Sal a Ganar

Sabes que quieres ganar cuando buscas el k. o.
con cada golpe.


Vale, lo hemos dicho:

Un ganador no persigue el éxito, persigue merecerlo.

Y también te dijimos que:

No des lo mejor de mí porque quieras ganar. Gana porque quieras dar lo mejor de ti.

Pero ¿qué significa eso exactamente?

Lo quiero aquí y ya: Básicamente, que hay que ser un poco masoca.

Señor de la desmotivación: Que lo de sintonizar con la frecuencia ganadora no tiene nada que ver con ganar.

Pollitortuguita: ¿Es eso, míster?

Autor: No. No es eso.

Como aprendiste en “El juego de la vida”, quiere decir otra cosa.

Por ejemplo, que no te vas a preocupar porque los resultados no lleguen antes de que estés preparado para ellos. Que has de amar el proceso más que la meta.

Y que, a diferencia de todos esos rebaños de atrapados.

Vas a centrarte más en quién eres y en qué haces que en qué tienes o consigues.

En otras palabras, que:

No vas a intentar brillar para obtener más victorias.

Vas a perseguir las victorias para brillar más.

Pero por eso precisamente no puedes huir de la victoria.

Porque, aunque tu objetivo último sea brillar todo lo que puedes, el acto de perseguir la victoria con todo tu ser es la herramienta que usas para sacarte brillo.

Como decía el gran Marco Aurelio:

Lo conseguirás si ejecutas cada acción de tu vida como si fuere la última.

Por eso, en cada uno de los diversos juegos importantes de la vida, tienes que:

Jugar y darlo todo. Jugar a muerte. Jugar para ganar.

Si quieres saber qué significa esto, busca ya la canción Live to win, de Paul Stanley. Escucha la música mientras te tatúas la letra.

¿Te queda claro?

Sé condenadamente ambicioso cuando elabores tu plan.

La lógica externa al juego es hacerte mejor, superarte. Pero la interna siempre es ganar, ¿recuerdas?

Porque:

Sólo cuando vas a por el resultado máximo.

Eres capaz de conectar con tu máximo potencial.

De ahí que:

Aunque no gane, un ganador vive para ganar.

Cualquier otra cosa es como jugar en broma.

Señor de las excusas: Se os da muy bien estresar al personal.

Tu Mejor Tú: Todo lo contrario. Es precisamente lo que hace el juego de la vida tan divertido.

Así es.

Vislumbrar ese gran éxito arrollador en tu horizonte como una posibilidad real e inmediata es lo que hace tan excitante la aventura de quererte.

¿Y qué es más fácil? ¿Qué va a estimularte para que des lo mejor de ti?

Pregúntatelo:

¿Vas a diseñar un plan para ir tirando o uno para hacer historia?

Al hablarte de tu visión te dijimos que a veces es más fácil ganar un millón de euros que ganar cien.

Exageraciones aparte, desde luego hay metas que te van a proporcionar más ganasolina que otras.

O sea:

Si tu visión ha de ser estimulante, tu plan ha de ser ilusionante.

En “El arte de mentirte para actuar” te daremos más pistas, pero te adelantamos ya que es esencial que tu plan sea tan ambicioso que sólo de pensarlo haga retumbar el planeta. Y tan ilusionante que pueda erizarle a un hipopótamo los pocos pelos que tiene.

Señor de la desmotivación: ¿Para qué tanta ilusión? Luego la desilusión será mayor.

Señor de las excusas: Muy cierto. Porque los éxitos espectaculares rara vez se alcanzan.

Autor: Pero eso no quiere decir que no haya que perseguirlos siempre.

El problema es que no te han enseñado a reponerte de las desilusiones y a concebirlas como lo que realmente son:

Lecciones.

Evidentemente, estamos biológicamente programados para que el fracaso “nos pique”.

Como evolucionamos en un entorno donde los fracasos iban asociados a problemas de supervivencia, aquellos individuos que no desarrollaron dicho terror al fracaso no dejaron descendientes.

Pero el mundo de hoy es distinto. Fracasar ya no equivale a morirte de hambre o a que se te meriende un esmilodón falto de afecto.

Amazona de Confort: Ni que saliera gratis fracasar, guapitos de cara.

Autor: Nadie ha dicho eso.

En las sociedades desarrolladas, el fracaso tiene un coste, por supuesto.

Pero, a diferencia de lo que ocurría en el Paleolítico, hoy en día dicho coste es muy inferior al de no emprender.

¿Entiendes? La situación ha cambiado. Tus instintos, no.

Por eso, te interesa muy mucho reeducar tu respuesta natural ante el fracaso y la desilusión.

Chica curiosa: Pero es que a mí me da bajón cuando me desilusiono…

Tu Mejor Tú: ¿Sabes lo que pasaría si no te diese bajón?

Pollitortuguita: ¿Que sería más feliz?

No

Que no aprenderías.

Cuando llegues a “Cómo potenciar tu aprendizaje” entenderás el papel fundamental que juegan en tu progreso los reveses de la vida.

¿Por qué? Precisamente por eso. Porque te afectan.

El hecho de que las derrotas diarias nos afecten emocionalmente.

Es lo que nos permite recordar mucho mejor la lección que encierran.

Sin dicho sentimiento, cometerías el mismo error una y otra vez.

Pero tú no quieres pasarte la vida tropezando con la misma piedra, ¿verdad? Entre otras cosas, sería muy aburrido.

¿La clave?

Vive con ilusión y aprende de la desilusión.

Porque ésa es la principal función de ésta.

Si sólo te quedas con esa sensación de decepción y sin el aprendizaje.

¿No te parece que estás haciendo el lelo a lo grande?

Si nos apuras mucho , podríamos reducir todos los atrapados del planeta a dos simples grupos:

1. Los que no son capaces de fracasar.

2. Los que no son capaces de aprender del fracaso.

Sólo con asegurarte de que no perteneces a ninguno de ellos, ya estás prácticamente sintonizando con la frecuencia ganadora.

Así que:

Piérdele el miedo al dolor.

Espéralo. Y cuando llegue, que te encuentre con lápiz y papel tomando nota.

Y entre tanto… ¡sal a ganar!

¿Nos sigues?

El cliente que vas a ver hoy no es un cliente más, es el cliente que te va a convertir en el mejor vendedor de la empresa.

Esa sesión de hoy en el gimnasio no es otro día de ejercicio, es el día en el que alcanzas ese punto de inflexión. Aquel que le da el giro definitivo a tu salud y a tu cuerpo.

Ese libro no es algo que tienes que hacer. Es un best seller que va a cambiar tu vida.

Esa persona que estás conociendo va a ser el amor que has buscado toda la vida.

Y esa canción no es otra canción que compones. Es el hit que te convierte en estrella.

Aunque lo hayas intentado mil veces y jamás haya ocurrido, en tu mente siempre debe brillar ese rayo de luz.

Pollitortuguita: ¿Un rayo de esperanza?

Autor: Más que de esperanza. Un rayo de victoria abrumadora.

Y, por delgado que sea, aférrate a él. Como un campeón se aferra a su moto.

E inclúyelo en tu plan de hoy. Un plan simple, sencillo, sin historias. Un plan neto.

Pollitortuguita: ¿Neto?

PDE-ML