El Secreto: Parte 4

Pero somos así. Hemos evolucionado para ahorrar energía. Por eso nos fascina la idea de recibir valor sin crearlo. Y nos dejaremos embaucar a poco que cualquiera que nos prometa algo en esa línea.

Y, si lo piensas, ¿no es ésa la receta perfecta para la pobreza?

Chica curiosa: ¿Consumir sin producir?

Tu Mejor Tú: ¡Justo!

¿Quieres más mendigos? Pues sólo tienes que ofrecer millones a cambio de nada.

Precisamente, ¿no es eso lo que hace El Secreto?

Señor de la superstición: No. Hace que el Universo te dé cosas acordes con cómo te sientes.

Tu Mejor Tú: Y es una ley exacta, como la gravedad.

Señor de la superstición: Sí.

¿Lo ves?

El problema no es que haya gente que se quede tan ancha soltándote semejante gilipatraña. El coste de oportunidad se da cuando tu mente se pone en modo parásito al fantasear con ello.

¿O acaso crees que vas a desarrollar al genio que hay en ti visualizando millones y rellenando quinielas?

No.

No es así como vas a descubrir o a cultivar tu superpoder.

Pues, aun cuando funcionase, sólo habrías logrado una cosa:

Alejarte un poco más de tu potencial.

Por eso, El Secreto es una obra maestra para generar gilitardados en masa que no conoce precedentes.

Unas cuantas más así y nos veremos indefectiblemente arrastrados a la oscuridad de una nueva Edad Media.

Señor de la superstición: Burlaos todo lo que queráis, pero estáis equivocados.

Tu Mejor Tú: Tienes razón.

El verdadero problema no es El Secreto. Ni tú.

Autor: Es la facilidad con la que nos abandonamos a vosotros.

Señor de la superstición: No la suficiente.

Tu Mejor Tú: Claro. Siempre se puede lobotomizar a los que se resisten.

Señor de la superstición: ¿Sabes cuántas personas de éxito se han servido de la ley de la atracción para atraer lo que deseaban a sus vidas?

Autor: Muchas.

Nosotros, por ejemplo.

Desarrollar emociones congruentes con lo que quieres conseguir, pensar en tus metas constantemente e imaginarlas como si fuesen reales, puede servir de gran ayuda.

Pollitortuguita: ¿Entonces? No entiendo.

Autor: ¿Recuerdas lo que dijimos de hacer lo correcto por las razones equivocadas?

Pues es justo lo que ocurre con la famosa ley de la atracción.

La razón por la que imaginar ardientemente va a ayudarte no tiene nada que ver con el universo haciendo de mozo de los recados.

Como aprenderás en el capítulo “La visualización”, es verdad que actuar y sentirte como si algo fuese real antes de que lo sea puede hacer que te acerques más a ello.

Pero no porque ponga al universo a trabajar para ti. Te potencia porque pone a MIA de tu parte.

Chica curiosa: ¿MIA otra vez?

Autor: Acostúmbrate. Es una de las protagonistas de este historia.

Pollitortuguita: Normal. Nos vamos a casar.

Chica curiosa: Primo, creo que no van por ahí los tiros…

Pollitortuguita: Que sí, ya verás. Luego, cuando me la presenten “formalmente”.

Autor: Crack, no es así como funciona.

Pollitortuguita: Pero si es la mujer de mi vida…

Tu Mejor Tú: Y de la mía. Y de la de Chica curiosa. Y de cualquiera que lea este lugar…

Chica curiosa: De acuerdo, pero… ¿nos lo vais a explicar de una vez?

Autor: Lo entenderás todo, tranquila.

Ahora quédate con que, al pensar en tu meta intensa y constantemente, te programas de forma inconsciente para alcanzarla.

Como un misil.

Pollitortuguita: ¿Teledirigido?

Tu Mejor Tú: Sí.

Igual que programarías un misil autodirigido para llegar a su destino.

Basada en esto y no en nada que haga el universo, sí existe una ley de la atracción. Pero la última palabra siempre la tiene la ley de la acción.

Señor de las excusas: ¿Y en qué os basáis para establecer esa jerarquía?

Autor: En nuestra propia experiencia

Que nos ha dejado claro que:

Puedes tener éxito sin visualizar. Pero nunca sin “movilizar”.

Pues ése ha sido a veces nuestro caso.

Hemos llevado a cabo hazañas pese a visualizar lo contrario sólo por tomar acción.

Y hemos dejado escapar éxitos pese a visualizarlas por no hacer lo suficiente.

Moraleja: ante todo, mueve el culo.

De hecho… ¿crees en el poder de la visualización?

Pues, incluso si te gusta visualizar, por regla general pasa esto:

Visualizar algo siempre es más fácil cuando caminas hacia ello.

La ley de la atracción te dice que has de pensar en algo y generar sentimientos acordes para atraerlo hacia tu vida.

Ahora bien, ¿crees que vas a poder hacer esto sin actuar de forma congruente? Cuando tus pensamientos van por un camino y tus acciones por otro, tu mente simplemente lo rechazará.

