El Secreto: Parte 2

Cuando los salvajes le preguntan por su procedencia, Señor de la superstición le explica a sus anfitriones que ha sido enviado por Sólax, el dios de la luz.

Muy pronto —vaticina— este dios entablará una sangrienta batalla con Eclipsón, el demonio de las tinieblas y la oscuridad.

Durante el tiempo que dure dicha confrontación, Eclipsón, que odia a Sólax con toda su alma, lanzará su magia desde el cielo a los adoradores de éste.

Por eso, todos cuantos contemplen la pelea quedarán ciegos para siempre.

Pollitortuguita: ¡Qué malo Eclipsón!

Autor: Malo malísimo.

Y su plan es tan depravado como simple.

Al perder la vista, los adoradores de Sólax ya no podrán adorarlo. En consecuencia, deberán nombrar a Eclipsón su nuevo dios y rendirle culto.

Pollitortuguita: Pero malo malo.

Autor: Sí. Perverso como él solo.

Pero no todo son malas noticias.

Pollitortuguita: ¿Ah, no?

Autor: No. También hay buenas.

Por suerte para ellos, Sólax se ha puesto en contacto con Señor de la superstición y lo ha nombrado su sumo representante en la Tierra.

Y como muestra de su buena fe, le ha regalado unos escudos oculares protectores. Dichos talismanes son tan poderosos, que pueden anular la magia de Eclipsón.

Por eso, todos cuantos adoren a Sólax y acepten a Señor de la superstición como su profeta y sumo sacerdote en el mundo terreno, recibirán el talismán ocular. Con este nuevo poder, podrán contemplar las hostilidades sin perder la visión.

Pollitortuguita: ¡Guaauuu! ¿Y qué pasa luego?

Autor: Llega el tan anticipado día de la batalla entre Sólax y Eclipsón.

Y los vuduinos, que jamás han presenciado nada similar, quedan sumidos en un profundo estupor. La inmensa mayoría contempla el asombroso espectáculo sin perder la visión.

Chica curiosa: ¿La inmensa mayoría?

Autor: Claro, siempre hay escépticos.

Cuando Señor de la superstición les anunció el día y hora de la batalla que tendría lugar entre Sólax y Eclipsón, unos pocos no lo habían creído.

Pero, en el momento en que esta finalmente comenzó a librarse, casi todos ellos acudieron a Señor de la superstición tan aterrorizados como arrepentidos. De inmediato lo proclamaron su profeta y le suplicaron que les diese el talismán protector.

Chica curiosa: Mmmhhh… “Casi todos.”

Autor: Correcto.

Pese al peso de la evidencia proporcionada, hubo algún que otro osado que, ya fuese por orgullo, ya por desconfianza, no se postró ante Señor de la superstición.

Chica curiosa: Y contemplaron el eclipse sin las gafas de polímero negro y…

Autor: Sí. Quedaron ciegos de por vida.

Chica curiosa: Y eso no hizo más que aumentar el poder de Señor de la superstición sobre la tribu, ¿verdad?

Autor: Verdad.

Desde ese momento, todo cuanto Señor de la superstición decía iba a misa.

Cada vez que solicitaba la mejor parte de la caza para contentar a tal o cual deidad, así se hacía.

Si argumentaba que, antes de casarse con nadie, las vírgenes de la tribu debían pasar por su cabaña, no había más que hablar.

Pollitortuguita: ¿He oído bien?

Autor: Sí, vírgenes.

En esa época se llevaba mucho.

Para contar con la bendición de Sólax y que éste las dotara de máxima fertilidad, antes debían superar un prolongado ritual sexual de cinco fases con nuestro amigo Señor de la superstición.

Pollitortuguita: ¿Cinco fases? ¿Puedes dar más detalles?

Autor: No.

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Bástete saber que Señor de la superstición manejó a la tribu como a un perrito dócil, llevándola de aquí para allá según sus intereses.

Chica curiosa: ¿Y nadie lo desafió?

Autor: Claro.

Pero con poco éxito.

Piensa que, cuando tocaba cortarle una mano y las orejas a alguien que le caía mal a Señor de la superstición para contentar al dios de la caza o apaciguar a la diosa de la lluvia…

Chica curiosa: Vale, lo veo.

Autor: Así es.

Tan pronto como alguien se convertía en un problema para Señor de la superstición, podías estar seguro de que no tardaría en haber un manco más en la tribu.

