Entorno Ganador

Si quieres volar con las águilas, no picotees con las gallinas.

Imagina un rally en el que todos los competidores paran a repostar cada cinco minutos.

Sus depósitos de combustible tienen más agujeros que un queso gruyer.

¿La estrategia típica para ganar? Llenar dichos depósitos al máximo.

Eso y desviarse por caminos que, aunque no lleven directos a la meta, pasen por muchas estaciones de servicio.

Cuando nadie lo espera, uno de los equipos diseña una estrategia alternativa:

Tapar los agujeros.

Desde entonces, ¿adivinas qué equipo gana todas las carreras?

Señor de las excusas: Menudo cuento más chorra…

Lo es.

Y sin embargo refleja lo que hace la mayoría de la gente.

Buscan fuentes de energía y motivación. Sin reparar en la plaga de sanguijuelas emocionales y físicas que vampirizan su vida.

Piensa en Pepe, por ejemplo.

Chica curiosa: ¿Quién es Pepe?

Tu Mejor Tú: Tú, yo, tu primo pollitortuguita…

Cualquiera.

Pepe no se da cuenta de que ese snack que le da un subidón de cinco minutos reaparece luego en forma de bajones de glucosa que provocan horas de cansancio.

¿Y ves ese dispositivo del que no se separa? Sí, ese que parece un sonajero.

Aunque con sus constantes avisos le amenice el día, le está arruinando la vida.

Pollitortuguita: ¡No jodas! ¿Cómo?

Autor: Manteniéndolo a años luz de su potencial.

¿Y qué me dices de su amigo Paco? Ese que parece el rey de los atrapados.

Amazona de Confort: No os metáis. Está muy a gusto con él.

Autor: Exacto, pero… ¿por qué?

¿Qué hace que Pepe se sienta tan a gusto con Paco?

Que está más atrapado que él.

¿Te ha pasado alguna vez?

Pues presta atención:

Cuídate de ese amigo al que sólo quieres porque su mediocridad te hace más soportable la tuya.

¿Nos sigues?

Paco hace que Pepe se sienta más apto. Valioso. A veces, incluso superior.

En otras palabras, Paco hace que Pepe se conforme con ser como es.

Amazona de Confort: ¿Y qué tiene eso de malo?

Tu Mejor Tú: Que es una trampa.

Aunque le da esa sensación de superioridad, se trata de un lastre.

Un lastre que obliga a su alma a mirar hacia el suelo.

Amazona de Confort: La amistad está por encima de esas cosas.

Tu Mejor Tú: La real, sí.

Pero ¿es eso amistad? ¿O es abrazar a la sirena cuya nana de conformismo te aletarga despierto?

Amazona de Confort: Muy poéticos.

Tu Mejor Tú: ¡A tu salud, besuguita!

Amazona de Confort: ¡Pero claro que es amistad!

¿Seguro?

Porque ¿qué pasaría si un día Paco decidiese sintonizar con la frecuencia ganadora?

¿Lo seguiría viendo Pepe tan amigo?

Tan pronto como Paco empezase a “oler” a verdadero ganador, ¿te sorprendería que Pepe lo saboteara de alguna forma?

Consciente o inconscientemente, ¿lo criticaría? ¿Lo desanimaría? ¿O simplemente le daría la espalda?

Señor de las excusas: Eso no tiene por qué pasar.

Tu Mejor Tú: Correcto.

No decimos que vaya a ser así con todos los Pepes y Pacos del planeta, pero ¿con cuántos Pepes y Pacos ha ocurrido ya?

¿Y por qué? Porque, al abrazar la psicología del éxito, Paco habría dejado de cumplir su función.

Chica curiosa: ¿Qué función?

Tu Mejor Tú: Aliviar el asco que Pepe se tiene a sí mismo.

Chica curiosa: ¿Y sería mejor que Pepe se despreciase?

Autor: Sólo si lo hace con amor.

Pues:

Si despreciar algo en ti te lleva a tomar la decisión de cambiarlo, el autodesprecio es una forma tan buena de arrancar como cualquier otra.

Pero, como verás en “El lado oscuro”, esa clase de sentimientos sólo es buena fomentarla de forma puntual, no prolongada. Y éste podría ser el caso de Pepe.

