Haz De Tu Hobby Tu Trabajo

Si x te apasiona lo suficiente, x puede
darte de comer.

Sí, has oído bien.

¿Realmente crees que es tan complicado?

¿Y si te dijéramos que los autores lo hemos hecho?

¿Que más y más gente lo está haciendo cada día?

Señor de las excusas: Estáis locos, no todo el mundo puede ser artista.

Señor de los borregos: Sí. Dejaos de trabajobis.

Tu Mejor Tú: Esos comentarios habrían estado geniales…

Autor: Durante la revolución industrial…

Señor de las excusas: ¿Qué insinuáis?

Señor de los borregos: ¿Que podemos vivir sin producir lo que nos hace falta?

Autor: Que las personas están dejando de ser necesarias para ello.

Señor de las excusas: Claro, los robots, ¿verdad?

Tu Mejor Tú: Correcto. Los robots.

Señor de los borregos: Eso no es posible.

Autor: No sólo es posible. Es necesario.

Señor de los borregos: Habéis visto demasiadas películas…

Tu Mejor Tú: Y tú te lo haces encima cuando oyes la palabra “cambio”.

Pero es la realidad. Porque:

Lo único que no va a cambiar es el cambio.

Señor de los borregos: ¡Flipados!

Autor: No has oído hablar de la ley de Moore, ¿verdad?

Chica curiosa: ¿Gordon E. Moore? ¿El cofundador de Intel?

Tu Mejor Tú: El mismo.

Formuló su ley por primera vez en 1965, la cual se viene cumpliendo desde entonces.

Lo que establece es que, aproximadamente cada dos años, se duplica el rendimiento de los circuitos semiconductores integrados.

Gracias a dicho fenómeno, un ordenador que hoy vale 3.000 € puede llegar a costar la mitad al año siguiente. Y estará obsoleto en dos años.

Chica curiosa: ¿Y esto ocurrirá siempre?

Autor: No según Moore.

Él circunscribió su ley sólo a los circuitos semiconductores integrados. Además, dijo que no se cumpliría indefinidamente.

En cambio, Ray Kurzweil fue un poco más lejos.

Al tener en cuenta los cambios de paradigma que llevan produciéndose desde hace más de un siglo, Kurzweil extiende la ley de Moore a tecnologías futuras que van más allá de los circuitos integrados.

Chica curiosa: O sea, que según él, el cambio acelerado no tiene fecha de caducidad.

Tu Mejor Tú: Desde luego, no en las próximas décadas.

De acuerdo a Kurzweil, siempre que una tecnología alcanza una barrera natural, inventamos otra nueva que nos permite cruzarla.

Para verlo más claro, observa la siguiente gráfica:

¿Su conclusión?

El cambio acelerado se dará durante muchas más décadas de lo que predijo Moore. Y, lejos de limitarse a los chips de silicio, se extenderá a todo el progreso tecnológico.

Es lo que ha llamado ley de los rendimientos acelerados.

Pollitortuguita: No habéis dicho “condimentos aderezados”, ¿verdad?

Autor: Verdad.

¿Recuerdas la ley de los rendimientos decrecientes? -Repasa el capítulo-

Pues en el ámbito de la tecnología, Kurzweil y muchos otros expertos sostienen que se está dando la ley opuesta:

La ley de los rendimientos acelerados.

Esto significa que la increíble velocidad a la que avanza la tecnología no sólo se va a mantener, sino que se va a acelerar exponencialmente.

Vamos, como viene haciendo hasta ahora.

Señor de los borregos: Bueno, ya bajará…

Tu Mejor Tú: ¿No lees o qué? ¡¡Se está acelerando!!

Por eso, la ley de los rendimientos acelerados, también conocida como cambio acelerado, predice una singularidad tecnológica antes del fin de siglo.

Concretamente, hacia 2045.

Señor de la superstición: No os creáis nada de esa ley de la aceleración.

Tu Mejor Tú: Claro, tú tienes una mejor, ¿verdad?

Señor de la superstición: Así es.

Sin embargo, si hay algo que Raymond Kurzweil lleva décadas demostrándonos es que vale la pena tomárnoslo en serio.

Sólo como futurista, sus predicciones abarcan desde la caída de la Unión Soviética hasta la explosión de internet, pasando por la fecha casi exacta en la que los ordenadores derrotarían a los humanos en ajedrez.

El señor Kurzweil es, además, un prolífico inventor cuyos aportes a la humanidad le han ganado el apelativo de “sucesor de Edison”.

Chica curiosa: Y eso por no hablar de su carrera como músico, empresario, escritor y científico.

Tu Mejor Tú: Sí. Es una de las mentes más influyentes de nuestro siglo.

No es de extrañar, pues, que haya recibido todo tipo de honores y distinciones.

Por ejemplo, ha sido galardonado por tres presidentes de los Estados Unidos.

Señor de las excusas: ¡Sí, claro! Y seguro que ha recibido diecinueve doctorados honoris causa.

Autor: Justo. Ésa es la cifra.

