes hacer lo que quieras”.

¿Acaso no es eso otra beca disfrazada?

Durante ese tiempo, podrías estudiar cualquier carrera, escribir un libro o un guión, prepararte unas oposiciones, llevar un negocio paralelo on-line e infinitas cosas más.

Aunque sólo cobres el sueldo mínimo legal, ¿no es eso ya mucho?

Autor: Sin embargo, a mi alrededor nadie comprendía mi entusiasmo con dicho trabajo.

Tu Mejor Tú: Pensaban que estabas loco, ¿no?

Autor: Sí, porque para la inmensa mayoría de la gente aquello era un “curro basura”.

Y podría serlo:

para alguien que no aplicara el filtro ganador.

Si tienes una beca disfrazada de ese tipo y no lo ves, ¿acaso no estás en la misma situación que un indígena al que le regalan un coche y lo usa como cuarto trastero?

Los verdaderos curros basura suelen ser actividades desvitaminadas que no te permiten crecer.

Tareas que pasan por alto las posibles sinergias que podrían generarse.

Por eso, en la medida en que tu trabajo te lo permita, ¿por qué no enriquecerlo con nutrientes mentales?

Pollitortuguita: Así lo hago más entretenido…

Chica curiosa: Claro, primo. Y ya puestos, ¿por qué no usar éstos de forma sinérgica para avanzar hacia tus metas?

Efectivamente.

Como bien sabes, un ganador no se conforma con hacer su actividad estimulante. Siempre que pueda, la dotará además de dirección.

Entiende que, si además disfrutar del proceso, integra éste en un plan ganador y avanza hacia sus metas, aumentará su amor propio con cada hora de trabajo.

Y es entonces que la transformación ocurre. Ese “curro basura” pasa a ser una experiencia muy potenciadora.

Señor de las excusas: ¿No exageráis un poco?

Ni un milímetro.

Aplicando estos principios, hemos visto a empleadas de hogar transformarse en expertas en comercio  internacional y multiplicar su remuneración.

Hemos sabido de peones y conductores que se sacaron títulos universitarios, para dedicarse después a la profesión de sus sueños.

Hemos conocido a chavales que, literalmente, han hecho una profesión de jugar a sus videojuegos favoritos.

Y hemos escrito fragmentos de esta joya disfrutando de las olas, mientras nos poníamos morenos como Julio Iglesias.

Pollitortuguita: Perdona, ¿podéis repetir lo de los videojuegos?

Autor: Sabemos de jóvenes que han hecho una profesión de grabar sus partidas y compartirlas públicamente.

Tu Mejor Tú: Y una profesión muy lucrativa en algunos casos.

Señor de los borregos: ¡Imposible!

No.

Por increíble que parezca, mientras tú lees estas líneas hay gente ganando no poco dinero mientras juega a su videojuego favorito.

Y no son uno, ni dos.

Pollitortuguita: Guuuauuu… Ahora sí que se pone esto interesante.

Señor de la distracción: Y tanto que sí… ¿Una partidita, chaval?

Tu Mejor Tú: ¡Fuera!

Porque advertido quedas:

Aun cuando quieras vivir de jugar, vas a necesitar un buen plan.

Y concebirlo e implementarlo como un ganador. Sin dejar de perfeccionarlo, adaptándolo a las cambiantes circunstancias. De por vida. Una y otra vez.

¿Estás preparado para eso?

Porque aquí es donde la mayoría de los atrapados se estancan.

Lo quiero aquí y ya: ¿En qué quedamos? ¿Se puede o no se puede?

Tu Mejor Tú: Se puede. Solo que no a tu manera.

Como la mayoría de la gente, vas a verte arrastrado a subestimar estas ideas una y otra vez.

Jesucristo le dijo a Pedro: “Renegarás de mí tres veces”.

Y nosotros te decimos a ti:

Renegarás del kaizen, de estos conceptos y conocimientos una y otra vez.

Prepárate porque, en la práctica, lo vas a infravalorar.

Por eso debes seguir leyendo…

PDE-ML