Aunque, por supuesto, la cosa no acaba ahí.

Porque, aunque contribuya a perpetuar la situación, la amistad con Paco es más síntoma de ésta que su causa.

Chica curiosa: Queréis decir que su amigo Paco sólo es un agujero entre tantos.

Tu Mejor Tú: Sí. Hay muchos más.

Su depósito de ganasolina tiene todo tipo de fugas. Y él, en lugar de taparlas, ¿a qué se dedica?

A buscar nuevas fuentes de combustible: ese café, esa pausa del cigarro, esa escapada al bar, ese partido…

Nosotros no queremos que eso te pase a ti.

Por eso, vamos a darte una funda muy especial. Si recubres con ella tu depósito de ganasolina, tapará todos sus agujeros de golpe.

Esa funda se llama:

Entorno ganador.

Y… ¿qué es un entorno ganador?

Un entorno optimizado para sintonizar con la frecuencia ganadora. Un entorno que te facilita:

1. Saber lo que quieres y por qué lo quieres.

2. Diseñar un plan.

3. Moverte hacia ello.

4. Disfrutar del proceso.

5. Dejar el mundo mejor.

Chica curiosa: ¿Y se tarda mucho en crear un entorno así?

Autor: Y tanto. Toda tu vida no será suficiente.

Pero ya sabes que:

No es un destino. Es un camino.

La idea no es decir: “¡Ya lo he creado!”. Es preguntarte cada día cómo puedes hacer tu entorno un poco más ganador.

Pollitortuguita: ¿Kaizen?

Tu Mejor Tú: ¡Muy bien, artista!

¿Y recuerdas lo que aprendiste en “Coste de oportunidad”?

Chica curiosa: ¿Que todo cuenta?

Exacto.

Y eso es algo que vamos a tener muy presente a la hora de crear nuestro entorno ganador.

Recuerda que todo cuanto existe en el ambiente forma parte de la ecuación.

Las personas con las que te relacionas, la información a la que te expones, los alimentos que tienes a tu alcance, los estímulos que alcanzan tu mente, etcétera.

Chica curiosa: Entonces, ¿el entorno ganador implica ponerme en modo avión?

Autor: A menudo, sí.

En el capítulo “Modo avión” ya viste que esta táctica te protege de las armas de distracción masiva con las que en todo momento estás siendo atacado.

Lo necesitas para que ese mensaje, aviso o llamada no se convierta en una constante fuga de ganasolina, tiempo y todo tipo de recursos.

Sin él, sangrarás profundizando en lo superfluo. O resistiendo la tentación de hacerlo.

Pero el modo avión es sólo una herramienta más de entre las muchas que pueden ayudarte a construir un entorno ganador.

Por ejemplo, ¿te suena eso de ojos que no ven, corazón que no siente?

Pues también puede inspirarte a la hora de diseñar tu entorno ganador.

Pollitortuguita: No lo entiendo…

Tu Mejor Tú: Imagina que quieres superar una adicción.

Autor: ¿Qué sería lo principal?

Pollitortuguita: ¿Armarte de moral?

Sí.

Pero aún hay algo más importante: limpiar tu vida de todo lo que te recuerda a ella.

Aplícalo a ese cigarrillo o esa copa. Y también a esa persona que necesitas de forma patológica.

De hecho, funciona incluso con las drogas duras.

Señor de los borregos: Tonterías. Hay adicciones químicas irreversibles.

Tu Mejor Tú: ¿Como la que genera la heroína, por ejemplo?

Señor de los borregos: Por ejemplo.

Hasta hace algunas décadas, eso creían los psiquiatras.

Sin embargo, en un estudio de 1973 la doctora Lee N. Robins revolucionó esta idea.

Analizando el caso de un grupo de veteranos de Vietnam que habían desarrollado una fuerte adicción a la heroína, se dio cuenta de que un porcentaje altísimo (más de un 87 %) se recuperaba de forma espontánea al regresar a casa.

¿Por qué?

¿Cómo es posible que un porcentaje tan alto se recuperara de una adicción que se había considerado prácticamente irreversible?