Pollitortuguita: Entonces…

Autor: Entonces, puedes estar seguro de que:

Hacer algo acertado por las razones equivocadas, a la larga siempre es un peligro.

Como te decíamos antes, no basta con hacer lo que es mejor para ti. Además:

Has de hacer lo correcto por las razones correctas.

Pollitortuguita: ¿Al revés que los vuduinos?

Autor: Sí.

Ellos hicieron lo correcto al ponerse las gafas oscuras.

Pero lo hicieron por las razones equivocadas.

Y en consecuencia…

Chica curiosa: Quedaron a la merced de Señor de la superstición.

Tu Mejor Tú: Correcto.

Pollitortuguita: ¿Y tu tribu?

Tu Mejor Tú: ¿Los G?

Pollitortuguita: Sí. ¿Cómo lo hiciste tú?

Tu Mejor Tú: Me limité a explicarles que lo que brilla en el cielo es un astro y en qué consiste un eclipse solar.

Y por qué las gafas oscuras podían protegerles de la radiación. Y muchas otras cosas.

Pollitortuguita: ¿Y qué tal les fue?

Tu Mejor Tú: Genial.

Ahora la tribu de los G son todos grandes artistas, científicos genios y cosas así.

Algunos trabajan en la NASA preparando viajes a Marte.

Otros diseñan vacunas contra las enfermedades más devastadoras o experimentan con remedios que pondrán fin al cáncer y otras enfermedades crónico-degenerativas.

Hay una familia que se dedica a buscar formas de acabar con la malnutrición y el subdesarrollo económico en ciertas áreas del mundo.

Otra que ha consagrado su vida a estudiar el comportamiento de los telómeros y a revertir el envejecimiento.

Pollitortuguita: Vaya con la tribu de los G.

Tu Mejor Tú: Sí, estoy muy orgulloso de lo que hice con ella.

Chica curiosa: No es para menos.

Tu Mejor Tú: Y tanto. ¿Os he hablado ya de los gemelos?

Pollitortuguita: ¿Qué gemelos?

Los que se unieron a un equipo que desarrolla una forma de inteligencia artificial inspirada en nuestro cerebro.

Sus creaciones son capaces de aprender. Y, con el tiempo, puede que lo sean de pensar y sentir de forma muy similar a nosotros.

Pollitortuguita: ¿Y los demás?

Tu Mejor Tú: No puedo hablarte de cada uno.

Pero hay de todo en la tribu de los G.

Algunos se dedican a diseñar extremidades biónicas, órganos sintéticos que superan a los naturales. Otros están creando nanobots que circulan por el torrente sanguíneo y velarán por nuestra salud.

Chica curiosa: Pero había también artistas que inspiraban a otros, ¿no?

Tu Mejor Tú: Sí, claro. De hecho, hay algunos muy especiales que hacen eso y que salieron de allí.

Pollitortuguita: ¿Ah sí? ¿Cómo se llaman?

Tu Mejor Tú: Mario Luna y como no, el Autor de este lugar.

Pollitortuguita: Te estás quedando conmigo, ¿verdad?

Tu Mejor Tú: Más bien.

Para pisar tierra de nuevo, te recordamos que tanto la tribu de los vuduinos como de los G son completamente imaginarias.

Aunque es una historia bonita, ¿verdad? Y te ayuda a entender ciertas cosas.

Ideas como la de la teoría de las cuerdas, el multiverso o el número de dimensiones necesarios para explicar fenómenos muy reales, superan a la ficción más salvaje.

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De hecho, ¿sabías que la hipótesis de que tanto tú como nosotros formemos parte de una realidad virtual creada por algún superordenador no es tan descabellada como suena?

A esta posibilidad se la conoce como hipótesis de la simulación. Y, lo creas o no, está siendo seriamente considerada por algunas de las mentes más serias y capaces de nuestro tiempo.

Chica curiosa: Sí. Vi otro documental sobre ello. Fue Nick Bostrom el que la popularizó con su artículo de 2003.

Pollitortuguita: Prima, ¿por qué no te apuntas a un concurso de la tele?

Chica curiosa: Porque odio la tele, ya lo sabes.

Tu Mejor Tú: Y bien que haces.

Pues, aunque hay que saber buscarlo, el verdadero conocimiento se encuentra en internet.

Y estas interesantes ideas no son una excepción.

Tan pronto como comiences a tirar del hilo de alguna de ellas, te sentirás turbado y desconcertado. Y comprobarás que la realidad que pisas puede ser más fascinante que las obras de Tolkien.

