El Método Neto

Si no es necesario, está de más.

Hace falta un plan, hasta ahí de acuerdo.

Pero al elaborarlo, puedes pasar años o segundos. Puedes complicarlo o simplificarlo.

Llámanos carcas, pero nosotros seguimos creyendo que:

La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta.

Es una ley muy simple.

Si quieres ir de Madrid a Sevilla, lo eficiente es buscar el camino más recto y recorrerlo.

Por eso, a la hora de elaborar un plan, nos basaremos siempre en la línea recta. Sólo cuando los obstáculos nos obliguen, tomaremos un desvío.

Como dijo Bruce Lee, la clave…

no es el incremento diario,

sino el decremento diario.

Deshazte de lo que no es esencial.

Lo lógico sería pensar que la mayoría de la gente sigue esta filosofía.

Pero… ¿lo hace?

No.

Rotundamente no.

Es más: ni siquiera está de moda. Lo cool, lo chic, lo fashion parece que es complicarse la existencia.

Mira a tu alrededor. O en tu propio día a día. ¿Ves lo mismo que nosotros?

La mayoría de los mortales, cuando queremos conseguir algo, nos fumamos esta ley. En lugar de ir directamente a por ello, tendemos a añadir una serie de pasos extra entre nuestro objetivo y nosotros.

Enmarañamos el camino más y más.

Chica curiosa: Es verdad. ¿Por qué lo hacemos?

Autor: ¿Ves todos esos señores a tu alrededor?

Chica curiosa: ¿Los monstruos del autosabotaje?

Sí.

Pero da igual.

Las razones no nos interesan demasiado. Lo importante es que te des cuenta de que:

1. Vas a complicar el camino a la mínima oportunidad.

2. La metes hasta el fondo cuando lo haces.

Tu entorno e incluso algunos aspectos de tu propia biología van a conspirar constantemente para que te apartes de la línea recta.

Has de estar preparado.

Señor de las excusas te dará pretextos bien elaborados para apartarte de ella.

Amazona de Confort te hará sentir que la velocidad de la trayectoria recta es peligrosa, y te suministrará vértigo cada vez que se te pase por la cabeza.

Amazona de Confort: Nada como las surcadas olas por las que me deslizo para disfrutar de la vida.

Tu Mejor Tú: Sí, nada como ellas para desviarse del rumbo.

Así es.

Y para concienciarte del reto que tienes ante ti, te invitamos a que realices el siguiente experimento.

EJERCICIO:

Tu objetivo será beber un simple trago de agua. Y probaremos dos métodos:

1. El método vudú
2. El método neto

Empezamos con el primer método.

Llena un vaso de agua y déjalo en la mesa. A continuación, visualiza el agua saltando del vaso hacia tu boca.

Ahora concéntrate más aún y hazlo con sentimiento.

Focaliza tu energía mental e imagina que el agua ya está en tu boca.

Nota su frescor. Experimenta su placentero efecto saciante. Siente cómo va disipando tu sed.

Ahora, en caso de que el agua siga en el vaso, pídeselo al Universo.

Con absoluta fe, por favor. Ten claro que ella y tú sois un mismo todo.

Chica curiosa: ¿Por eso de que todos estamos hechos de átomos y estamos unidos por un vínculo causal?

Tu Mejor Tú: Ssshhh… No profanes el silencio.

Autor: Y concéntrate.

Cobra conciencia de que os une un vínculo eterno, y que por lo tanto El Universo hará lo necesario para cubrir las necesidades más elementales de un ser tan divino y único como tú.

Si el líquido sigue en el vaso, prueba ahora a invocar al sagrado Espíritu del Agua. En el supuesto de que no funcione, puedes reemplazar a dicho espíritu por la Mente Universal o Dios.

¿Nada?

Hazlo con tu santo favorito.

¿Sigue ahí esa agua?

Inténtalo esta vez diciéndole palabras bonitas.

Proyecta tu amor hacia ella.

Ofrécele tu energía. Ábrete. Muéstrale que puede confiar en ti y que no debe temer pasar por tu garganta.

Engatúsala. Dile lo bella que es y lo bien que se va a sentir cuando ella y tú forméis un único ser.

Si después de todo lo que has hecho el agua sigue ahí, cabréate.

Cágate en la madre que parió al estúpido vaso de agua.

Amenázalo.

Déjale bien claro que, o te sacia la sed de inmediato, o acabará hecho añicos en el suelo.

¿Alguna novedad?

Pollitortuguita: Cero.

Tu Mejor Tú: Curioso.

Prueba ahora el método neto.