La clave está en que, tras abandonar Vietnam, los soldados cambiaron totalmente de entorno. A su regreso, no había nada que les recordara a su adicción.

Muy distinto del yonqui de barrio.

Chica curiosa: ¿El que pasa cada día por el parque en el que aún se pinchan sus amigos?

Autor: Correcto.

Observarás que, aunque la sustancia es la misma, la situación no tiene nada que ver.

Mientras el veterano de guerra puede emplear su ganasolina en avanzar, al drogadicto que sigue en un entorno adverso se le ha ido toda por los agujeros del depósito antes de iniciar su lucha.

Pollitortuguita: Lo que decíais de que la tentación chupa mucho combustible.

Tu Mejor Tú: Exacto, crack.

Tatúate esto:

Por mucho o poco que sea, toda tentación te hace sangrar.

Pollitortuguita: ¿Toda?

Autor: Toda.

Chica curiosa: Primo, ¿quieres que te guarde en mi casa la videoconsola?

Pollitortuguita: Ya me olía yo que esto no iba a acabar bien…

Tranquilo, sobrevivirás.

Cuando avances hacia una meta, es esencial tapar los agujeros en tu depósito de ganasolina.

Los veteranos del Vietnam lo hicieron sin saberlo. Y si este principio les permitió a ellos, con todos sus traumas y problemas psicológicos, desengancharse de la heroína, ¿imaginas lo que puede hacer para ayudarte a alcanzar objetivos más “humildes”?

¿A qué esperas? Tira esa porquería de tu nevera.

Elimina esas distracciones de tu escritorio.

Empieza ya a crear un entorno ganador.

Señor de los borregos: ¿Un entorno de flipados?

Autor: Un entorno que maximice la entrada de ganasolina en tu depósito.

Tu Mejor Tú: Y que minimice las pérdidas, tapando los agujeros.

Aunque, estrictamente hablando, lo hará no sólo con tu ganasolina, sino también con todas tus fuentes de poder y cualquier otro recurso.

Por ejemplo, hay ambientes y situaciones que te hacen más proclive a gastar dinero inútilmente.

O que te inducen a sangrar tiempo. Y otros promueven que descuides tu salud.

Sintetizando:

Un entorno ganador es aquel que promueve el aumento de tus recursos y minimiza su sangrado.

Por ejemplo, ¿dónde es más fácil que sangres tu economía?

¿Practicando senderismo en la montaña o deambulando por un centro comercial?

Si en el mismo espacio que usas para trabajar tienes un cómodo sofá orientado hacia una enorme pantalla con todos los episodios de tu serie favorita, ¿va a ayudarte eso a optimizar tu tiempo o todo lo contrario?

¿O qué ocurrirá si paseas con hambre por un Burger King o McDonald’s?

Seguramente no sea el entorno óptimo para promover un cuerpo G.

Por cierto, si se te ha pasado por la mente que hoy en día, pese a todos los avances, es más difícil comer de manera saludable que hace cincuenta años, estás en lo cierto.

Esa lluvia de anuncios, esas chocolatinas en la caja registradora, ese tufillo del establecimiento de comida rápida…

Todo eso son… agujeros.

Incluso entrenando mucho a MIA, van a crearte fugas de ganasolina.

Chica curiosa: Y al revés, ¿verdad?

Supongo que un entorno ganador también ha de animarme a hacer lo correcto.

Autor: Excelente, Chica curiosa.

Una de sus funciones principales es:

Complicarte que abandones la senda ganadora.

Por ejemplo, ¿qué pasa si tu casa está repleta de aparatos para hacer ejercicio?

Pues que, una y otra vez, te recordarán que es una opción que tienes ahí. Incluso cuando estés seriamente decidido a hacer el holgazán.

Si estás trabajando en un proyecto y tienes todo el tiempo la mesa despejada, tu trabajo en la pantalla y todo listo para sentarte y empezar, ¿no va a ser más complicado rechazar la constante invitación de perseguir tus sueños?.

O sea, no sólo se trata de no exponerte a las tentaciones que te sacan de la frecuencia ganadora, sino también de rodearte de elementos que te inciten a entrar en ella.

Pollitortuguita: Místers, me vais a disculpar, pero tengo que salir pitando al súper a comprar las chucherías para la maratón.