¿Eres más de magos y hechiceras? Pues rige el mismo principio.

En el capítulo “Explota la magia” ya te mostramos que muchos de los gestos más cotidianos que realizas cada día con cualquiera de tus dispositivos te habrían elevado al rango de dios hace sólo unos cuantos siglos.

¿Cuánta brujería que antes existía sólo en cuentos no es más que ciencia y tecnología a día de hoy?

¿Y qué sucederá en las próximas décadas?

Aceptémoslo. Antes o después, los poderes de Gandalf o Harry Potter dejarán de parecernos asombrosos.

Señor de la superstición: ¿Adónde queréis ir a parar?

Autor: A que hacerte caso tiene un elevado coste de oportunidad.

Tu Mejor Tú: Siempre ha sido así. Pero en los tiempos que corren resulta especialmente dramático.

Pollitortuguita: ¿Por qué?

Porque el potencial de cada ser humano es inmenso.

Y nunca hemos contado con tantas herramientas para acercarnos a él como las que nos brinda esta fantástica era.

Por eso:

Cuando desperdicias tu potencial con el pensamiento mágico, cometes un crimen contra ti mismo y contra la humanidad.

No hablamos ya del peligro de que te manipulen o de cometer equivocaciones graves.

Señalamos simplemente al coste de oportunidad.

¿Te divierte leer el horóscopo?

Genial.

¿Disfrutas del reiki y alineándote chakras? Nosotros también.

¿Te pierde el olor del incienso y la luz de las velas mientras te echan las cartas o te leen la palma de la mano? Fantástico.

A nosotros nos va más que nos hagan masajes en el cráneo. Pero, para gustos, colores.

Y cada uno tiene sus hobbies.

Mientras tu relación con las gilipatrañas new age se queden en una afición, no hay nada de malo.

Pero:

Es cuando el pensamiento mágico reemplaza o interfiere con tu pensamiento crítico que pagas un coste de oportunidad.

¿Empieza a dejar de de ser un mero pasatiempo? ¿Se está convirtiendo en un sustituto de tu capacidad para razonar?

Pues ahí es donde comienzas a sangrar.

Pollitortuguita: Pues la Gertru dice que se le fue un dolor haciendo reiki.

Autor: Puede ser.

Muchas de las prácticas englobadas bajo ese mal llamado “nuevo pensamiento” tienen un efecto sanador o terapéutico.

Una sesión de reiki podría perfectamente regular tus niveles de cortisol, hacer que generes oxitocinas saludables, provocar un efecto placebo y quién sabe cuántas cosas más.

Pero ¿cuántos de estos efectos tienen algo que ver con siete chakras o con el trasvase de energía universal? Probablemente, ninguno.

Es decir, en cierta medida, hay prácticas pseudocientíficas que pueden resultar eficaces para ciertos fines.

Señor de la superstición: ¿Y cuál es el problema de que funcionen?

Autor: Que funcionan por las razones equivocadas.

Y es cuando tú te crees dichas razones, que empiezas a pagar un serio coste de oportunidad.

Chica curiosa: O sea, que no es malo experimentar con muchas de estas prácticas.

Tu Mejor Tú: Claro que no.

Autor: Nosotros lo hacemos constantemente.

El único peligro es tomarte en serio “la paja” conceptual que las envuelve y que, aunque puede tener un valor artístico o inspiracional, jamás debería confundirse con la ciencia.

Chica curiosa: Aun cuando haya explicaciones científicas para sus efectos, en los casos en que estos se dan.

Tu Mejor Tú: Sí.

A medida que la ciencia avanza, es capaz de encontrar razones válidas de por qué algunas cosas funcionan. Entre tanto, puedes limitarte a disfrutar de ellas, pero sabiendo lo que haces.

Chica curiosa: ¿Y qué pasa con la religión? ¿Es pensamiento mágico?

Autor: Nosotros no vamos a meternos en las creencias ni en la fe de cada uno.

Tu Mejor Tú: Pero vamos a dejarte algo muy claro.

Religión y ciencia no se mezclan.

¿Nos sigues?

Tanto si eres el mayor ateo de la historia como si crees que ganarías al mismísimo san Juan de la Cruz en un concurso de místicos, ten claro esto:

Religión y ciencia no se mezclan. Es obsceno.

Cada vez que la religión interfiere en la ciencia, los costes son enormes.

Como dijo Einstein:

Esta actitud “ya ha causado un daño incalculable al progreso humano”.

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