El Arte De Trabajugar: Parte 1

Haz de tu trabajo tu hobby hasta que puedas
hacer de tu
hobby tu trabajo.

¿Cuál es la principal causa de fracaso e incompetencia en cualquier área?

Falta de dedicación.

¿Y cuál es la principal causa de la falta de dedicación?

La incapacidad para disfrutar.

¿Ves el círculo vicioso?

1. No disfrutas de tu actividad.

2. Te dedicas lo menos posible a esa actividad.

3. No alcanzas el grado de competencia necesario en dicha actividad.

4. Fracasas en dicha actividad.

Eso te lleva a disfrutar aun menos, a dedicarte menos y… ¡ya estamos alimentando el círculo de nuevo!

Para romperlo, desarrolla la capacidad de disfrutar de lo que haces.

Aprende a trabajugar.

Chica curiosa: ¿Qué significa eso?

Autor: Aplicar el kaizen para hacer tu trabajo más divertido y estimulante cada día.

En otras palabras:

Enamórate de tu trabajo hasta que tu trabajo se enamore de ti.

Pollitortuguita: ¿Mi curro?

Señor de la desmotivación: Estáis locos…

Efectivamente, está complicado enamorarte de alguien poco atractivo.

Por eso, si trabajas desatascando desagües, puede que la frase no te resuene tanto como si eres un agente secreto de la CIA.

Pollitortuguita: ¿Qué quiere decir eso?

Chica curiosa: Que “fontanero” no suena tan glamuroso como “James Bond”.

Pollitortuguita: Ah…

Chica curiosa: Aunque… Habría que ver quién de los dos deja el mundo mejor.

Tu Mejor Tú: Correcto.

A James Bond lo pintan muy bien en las películas.

Pese a ello, si en la vida real resultase ser un cretino con escasa conciencia, ¿te sorprendería mucho?

Pero volvamos a ti.

Tanto si has encontrado ya la profesión de tus sueños como si estás en otra más “provisional”, la pregunta del millón es:

¿Cómo puedo hacer más sexy mi trabajo?

Es decir:

¿Cómo puedo hacerlo más estimulante, gratificador o divertido?

Para lograrlo, te centrarás en dos áreas:

1. Afilar el hacha.

2. Vitaminizar tu labor.

Pollitortuguita: Pero si soy auxiliar contable… ¿Qué afilo?

Chica curiosa: Tu teclado, primo…

Tu Mejor Tú: Afilar tu herramienta es una metáfora.

Y, por si se te pasa por la cabeza hacer el curso de leñador nutricionista, te adelantamos que lo de las vitaminas también es metafórico.

Afilar el hacha se refiere a eliminar incordios innecesarios de tu trabajo. Vitaminizar va de incluir en él estímulos e incentivos nuevos.

Empecemos por lo primero:

limpiar tu trabajo de incordios.

¿Conoces esa horrible sensación de que te falla la herramienta?

Quieres terminar ese trabajo y el ordenador empieza a darte el día.

O internet te va lento.

O el coche en el que tienes que hacer tu ruta empieza a flaquear.

Chica curiosa: Sí. No hay nada peor que trabajar con un mal instrumento.

Autor: Muy cierto.

Pero… ¿acaso no es también verdad lo contrario?

Abraham Lincoln dijo:

Si tuviera ocho horas para talar un árbol, dedicaría siete a afilar el hacha.

Un hacha afilada corta mejor. Es más eficiente.

Eso es lo primero que le vendría a la mente a un aficionado.

Pero tú eres ya un pro

– o estas en camino de serlo si decides aprender todo lo que aquí enseñamos –

Y debes saber que la cosa no acaba ahí.

Porque, más importante aún que la eficiencia, es que…

…¡con una herramienta óptima se disfruta mucho más!

Sin ella, el trabajo jamás se convertirá en algo ameno y relajante.

Por eso, antes de complicarte la vida con filosofías raras, céntrate sólo en limpiar tu trabajo de cosas innecesarias que te crispan.

¿Qué lo hace frustrante o agobiante?

Interioriza que:

Trabajar con una herramienta subóptima es un agujerazo en tu depósito de ganasolina.

Así que…

¿cómo puedes taparlo?

¿De qué manera obtienes unaexperiencia más fluida y eficiente?

Empezando por la primera regla básica:

Un samurái no racanea con su espada.

Pollitortuguita: ¿Cómo? No entiendo.

Chica curiosa: Quiere decir que no escatimes a la hora de invertir en tus medios de producción.

Efectivamente.

Jamás ahorres con la herramienta que ha de darte resultados.

Vale, recortar gastos es importante.

Pero si necesitas recabar información para tu tesis e internet te va más lento que el caballo del malo, ¿no crees que tu conexión es lo último en lo que deberías escatimar?