Tu Mejor Tú: ¿Chucherías? ¿Maratón?

Chica curiosa: Golosinas, refrescos, galletas, chips, saladitos…

Pollitortuguita: Sí, para la maratón con la pandi.

Tu Mejor Tú: Figura, si vais a correr una maratón… ¿no deberíais alimentaros mejor?

Pollitortuguita: ¿Para qué? Son sólo dos días seguidos y nos sobran los redbulls.

Tu Mejor Tú:¿Dos días seguidos corriendo?

Chica curiosa: Dos días de videojuegos non stop.

Es la tradición de la pandilla:

una vez por semana, maratón.

Pollitortuguita: Ya sabéis, místers…, para no perder la forma.

Tu Mejor Tú: ¡Ah! Esa clase de maratón…

Autor: Esa clase de pandilla. Todo un grupito de águilas, ¿eh?

Pollitortuguita: ¿Águilas?

Nosotros tenemos un dicho:

Si quieres volar con las águilas, no picotees con las gallinas.

De todo lo que forma un entorno ganador.

Las personas de las que te rodeas son una pieza clave.

Como empezaste a entender al hablarte de Pepe y Paco, aquellos con los que pasas más tiempo pueden catapultarte hacia tu versión más ganadora o hundirte en un pozo de estiércol.

Y, cuando su influencia no es potenciadora, pueden ocurrir dos cosas:

1. Si eres débil, que te desvíen directamente de tu camino.

2. Si eres fuerte, que te hagan sangrar.

Pollitortuguita: No, la pandi no me hace sangrar.

Chica curiosa: Primo, significa que te consumen cantidades enormes de ganasolina y otros recursos.

Pollitortuguita: Ah, vale, ese “sangrar”.

Lo ves, ¿verdad?

Rodearte de personas negativas en el mejor de los casos va a dejar tu depósito de ganasolina hecho un colador.

Y al revés.

Hay personas que, al igual que tú, quieren sintonizar con la frecuencia ganadora.

O quizás ya llevan tiempo haciéndolo.

A esta clase de influencias las llamamos águilas.

Las reconocerás de inmediato porque, cuando adoptes una actitud ganadora, te animarán.

Algo que, como no tardarás en comprobar, no es lo más frecuente.

Inversamente, las águilas no van a tragarse las gilipatrañas que te cuentas cada vez que te limitas o saboteas.

Amazona de Confort: ¡Puaj! Esa gente no me gusta un pelo.

Señor de las excusas: Además, todo esto desprende un tufo muy elitista.

Señor de los borregos: ¡Sí, nazis!

Pues no.

Cualquiera de nosotros puede ser un águila si se lo propone.

Per se, no son mejores ni peores.

Simplemente, se trata de individuos que han tomado la firme decisión de avanzar hacia sus metas, de perseguir su potencial y de rodearse de personas que sintonicen con la misma frecuencia.

Por eso, tendrán este curioso efecto sobre ti:

Hacer que te sientas incómodo en tu zona cómoda.

Cuando estés con ellos, experimentarás dos cosas:

1. Que es un reto mantener su ritmo y no quedarte  descolgado.

2. Que si aguantas dicho ritmo, tu depósito de ganasolina da mucho más de sí de lo que nunca habrías imaginado.

Evidentemente, vivir con gallinas es más cómodo que hacerlo con águilas, pero vas a pagar un precio por ello.

Chica curiosa: ¿Y si no hay águilas en mi entorno?

Autor: Empieza a construir un nuevo entorno.

A fin de cuentas, ¿no trata de eso este capítulo?

Por suerte para ti, vivimos en la era de internet, de la información y de las comunidades on-line.

En tiempo récord y muy pocos clics, puedes acabar formando parte de grupos con inquietudes e intereses muy similares a los tuyos.

Señor de las excusas: A menos, claro está, que te interesen estos temas.

Señor de los borregos: Sí. Dudo mucho que haya comunidades dedicadas a esto.

Tu Mejor Tú: ¿A vivir de acuerdo con los principios de este lugar?

Señor de las excusas: Sí. A sintonizar con vuestra frecuencia rara.

Autor: Pues la hay.

Señor de los borregos: ¡No es posible!