No debe, pues, sorprendernos que Google lo convirtiera en 2012 en su director de ingeniería, donde trabaja experimentalmente en ideas relacionadas con su libro Cómo crear una mente.

Aunque, para ser honestos, aunque publicó La era de las máquinas inteligentes en 1987 y La singularidad está cerca en 2005, la sociedad media está todavía a años luz de familiarizarse con sus ideas.

Y, no digamos ya, de asimilarlas.

Señor de la superstición: Nada. Ni caso a esa simplicidad tecnológica.

Autor: Singularidad…

La idea se inspira en los agujeros negros.

Del mismo modo que en estas singularidades espacio-temporales se alteran las propiedades del tejido espacio-tiempo, en la singularidad tecnológica se produce una ruptura de la historia humana.

¿Por qué? Porque la tecnología, al desarrollarse sobre avances previos, alcanzará un punto de progreso acelerado difícil de comprender para nosotros.

Los cambios tecnológicos serán tan rápidos y tan profundos que singularidad tecnológica es la mejor forma de referirnos a lo que ocurra más allá de ese horizonte de eventos desconocido.

Chica curiosa: Sí. Es un punto más allá del cual no podemos describir lo que pasa en nuestro lenguaje actual.

Autor: ¿Y cómo lo explicas tan bien?

Chica curiosa: Porque, mientras hablabais, acabo de leer en internet un extracto de La singularidad está cerca, de Ray Kurzweil.

Pollitortuguita: ¡Qué lista eres, prima!

Chica curiosa: A ti te gustaría, Pollitortuguita. Habla de cómo en unas décadas habrá ordenadores con conciencia propia.

Efectivamente, según su autor, conviviremos —si no es que nos hemos fusionado con— máquinas espirituales. Un tipo de inteligencia artificial capaz de darnos un buen repaso en varias áreas.

Señor de los borregos: ¡Imposible!¡Las máquinas jamás sobrepasarán a los humanos!

Tu Mejor Tú: Algo muy parecido dijo Kasparov tras derrotar al ordenador Deep Blue en 1996.

Sólo un año más tarde, una versión actualizada de este superordenador de IBM vencía al legendario campeón.

Por primera vez en la historia, una forma de inteligencia artificial superaba al campeón del mundo en ajedrez. Desde entonces, las cosas nunca volverían a ser igual.

Pollitortuguita: ¿Hicieron ordenadores más listos aún?

Autor: Sí. Mucho más.

En el año 2011 Watson, otra creación de IBM, se hacía con la victoria frente a los mejores del mundo en Jeopardy.

A diferencia del ajedrez, Jeopardy es un popular juego de conocimiento general donde para ganar es necesario entender y responder las preguntas en un lenguaje natural humano.

En dicho concurso, Watson sorprendió a todos los expertos al ser capaz de interpretar dobles sentidos, ironías y juegos de palabras.

Incluso, llegaba a percibir los matices del lenguaje ambiguo.

Sí, esos complejos matices que dependen del contexto.

Chica curiosa: ¿Como distinguir entre banco de sentarse y banco de dinero?

Tu Mejor Tú: Ese tipo de distinciones.

Algo que, hasta hace muy poco, había sido uno de los obstáculos más insuperables para la inteligencia artificial.

Señor de los borregos: No puede ser. Una creación no puede sobrepasar a su creador.

Tu Mejor Tú: Eso que se lo digan a los genes.

Aunque somos su creación, seguramente nadie discutirá que tú eres más inteligente que cualquiera de ellos. De hecho, gracias a la biotecnología, estamos aprendiendo a maniobrar con ellos a nuestro antojo.

Así que ¿por qué iban las máquinas a ser diferentes? Y si nos descuidamos, ¿qué impedirá a la creación dominar y manipular a su creador?

Señor de los borregos: Ahora sí que habéis perdido toda credibilidad…

Señor de las excusas: Sí. Justo cuando empezaba a tomaros en serio, os ponéis a hablar de Terminator.

Terminator, The Matrix, IA, Yo, robot, AI, Transcendence, The Machine, Autómata, Robocalipsis…

Obras del cine y la literatura que plantean escenarios similares a los que muchos científicos predicen. Pero no vamos a entrar en eso.

Éste no es un capitulo sobre la singularidad tecnológica.

Que en treinta años pueda haber ordenadores que escriban páginas como ésta puede ser más o menos debatible. De acuerdo.

Lo que no es debatible es que existe una tendencia clara por parte de las máquinas a absorber más y más trabajos que solían realizar los humanos.

Tendencia que, de no ocurrir ninguna supercatástrofe mundial, va a mantenerse o incluso acelerarse.

Señor de los borregos: O sea, queréis que las máquinas nos sigan robando el trabajo…

Tu Mejor Tú: Concretamente, el trabajo tedioso.

Y tú no vas a poder hacer nada al respecto.

De hecho, quizás ni siquiera deberías, porque tiene pinta de buena noticia. Especialmente si tu trabajo actual da asco.

Por suerte para ti, no falta mucho para que las tareas más monótonas y aburridas las lleve a cabo alguna clase de inteligencia artificial.