De modo que…

¿Quieres volar? Invierte en tus alas.

Y sin miedo.

Conocemos gente que despilfarra en fiestas y caprichos pero que, cuando se trata de la herramienta que le permitirá costear dichos antojos, le sale su lado ahorrador.

Eso por no hablar de la importancia que tiene dicha herramienta si, además, es la que usas para perseguir tus sueños profesionales.

Chica curiosa: Pero afilar el hacha no siempre es cuestión de dinero, ¿verdad?

Tu Mejor Tú: Muy cierto. A veces, optimizar tu herramienta es más un tema de dedicación
que de invertir.

Por ejemplo, ¿te has tomado el tiempo suficiente para organizar tu trabajo?

¿Están actualizados los programas que utilizas para trabajar?

¿Existe suficiente espacio en disco liberado para que vayan con la máxima fluidez?

¿Y ese guión o esquema del proyecto que quieres a desarrollar?

¿Has despejado el escritorio de estorbos? ¿Tienes activado el modo avión?

Pues, como ya sabes, cualquier interrupción también va a convertirse en un incordio.

Señor de la distracción: No exageremos…

Las distracciones no van a ayudarte a que te sumerjas en la actividad.

¿Te va la sacarina mental? Te entendemos.

Pero ceder y resistirse a ella constantemente no sólo te va a robar tiempo. Va a robarte ganasolina adicional. Y tampoco te permitirá entrar en estado de flujo.

Pollitortuguita: ¿Fluido?

Autor: Flujo. Estado de flujo.

Lo veremos en breve.

Pero, ¿te has quedado con la copla? ¿Cómo eliminas de tu trabajo lo que lo hace estresante o poco agradecido?

Interiorízalo, vaquero.

Cuando cabalgas con un ordenador, nada como tenerlo limpio, libre de virus, malware y programas y archivos innecesarios que ralentizan tu herramienta.

¿Necesita quizás un poquito de RAM? Pues, si diseñas o editas vídeo con él, lo último que te interesa es racanear con la tarjeta gráfica.

Otras veces lo que te cambiará la vida será reemplazar tu silla infernal por otra ergonómica que mejore tu postura.

O la dieta.

Chica curiosa: Mmmhhh, interesante…

Tu Mejor Tú: Claro.

¿Te has planteado si comer basura es lo que hace que te duermas?

O a lo mejor te pone en un estado nervioso, hiperactivo e irritable.

¿Y si fuera ésa la causa de que se te haga un mundo centrar tu atención en algo?

A lo mejor, todo mejoraría simplemente haciendo un poco de ejercicio o dando paseos al aire libre.

Pero es así.

Si trabajas en la construcción o las reformas, puede que necesites descubrir esos guantes que te harán sentir un superhéroe a la hora de recoger escombros.

Y dinos: ¿te has hecho ya con la caja de herramientas óptima para acometer tu misión de bricolaje?

Chica curiosa: Entendido.

Ahorrar ganasolina “afilando el hacha”.

Autor: Muy bien, fenómena. Ése es uno de los frentes.

Tu Mejor Tú: ¿Cuál era el otro?

Pollitortuguita: Algo de meterle esteroides, ¿no?

Casi.

Añadir vitaminas. Vitaminizar.

O sea, hacerlo más estimulante y divertido.

Tras eliminar lo que la hace desagradable, te preguntas qué podría darle un incentivo adicional.

A veces, basta con mejorar la interpretación que le das a lo que haces, cómo lo haces y en qué te fijas cuando lo haces.

Pollitortuguita: ¿Por qué me suena esto tanto?

Chica curiosa: Porque es el filtro ganador.

Pollitortuguita: Esto ha salido ya, ¿verdad?

Chica curiosa: Mucho.

Tu Mejor Tú: Así es.

Y te recordamos que consiste en poner tu interpretación, tu acción y tu atención en sintonía con la frecuencia ganadora.

Por ejemplo, puedes interpretar tu trabajo de cara al público como un calvario interminable.

O como la oportunidad que estabas esperando para aplicar lo que aprendiste en aquel curso de persuasión y ventas.

Además, tu atención ya no va a estar en…

Señor de los borregos: ¿Qué más dará eso?

Señor de la desmotivación: Si el trabajo es un rollo, no va a cambiar por eso.

Señor de los borregos: Claro. La actividad es la misma.

Para nada.

Cuando aplicas el filtro ganador a lo que haces, pasan varias cosas.

Por un lado, al hacer una interpretación radicalmente distinta de tu actividad, vas a experimentar emociones diferentes. Y eso hará que, mediante la ley del contagio emocional, influyas en tu entorno.

En consecuencia, éste ya no será lo que era antes.