Alarga la mano, toma el vaso y bebe.

Y finalmente pregúntate: ¿cuál de los dos sistemas te ha parecido más eficiente?

Señor de las excusas: Vaya experimento más tonto…

Y lo es.

Pero aun así te recomendamos que te guardes la palabra “tonto” para cuando empieces a complicarte la vida de forma innecesaria.

Chica curiosa: Hombre, es que un poco tonto sí que es…

Pollitortuguita: Sí… Hasta a mí me lo ha parecido.

Autor: ¿Ah sí? Sin embargo, ¿recuerdas lo que es el método vudú?

Pollitortuguita: Hombre, faltaría más…

Chica curiosa: Yo recuerdo que en mi librería más cercana hay muchos libros de eso.

Tu Mejor Tú: Pues si, el método vudú es exactamente lo que proponen alguno de esos libros.

Por supuesto, el método vudú no es más que una de las infinitas formas de transgredir la ley de la línea recta.

Por supuesto, hay más.

Pollitortuguita: ¿Ah sí?

Tu Mejor Tú: Claro.

Cada vez que elaboras un plan con pasos innecesarios para alcanzar tu objetivo, estás vulnerando esta ley.

A partir de ahora, acostúmbrate a preguntarte a menudo:

Esto que estoy haciendo… ¿no será otra de esas cosas innecesarias?

Simplifica tu vida.

Quítate metas que te agobian y, entre las supervivientes, establece una clara jerarquía.

Rompe las cadenas que te unen a hobbies, amistades, compromisos sociales y hábitos que no te hacen feliz.

Cada vez que hagas algo, pregúntate qué pasos son necesarios y cuáles están completamente de más.

¿Puedes inscribirte en el gimnasio que hay debajo de tu casa?

Pues a menos que tu objetivo sea evaluar el transporte público o gastar combustible, olvídate de aquel al que te cuesta veinte minutos llegar.

De hecho, si puedes montarte el gimnasio en casa, hazlo. Y exprímelo a fondo salvo cuando te quieras socializar o usar ese aparato tan raro.

Y aplica esta filosofía a todo.

Chica curiosa: ¿Cómo que a todo?

Tu Mejor Tú: A todo. Incluso a aquello que no parece importante.

Porque, como verás en “Coste de oportunidad”, todo cuenta.

¿Sabes por qué Mark Zuckerberg usa siempre la misma camiseta?

Porque incluso esas pequeñas decisiones de decidir lo que te pones te restan recursos mentales.

Y por sino lo sabes, Mark Zuckerberg, es el creador de esa red social que no dejas de visitar a diario, -o cada media hora, todo dependerá de tu grado de control o “adicción” a esta-, conocida como facebook. 

Pollitortuguita: Ya decía yo…

Chica curiosa: ¿Seguro que no estáis exagerando?

En “Administra tu ganasolina”, en “Entorno ganador” y en “La dieta mental” verás que no exageramos un pelo.

Así que limpia tu existencia de todo aquello que no te hace falta de verdad.

Vacía tus armarios. Regala la ropa que no te pones.

Elimina de tu despensa y el frigo la comida caducada.

Desinstala los programas que no usas de tu ordenador y las apps que ralentizan tu dispositivo móvil.

Despeja tus escritorios, tanto virtuales como físicos.

Ordena tu casa y, más importante aún, tu mente.

Crea una carpeta llamada Cosas que se me pasan por la cabeza pero que probablemente no haré o compraré nunca y úsala como cubo de basura para todo aquello que se coló en tu vida de forma inocente pero terminó incordiándote.

Y resérvate huecos y espacios nítidos.

Lugares y momentos que te lleven a no hacer nada más que revisar lo que haces.

Atesora un pedazo de día para purificar tu existencia y abrirle
paso al orden de entre el caos al que todo tiende de forma natural.

Porque:

La vida es orden. La enfermedad y la muerte, entropía.

Al hacerlo, comprobarás que:

Cuando limpias tu vida, cuando la vacías de todos esos cachivaches físicos y mentales innecesarios, puedes empezar a ver la línea recta.

En realidad, estuvo ahí todo el tiempo.

Es sólo que necesitaba oxígeno. Requería aire y espacio. Le hacía falta que despejaras el camino para manifestarse en todo su sencillo esplendor.

Chica curiosa: Suena muy zen…

Autor: La psicología del éxito tiene un punto zen.

Así que haz de tu vida un templo para la línea recta.

Rinde culto al método neto y deja de profundizar en lo superfluo.

Porque, sin estos ingredientes, no puede haber un plan ganador.

PDE-ML