La mayoría de las veces no te dejará aceptarlo.

Señor de la superstición: Eso es por falta de práctica.

Pollitortuguita: ¿Ah, sí?

Señor de la superstición: Claro. Empieza proponiéndote algo pequeño, como que alguien te invite a una taza de café.

Autor: Muy buena ésa…

Señor de la superstición: O encontrar sitio para aparcar.

Captas la idea, ¿verdad?

¿Eres un desgraciado? Pues empieza a aplicar El Secreto. Y así serás un desgraciado atrapado.

Señor de la superstición: Ríete de mí, pero al Universo le da lo mismo.

Tu Mejor Tú: Por una vez estamos de acuerdo.

Señor de la superstición: Para Él es tan fácil manifestar un dólar como un millón. Y puede manifestar lo que deseas en un instante.

Tu Mejor Tú: Pues yo llevo varios instantes deseando que cierres el pico.

Autor: Sí. Parece que hoy el Universo no termina de animarse.

Señor de la superstición: No diré tantas tonterías cuando la autora de El Secreto se hizo millonaria.

Tu Mejor Tú: Sí. Por no aplicarlo.

Efectivamente, Rhonda Byrne se hizo millonaria porque, en lugar de aplicar El Secreto, se dedicó a diseñar un plan y a mover el culo.

No se olvidó de la ley de la acción. Sencillamente, se la guardó para ella.

¿Quieres hacerte millonario tú también con El Secreto? Fácil.

Deja de aplicarlo y empieza a venderlo.

Como hizo ella.

Y aunque el único lugar del mundo que vas a dejar mejor que como te lo encuentras es tu cuenta bancaria, hay gente que se contenta con esa clase de “éxito”.

Desde el punto de vista estrictamente comercial, hay gilipatrañas que el mercado acoge bien. Sobre todo, la de consigue mucho a cambio de muy poco.

Si prometes todo a cambio de nada o de muy poco, ya has visto que el ser humano está biológicamente diseñado para picar en el anzuelo una y otra vez.

De hecho, ¿no se basan en eso la mayoría de los timos?

Señor de la superstición: ¡No es un timo! ¡Es una ley exacta!

Tu Mejor Tú: Sin excepciones, ¿verdad?

Señor de la superstición: Igual que con los cerdos.

Chica curiosa: ¿Cerdos?

Señor de la superstición: No ves cerdos volando porque la ley de la gravedad se haya olvidado de aplicar la gravedad ese día. Así mismo, tampoco hay excepciones en la ley de la atracción.

Pollitortuguita: Lo dice muy convencido… ¿Será cierto?

Señor de la superstición: Si ha aparecido algo en tu vida es porque lo has atraído con un pensamiento prolongado. La ley de la atracción es exacta.

Pollitortuguita: Pues yo pienso mucho en Marga…

Señor de la superstición: Eso no basta. Has de sentirte como si ya la tuvieras. Emitir en la frecuencia correcta.

Pollitortuguita¿Como una radio?

Señor de la superstición: Sí. Cuando emites la frecuencia de haber recibido, la ley de la atracción mueve a las personas, acontecimientos y circunstancias para que los recibas.

Pollitortuguita: ¿Pruebo con Marga?

Tu Mejor Tú: Sí. El poder está en tu mente.

Visualiza a ese bellezón en tu cama.

Siéntete como si ya estuvieras haciendo el amor con ella. Emite la frecuencia de haberla enamorado.

Mientras tanto, otro la hará gemir en el baño.

Señor de la superstición: ¿Insinúas que El Secreto no sirve para aumentar el éxito en el amor?

Pollitortuguita¿Sirve o no sirve?

Autor: Sirve.

Tu Mejor Tú: Pero adelantarías más visualizando que te crece el pene.

Pollitortuguita: ¿Y así le gustaré más a ella?

Tu Mejor Tú: Así te la podrías chupar solo.

Pero suponemos que ya lo has intentado y te has dado cuenta de que visualizar sin mover el culo no da resultados.

Posdata: los reyes magos son los padres.

Pollitortuguita: Pues menudo chasco…

Autor: Te lo decimos con todo el cariño, figura.

Tu Mejor Tú: Sólo queremos que abras los ojos.

¿Lo captas?

Invocar al universo tiene un coste de oportunidad.

Mientras desperdicias tu vida rezándole a la ley de la atracción, alguien te está fundiendo con la ley de la acción.

Como ya te hemos dicho, sentir que ya tienes aquello que deseas puede ayudarte a conseguirlo… ¡pero sólo mientras lo persigues!

Chica curiosa: Me recuerda a eso de que el esfuerzo siempre vence al talento cuando éste no hace lo necesario.

Autor: Es que no hay sustituto para el hacer.

Por eso:

La ley de la acción siempre vence a la ley de la atracción.

¿Lo captas?