Por otra parte, al fijar tu atención en otros aspectos de tu trabajo, activarás el SAR de forma diferente. Esto te permitirá ver oportunidades que antes no existían y te hará avanzar de forma inconsciente hacia ellas.

Chica curiosa: Lo dijisteis: aquello sobre lo que te centras, crece.

Pollitortuguita: Vale…

Finalmente, al modificar tu interpretación y tu atención, también tus acciones van a cambiar radicalmente. Harás las cosas de forma muy distinta, produciendo resultados que no tienen nada que ver con los que generabas antes.

¿Conclusión?

Mismo trabajo + filtro ganador = diferente trabajo

Así, como suena.

Otra estrategia poderosa es decidir lo siguiente:

Voy a profundizar en ello.

A veces, algo es tedioso cuando lo abordas de forma superficial.

Pero, a medida que has profundizando en ello, se va haciendo más y más apasionante.

Chica curiosa: Doy fe. Tengo una amiga a la que le pasó eso con el derecho.

Tu Mejor Tú: Pasa con todo.

Autor: Hasta con ligar.

Chica curiosa: ¿Ligar?

Como lo oyes.

Hay personas a las que, si salen una noche cualquiera, la gente les parece idiota. Miran a su alrededor y sólo ven a seres comportándose como robots, haciendo cosas sin sentido.

Tu Mejor Tú: Hasta que leen tus otras obras.

Autor: Efectivamente.

Cuando empiezan a familiarizarse con el sistema de Seducción Científica, de repente todo ese comportamiento absurdo cobra sentido. Se hace complejo y muy interesante.

Porque ¿qué ve alguien poco interesado en la naturaleza cuando está frente a un hormiguero?

Cositas negras moviéndose de un lado a otro. Y poco más.

Un tanto monótono, ¿verdad?

En cambio, ¿qué ve un zoólogo?

Ve la esencia de la vida.

Las diferentes estrategias evolutivas que toma cada ser vivo,

luchas de genes por pasar a la siguiente generación… y mucho más.

¿La diferencia?

Uno ha profundizado.

El otro, no.

Que no te quepa la menor duda:

Profundizar en x te hace disfrutar más de x.

Tenemos un amigo que se sacó el título de auxiliar de enfermería porque le dijeron que había salida. Al principio, detestaba su trabajo. Lo hacía para subsistir, y nada más.

Pero un día ocurrió algo que cambiaría su destino.

Por mediación de una persona, empezó a participar en una comunidad on-line que se interesaba mucho por la salud. Allí empezó a consultar vídeos, a leer artículos y a profundizar en cuestiones de biología y salud.

Casi sin darse cuenta, había desarrollado una pasión.

Empezó a disfrutar más de su trabajo, a fijarse en cosas que antes se le pasaban por alto, a acribillar de preguntas a sus compañeros médicos y a hacer pequeños experimentos terapéuticos con la gente a la que ayudaba. Él no sabía bien por qué ahora su trabajo le llenaba tanto.

Nosotros sí.

Habían cambiado tres cosas:

Su interpretación. Su atención. Su acción.

Profundizar en la materia le había hecho aplicar un filtro ganador sobre ella inconscientemente.

De hacer algo porque sí había pasado a hacer algo por vocación.

Su interés e insaciable curiosidad le llevaron a matricularse en la universidad a distancia y continuar sus estudios.

Ahora es un gran médico.

Chica curiosa: Por fin entiendo por qué se me daba tan mal la escuela…

Pollitortuguita: ¿A ti, prima? ¡Pero si eres una empollona!

Chica curiosa: No hasta la universidad.

Tu Mejor Tú: Y nos vas a decir que la culpa es de los libros de texto…

Chica curiosa: Sí.

Pasa más de lo que nadie esperaría.

En los colegios e institutos nos dan libros de texto que rara vez profundizan en nada.

Con la intención de facilitar la memorización, los adaptan y simplifican.

Tu Mejor Tú: Aunque, a menudo, les quitan el alma…

Autor: Está feo decirlo…

Pero así es.

Muchas veces, un estudiante no puede hacerse a la idea de lo apasionante que es una materia hasta que no da con un profesor o autor apasionados por ella.

Y así nos va.

Por suerte para ti, tienes el remedio:

Antes de decir que algo te aburre, prueba a profundizar en ello.

De modo que… ¡¡hazte un aprendiz de por vida!!

Desarrolla habilidades y conocimientos que puedas aplicar en tu trabajo o estudios y que le den a éstos un valor añadido. Verás que cambia de la noche al día.

 A fin de cuentas, ¿por qué los paleontólogos no se cortan las venas?

Señor de los borregos: Pero… ¿qué disparates son ésos?

Tu Mejor Tú: Ninguno.

Piénsalo.

¿Por qué no parecen asqueados de pasar la vida escarbando entre guijarros?

Sigue leyendo…

PDE-ML