Plan Ganador

Cuida y mejora cada día tu plan y él cuidará
y mejorará tu vida.

Como habrás imaginado, todo plan ganador es necesariamente neto.

Chica curiosa: ¿Lo contrario de un procrastiplán es un plan neto?

Tu Mejor Tú: Sí.

Un plan que se basa, cómo no, en la ley de la línea recta. El problema de los planes netos es que son tan simples que asustan.

A la hora de elaborar un plan neto, pregúntate:

Quiero conseguir x… ¿Cuál es la forma más directa de hacerlo?

O también:

¿Cómo obtengo los máximos resultados con los mínimos recursos?

Por ejemplo, imagínate que eres escritor y que tu objetivo es escribir un blog como éste.

Tu Mejor Tú: ¡Autor, tú tienes un rato de experiencia con esto!

Chica curiosa: Sí… ¿Nos vas a contar cuál es tu plan?

Autor: Claro. Allá va…

AUTOR

PLAN NETO PARA ESCRIBIR MI BLOG

Lo primero que hago tras levantarme es darme una ducha revitalizante para empezar bien el día.

Me afeito, me pongo exfoliante y varias cremas que son excelentes para la piel. El objetivo de este ritual es verme y sentirme guapo para enviar mensajes positivos al subconsciente.

Después, me preparo un señor desayuno. A fin de cuentas, es fundamental que no le falten nutrientes a mi cerebro.

Una vez concluido el desayuno, me ocupo un poco de la limpieza y el orden domésticos. De esta forma, lo tengo todo despejado, lo cual también me ayuda a aclarar la mente.

Llega el momento entonces de la meditación.

Chica curiosa: ¿Meditación?

Autor: .

Un buen escritor debe estar en perfecto equilibrio, para que las emociones negativas no contaminen la pureza de su obra.

Termino mis treinta minutos de meditación y empiezo a navegar por internet en busca de ideas: consulto mi Facebook, mi Twitter, mi Google+, mi Instagram, mi Linkedln, mi Vine, mi Vimeo, mi YouTube y otras redes que probablemente el lector desconocerá.

Entonces me doy cuenta de que todavía no he hecho lo más difícil: ir al gimnasio.

Lógicamente, si me pongo a escribir sin haber ido al gimnasio voy a estar pensando todo el tiempo que todavía me queda lo más duro por delante, así que no voy a poder concentrarme.

Además, las mejores ideas se me ocurren cuando me muevo.

Decidido a escribir mucho y bien ese día, preparo mis mudas y labolsa de deporte.

Acto seguido, me pongo a hacer comida postentrenamiento. Es esencial que después del ejercicio mis músculos puedan reponerse de forma óptima con el glucógeno que necesitan.

Meto la comida en una fiambrera de cristal y me dirijo al garaje para sacar el coche.

Evidentemente, voy a un gimnasio bastante pijo, porque los gimnasios cutres me deprimen y cortan la inspiración. Está un poco lejos, pero el viaje vale la pena, porque me permite cuidarme como me merezco y, de esta forma, dar lo mejor de mí mismo.

En el gimnasio hago pesas, porque como he mencionado las mejores ideas se me ocurren con la actividad intensa.

Como generalmente la sesión de pesas no basta para que llegue la inspiración, cuando la termino me pongo a hacer cardio. El cardio es probablemente la parte más importante de mi preparación, porque envía un flujo constante de oxígeno al cerebro.

Y, como ya vimos, promueve la neurogénesis. O sea, la receta perfecta para activar las neuronas.

Podría entonces ir a casa y escribir, pero ¿quién piensa así? Los aficionados. Yo, que entiendo bastante del tema, sé de sobra que justo después de entrenar voy a experimentar un bajón de energía.

¿La solución? Muy simple.

Después del entrenamiento, repongo energías con la comida que he preparado. Después, me relajo haciendo un rato de spa, sauna y baño turco, alternando con inmersiones de contraste térmico.

Esto me permite recuperar la energía y escribir como no podría hacerlo de otro modo.

Sin embargo, todavía se puede mejorar.

Como la sala de masajes está justo al lado del gimnasio, sería estúpido desperdiciar la oportunidad de recargarme como debo.

Aclaremos esto: no es que un buen masaje me vaya a dar más inspiración per se. Pero sí me va a proporcionar la paz necesaria para que, cuando ésta llegue, no me altere tanto que me impida centrarme en la obra que estoy creando.