Va a ser que sí.

Incluso si buscas personas que se hayan propuesto estudiar y aplicar la psicología del éxito de por vida, lo tienes muy fácil.

De hecho, si adquieres nuestro libro legalmente – más adelante te daremos todos los detalles para que puedas hacerlo – cumplirás ya una condición indispensable para acceder al Club Psicología del Éxito.

Pollitortuguita: ¿Puedo entrar yo también?

Autor: Si vas en serio, sí.

La idea es muy sencilla.

El club lo formamos hombres y mujeres que, como tú, nos hemos propuesto aplicar los principios de este lugar en nuestro día a día.

O sea, personas que queremos rodearnos de individuos con las mismas aspiraciones.

Pollitortuguita: Místers, ¿y estáis vosotros también?

Autor: Claro. También formamos parte de esta comunidad.

¿Por qué íbamos a renunciar a ello?

Uniéndonos a un círculo de águilas, nos impulsamos unos a otros.

Nos apoyamos y arropamos en un mundo en el que, lo que se nos inculca a diario no es precisamente potenciador.

Chica curiosa: Como un búnker espiritual, ¿no?

Autor: Como un huerto blindado.

Porque los búnkeres no crecen y evolucionan. Nosotros sí.

Pollitortuguita: Guauuu… Pinta bien.

Tu Mejor Tú: Las posibilidades son enormes.

¿Empiezas a vislumbrarlas?

En cualquier momento, te encuentres donde te encuentres, en menos de un segundo puedes abrir una ventana a un universo paralelo. Un espacio poblado de mentes que, como tú, se esfuerzan constantemente por sintonizar con la frecuencia ganadora.

¿Te imaginas algo así? Pues deja de imaginarlo, porque es real.

Existe.

Y puedes formar parte de él ahora mismo. Justo después de leer esta línea.

Basta con que accedas a http://psicologiadelexito.com/club y sigas los pasos allí indicados.

En seguida comprobarás hasta qué punto el Club Psicología del Éxito es un sueño hecho realidad.

Y es que, gracias a internet, las águilas podemos volar juntas ignorando por completo distancias y fronteras. Cada vez que lo necesites, puedes acceder a ese templo virtual y contagiarte del espíritu más ganador.

Chica curiosa: Entonces, ¿sólo amigos virtuales?

Tu Mejor Tú: Claro que no.

Si empiezas a socializarte de forma virtual, hazlo sólo al principio. Después de todo, el ser humano no está diseñado para relacionarse únicamente en cibercomunidades.

Por eso, cuanto antes puedas mantener conversaciones reales, mejor. Y en cuanto se presente la oportunidad de conoceros en persona, aprovéchala.

Pollitortuguita: ¿Habrá chicas cañón?

Autor: Habrá chicas GG.

Chica curiosa: ¿GG?

Tu Mejor Tú: Guapas y ganadoras.

Pollitortuguita: Pues las quiero conocer.

Tu Mejor Tú: Y seguro que ellas a ti.

A medida que vayas estrechando lazos con los miembros de tu comunidad, la función del grupo on-line irá evolucionando.

Si antes te ayudaba a empezar desde cero, ahora te servirá para mantener el contacto, ir añadiendo gente nueva a tu círculo y permanecer al tanto de “lo que se cuece” en la comunidad.

¿Quién sabe? Con el tiempo, puede incluso acabar convirtiéndose en una razón más para viajar y ver mundo.

Pero ¿te ha quedado claro?

Quererte es elegir bien lo que haces y con quién lo haces.

Por eso, como dice Les Brown:

Si eres el más listo de tu grupo, es que necesitas un nuevo grupo.

Y ya sabes que energía sólo hay una.

¿Vas a usarla para realizar tus sueños o para sabotearte?

Pollitortuguita: Voy a por todas…

Chica curiosa: Y voy a comprometerme a diseñar, desde ya, un entorno ganador.

Genial.

Así no sólo reducirás fugas de ganasolina y de otros recursos, sino que además lograrás que tu éxito sea cada vez más inevitable.

En otras palabras, diseñar un entorno ganador te hará más preactivo.

Pollitortuguita: ¿Cómo?

Sigue leyendo…

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