Conecta con la frecuencia de que eres actor. Entre tanto, algún ganador hace todos los cursos habidos y por haber en las mejores escuelas de interpretación.

Mientras te visualizas siendo famoso, otra persona va de casting en casting buscando esa oportunidad.

Cuando te quedas en el sofá masturbándote y “atrayendo el éxito con la mente”, otros ponemos toda la carne en el asador para merecerlo.

Más que alcanzarlo, merecerlo.

¿O acaso crees que este lugar es producto de la visualización?

Si se te pasa por la cabeza que se lo hayamos pedido al universo.

Necesitas repasarlo una y otra vez.

Señor de la superstición: Ahora me diréis que no habéis usado El Secreto para escribirlo…

Autor: Pues no…

Señor de la superstición: Imposible. Eso no se lo cree nadie.

Autor: Creer es importante.

Pero hacer lo es mucho más.

Señor de la superstición: Necesariamente, vuestros sentimientos debían ser afines al logro de crear algo así.

Autor: A veces…

Y a veces, no.

Hubo días que pensábamos en lo que queríamos y días en los que no. Momentos en los que nos sentíamos en la cima y ratos en los que nuestras emociones eran exactamente las opuestas a aquello que queríamos conseguir.

Y ¿sabes qué?

Con la frecuencia correcta o sin ella, en todo momento hemos ido a por lo que queríamos.

Moraleja:

Visualiza el sueño que quieras.

Pero sólo mientras te dejas la piel persiguiéndolo.

Cuando te tomas demasiado en serio la ley de la atracción, puedes verte tentado a abandonar la frecuencia ganadora.

Señor de la superstición: ¡Blasfemia!

Tu Mejor Tú: Al contrario.

Por ejemplo, pensar que aquellos días o momentos en los que tus emociones no están en sintonía con lo que quieres, es mejor no hacer nada.

Esperar a que tus emociones se alineen.

O invertir ganasolina en transformar tus sentimientos.

Chica curiosa: ¿Queréis decir que podría invertir mi ganasolina en algo mejor?

Autor: Queremos decir exactamente eso.

Chica curiosa: ¿Y qué debería hacer entonces?

Tu Mejor Tú: Seguir avanzando hacia tu meta.

Si en lugar de cambiar tu estado emocional para “estar en condiciones” de caminar hacia donde quieres ir, te pones en marcha directamente, ocurrirán varias cosas.

1. Te darás cuenta de que puedes acercarte hacia tus sueños aun cuando tu estado emocional no se encuentre en sintonía con ellos.

2. Constatarás que es, además, la forma más rápida de influir sobre dicho estado emocional.

Como te dijimos algún capítulo atrás:

Sintonizar con algo siempre es más fácil cuando te mueves hacia ello.

En última instancia:

No es sentir para hacer. Es hacer para sentir.

Una noticia que sentará mal a más de un perezoso.

Si es tu caso, lector, discúlpanos por negarte la excusa que buscabas.

Porque insistamos:

El problema no es que El Secreto o las excusas que te das no funcionen.

Es su capacidad para apartarte de lo que sí funciona.

Señor de la superstición: ¿Y toda la gente a la que El Secreto le ha devuelto la salud?

Tu Mejor Tú: Ese manojo de gilipatrañas ni siquiera podría ayudar a alguien a bajar un kilo de peso.

Señor de la superstición: ¿Cómo que no? Si tan sólo la gente conociera la verdad…

Autor: Ilumínanos.

Señor de la superstición: La gente cree que la comida es la responsable de que engordes, pero ésa es una creencia limitadora que no te ayuda en nada.

Tu Mejor Tú: Vale. Las calorías no engordan…

Señor de la superstición: Claro que no…

La comida no puede hacerte engordar, salvo que tú pienses que puede.

Autor: Todo está en la mente, ¿verdad?

Señor de la superstición: Sí. Es tu pensamiento limitador de que la comida puede engordar lo que te hace engordar.

Tu Mejor Tú: ¿Que cierta comida te hace engordar? ¿A quién se le habrá ocurrido semejante disparate?…

Autor: Mejor cambiar la frecuencia de tus pensamientos, ¿verdad?

Señor de la superstición: Claro. Ten pensamientos perfectos y el resultado será un peso perfecto.

Tu Mejor Tú: Nada de pensamientos de gordo.

Señor de la superstición: Así es. Una persona no puede tener “pensamientos de delgadez” y estar gorda a la vez.

Tu Mejor Tú: Claro. Eso desafiaría por completo la ley de la atracción.

Autor: Por fin lo entiendo.

Pollitortuguita: ¿Cómo? ¿Entonces Señor de la superstición tenía razón?

Autor: No. Digo que por fin entiendo por qué, a quienes trabajamos la excelencia, hay personas inteligentes que nos toman por gilipollas.

Tu Mejor Tú: Era por el secreto.

Señor de la superstición: No sabéis lo que decís.

Tu Mejor Tú: Sí, cuánta ignorancia…

Pues nada, habrá que seguir leyendo…

PDE-ML