Después del masaje caigo en la cuenta de que, si quedo con una amiga para hablar del blog…

Tu Mejor Tú: Basta, socio. Creo que hemos pillado la idea.

Chica curiosa: Nos estabas tomando el pelo, ¿verdad?

Autor: Más bien.

Tu Mejor Tú: Nos ha dado un procrastiplán en toda regla.

Señor de la procrastinación: Doy fe. Ni siquiera yo podría hacerlo a ese nivel.

Autor: Digamos, amigo, que te conozco muy bien.

Señor de la procrastinación: ¿Ah sí?

Autor: Como si te hubiera parido.

Pollitortuguita: Entonces… ¿cómo escribes tu blog, míster?

Chica curiosa: Sí, ¿cuál es tu verdadero plan neto?

Autor: Me despierto. Acerco a la cama el portátil que tengo en la mesita de noche y me pongo a escribir.

Pollitortuguita: ¿Y el desayuno? ¿Y la ducha? ¿Y el gimnasio? ¿Y la comida? ¿Y el masaje? ¿Y tu amiga? ¿Y?…

Autor: Lo voy acoplando a mi actividad de escritor. Aprovecho las pausas para hacer esas cosas. Pero el eje siempre es escribir.

¿Lo captas?

Al diseñar tu plan ganador, concibe tu meta principal como el Sol.

Tu actividad, tu energía, debe girar en torno a ella.

Y el resto de cosas son satélites.

Chica cruiosa: Y esas cosas satélite…

¿Consigues hacerlas todas?

Autor: Claro que no.

Chica curiosa: O sea, a veces te las saltas.

Autor: Sí. Hay ocasiones en que no me ducho hasta la noche. Hay veces que me pelo el gimnasio. Y otras en las que no como en todo el día.

Pero de los múltiples beneficios del ayuno intermitente ya hablaremos otro día.

La cuestión es que, cuando has de sacrificar algo, mejor que sea algo superfluo y no algo importante.

En eso consiste ser neto.

O sea, eres neto en la medida en que te haces directo y eficiente.

Cuanto mejor administras tu tiempo y ganasolina para conseguir los resultados que persigues, más neto te haces.

Señor de las excusas: ¿Y por qué va nadie a fiarse de un método que usa palabrejas como “ganasolina”?

Autor: No es una palabra sin más. Es un concepto esencial.

Y, como aprenderás en “Administra tu ganasolina”, tiene una base más científica de lo que ahora puedes barruntar.

Chica curiosa: Yo ya sé lo que significa.

Tu Mejor Tú: Puede ser, genia.

Pero volvamos al plan ganador.

Chica curiosa: Un plan basado en el método neto, ¿no?

Sí.

Un plan neto o ganador es aquel que te permite acercarte a tu meta de la forma más directa y con resultados óptimos en relación con los recursos invertidos.

Por eso vas a cuestionarte:

Con esta cantidad de tiempo y energía, ¿cuáles son los máximos resultados que puedo obtener? ¿De qué forma?

Y serás neto en la medida en que te acercas a elaborar un plan que logra estas cosas.

Pollitortuguita: Parece difícil…

Señor de la desmotivación: Sí. A mí me cansa sólo de pensarlo.

Tu Mejor Tú: Al contrario.

Hay pocas cosas más entretenidas.

Así que tómatelo como un juego. Diviértete aplicando el kaizen para hacer tu vida más y más neta.

Convierte en un pasatiempo el formularte preguntas como éstas:

¿Cómo puedo hacer esta actividad un poco más ganadora? ¿Qué voy a cambiar para que este día sea más neto que el anterior?

Y busca cada vez mejores respuestas.

Aplicando el método neto, pule tu plan más y más.

Como has visto, cuando lo que tienes que hacer es algo importante, a veces un plan ganador consistirá en ponerte a hacerlo y ya está.

A menudo, no hay nada más neto.

Chica curiosa: ¿Es eso todo lo que tengo que saber para elaborar mi plan?

Autor: Eso es lo más importante.

Tu Mejor Tú: Pero tampoco está de más que conozcas una estrategia clave.

Pollitortuguita: ¿Clave por qué?

Porque es aquella en la que se basan muchos planes de éxito.

Se compone sólo de cuatro dinámicas contenidas en el ciclo CCEF.

Pollitortuguita: Vaya nombre tan feo…

Chica curiosa: ¿Qué más da eso, primo? ¡Quiero conocerlas! ¿Qué dinámicas?

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