Señor de los borregos: No lo veo…

Pollitortuguita: Pues tiene sentido…

Tu Mejor Tú: ¿Sí, crack?

Pollitortuguita: Piénsalo. ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que la gente se ponga su propia gasolina?

Chica curiosa: ¿En dispensadores automáticos?

Pollitortuguita: ¡Sí!

Chica curiosa: Primo, eso… Ya está pasando.

Pollitortuguita: ¿Ah sí? Glups…

Por ejemplo:

¿Cuántos años han de transcurrir hasta que la gente, en lugar de hacer cola en la ventanilla del banco, pueda sacar su dinero de cajeros inteligentes?

¿Y cuántos hasta que los cajeros del supermercado ya no sean necesarios?

¿Y hasta que tengamos acceso a más conocimiento y más rápido en la palma de la mano que el último dirigente de la URSS con todos sus gabinetes y asistentes?

Ah, que también está pasando… Vaya…

Señor de las excusas: Qué graciositos están hoy…

Tu Mejor Tú: Sí.

Pero entiéndenos.

¿Qué va a llegar antes?

¿Un robot que te limpie la casa o uno que te enseñe a ligar?

¿Coches que se conducen solos o androides monologuistas como Goyo Jiménez o Leo Harlem?

¿Impresoras 3D o autómatas que inspiren a la gente escribiendo joyas como ésta?

Chica curiosa: Ya hay impresoras 3D. Y están bajando mucho de precio.

Autor: ¡Exacto!

Y también los robots que limpian la casa y los coches que se autoconducen afrontan más una cuestión comercial, de precio y de regulación que de falta de prototipos exitosos.

Así que…

¿Captas por dónde vamos?

Chica curiosa: Sí. Hay reductos de actividad humana que serán los últimos en automatizarse.

Tu Mejor Tú: Correcto.

Chica curiosa: Y es en ellos donde tenemos que volcarnos, ¿no?

Así es.

La labor de los humanos va a desplazarse cada vez más hacia la ingeniería, el diseño, la comunicación y la creación artística.

Las tareas repetitivas o técnicamente complejas serán asistidas o realizadas por máquinas.

Por eso:

No sólo no es descabellado que conviertas tu hobby en tu trabajo: es imperioso.

Aunque sólo sea por tu salud, plantéatelo.

Chica curiosa: ¿Por mi salud?

Tu Mejor Tú: Sí. ¿Sabes cuándo es más probable que la gente sufra ataques al corazón?

Los lunes por la mañana.

Y esto es algo confirmado por numerosos estudios, entre los que se incluye el que se llevó a cabo en el año 2005 por la Tokyo Women’s Medical University.

Literalmente, la gente “se muere” por ir a trabajar.

Pero no en el buen sentido.

Según muchos expertos, aparte de los posibles excesos del fin de semana, un factor contribuyente es el estrés.

Parece ser que, ante la perspectiva de enfrentarse a otra semana laboral, éste comienza ya a acumularse el domingo.

Francamente, ¿crees que esto ocurriría si los lunes fuesen algo que anhelases en lugar de temer o detestar?

¿No te parece que quizás ha llegado el momento de empezar a hacerle un hueco a ese proyecto con el que siempre has soñado?

Considéralo seriamente.

Está ocurriendo ya. Más y más gente lo está haciendo. La pregunta es si, y cuándo, vas a empezar a construir tu sueño.

Pollitortuguita: Yo os creo. Pero mañana tengo que ir a currar.

Chica curiosa: Y yo. Y no me entusiasma precisamente.

Pollitortuguita: ¿Qué hacemos?

En “Autonomía económica” te dimos una receta:

Trabaja a tiempo completo en tu trabajo y a tiempo parcial en tu fortuna.

Pero es importante recalcar que, lo que haces en tu tiempo libre, ha de estimularte.

Por eso, añadimos:

Asegúrate de que al trabajar en tu fortuna trabajas también en tu hobby.

Pregúntate:

1. ¿Es algo que harías sin cobrar?
2. ¿Llegarías incluso a pagar por hacerlo?

Si la respuesta a la primera pregunta es sí, estás en el buen camino, pero se puede mejorar.

En caso de que hayas respondido afirmativamente también a la segunda, empieza a tener sentido plantearte dicha actividad como parte esencial de tu futura carrera.

Chica curiosa: Vale, y… ¿entre tanto?

Tu Mejor Tú: Entre tanto, intenta que tu trabajo actual te estimule al máximo.

O sea, la mayoría de nosotros no ha logrado vivir de su afición hasta pasado un tiempo.

Así que:

Haz de tu trabajo tu hobby hasta que puedas hacer de tu hobby tu trabajo.

Por ese orden.

Señor de las excusas: Ya. Claro. ¿Y se puede saber cómo se hace eso?

Lo primero es dominar el arte de trabajugar.

Presta atención porque los principios que estás a punto de aprender pueden aplicarse a cualquier trabajo.

Desde el más humilde y rudimentario al mejor remunerado y cualificado.

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