Coste De Oportunidad

El problema no es lo que me haces.
Es lo que me impides hacer.


Todo cuenta.

Esa galleta cuenta. Esa serie cuenta. Y ese partido de fútbol.

Esa tolerancia con la mediocridad cuenta.

Igual que esa permisividad con la superstición que disfrazas de “mente abierta”.

Sí, también cuenta.

¿Crees que el universo va a hacer que te toque la lotería si lo visualizas bastante?

¿Pasas tiempo alineando tus puntos energéticos?

¿Buscas a tu persona ideal basándote en horóscopos y tu carta astral?

Pues adivina qué…

Las gilipatrañas que te tragas cuentan.

Cada vez que aceptas una mentira, estás renunciando a una verdad.

Pierdes un tren. Dejas pasar algo valioso que podría cambiarte la vida.

¿Lo ves?

Cada segundo que malgastas tonteando con el método vudú le estás dando la espalda a las enormes prestaciones del método neto.

Mientras lees basura y te preguntas qué pensamientos positivos van a atraer la riqueza a tu vida.

Desperdicias, por ejemplo, la oportunidad de explotar un concepto poderoso.

Como los que te ofrecemos en este sitio.

Pero, tranquilo.

Otro trabajará en la mina que tú desatiendes.

Pollitortuguita: ¿Cómo? ¿Qué mina?

Autor: Entiende esto

Las oportunidades no se desperdician…

Tu Mejor Tú: Simplemente las aprovechan otros.

Porque tu negligencia cuenta.

Y esos minutos que dedicas a las redes sociales o a ese videojuego.

Y la hora en el bar rajando del gobierno.

Y los zapatos rosas que te compras siguiendo un impulso.

Y la noticia deprimente que
te convence una vez más de que el mundo se va al garete.

Te roban tiempo. Te restan ganasolina.

Te han programado para pensar que existe lo neutro.

Cosas que no son ni buenas ni malas.

¿Algo neutro? Búscalo en tu imaginación, porque en la vida real:

Todo cuenta.

Todo es potenciador o limitante.

Todo te lleva a quererte más o a quererte menos.

Si estás decidido a profesarte un amor a prueba de balas, abrirás los ojos a esta realidad.

“Bueno… Pero es sólo una galleta”, podría decir quien intenta perder peso. Pero donde esta persona ve sólo una galleta, nosotros vemos un paso que la aleja de su meta.

Amazona de Confort: Cómo os pasáis…

Señor de las excusas: Sí. Ésas son las cosas que hace la gente “normal”.

Autor: Como dice nuestro amigo Gabi:

Normal can never be amazing.

Te lo repetiremos en español:

Lo normal nunca puede ser extraordinario.

Si haces lo mismo que todos los demás, acabarás siendo como todos los demás.

Ahora mira a tu alrededor y pregúntate si mola tanto.

Señor de las excusas: ¿Y qué pretendéis? ¿Que no hable de fútbol? ¿Que no vea las noticias? ¿Que lea los ingredientes de las cosas que me como?

Tu Mejor Tú: Hazlo cuando decidas hacerlo. Pero sin engañarte. Consciente de que estás pagando un precio por ello.

Y si te premias, prémiate de verdad.

Cuando te mimes, cuando te regales, cuando hagas cosas por ti, disfrútalas.

Señor de la procrastinación: ¿Y la culpabilidad?

Tu Mejor Tú: Úsala para hacer cosas que cuentan.

No hay nada más tonto que procrastinar con cosas que ni siquiera te hacen feliz o dan placer sólo porque te hacen sentirte menos culpable que aquellas que sí te lo dan.

No seas imbécil. Quiérete. Crece.

Si procrastinas, hazlo con algo que te llene y te recargue.

Chica curiosa: Creo que entiendo lo que queréis decir.

Pollitortuguita: Pues yo no.

Chica curiosa: ¿Nunca has procrastinado haciendo algo que ni siquiera te gusta?

Señor de la procrastinación: Eso no tiene sentido, niña. Déjate de disparates.

Chica curiosa: No tiene sentido, pero lo hacemos.

Tu Mejor Tú: Es verdad.

Por ejemplo, a veces tienes sueño y te pones a hacer el idiota porque estás demasiado cansado para trabajar. Pero tampoco tienes la valentía de aceptar que estás cansado y dormir.

Quizás surfeas internet sin objetivo alguno. Marujeas por las redes sociales. O te buscas pseudotareas en la casa que no marcan ninguna diferencia. O alimentas una conversación que no va a ninguna parte con esa persona que tampoco parece querer ir a ninguna parte.

Señor de la procrastinación: Cómo os gusta meter el dedo en el ojo, ¿eh?

Tu Mejor Tú: En el tuyo, sí.

¿El resultado? Te quedas en una especie de tierra de nadie. Un espacio en el que no haces nada productivo, pero tampoco nada que te recargue o divierta.

En lugar de usar la sabiduría que adquiriste en “Pereza selectiva”, experimentas esa especie de pudor contigo mismo que te impide reconocer que vas a llegar más lejos descansando.

¿Te ha pasado? A partir de ahora, estate más alerta.

Si la procrastinación te deja agotado, es síntoma de que te lo estás montando muy pero que muy mal.

Porque… ¿recuerdas? Todo cuenta.

Lo que haces y no haces.

Lo que comes y no comes.

Lo que piensas y no piensas…

Cuenta…

Te da energía o te la quita.

Te hace exprimir a fondo el tiempo o dilapidarlo.

Te hace más rico o más pobre.

En definitiva:

Toda acción te da recursos o te los quita.

Te acerca a tus metas o te aleja de ellas.

Y, si algo no te acerca, es que te aleja.

Chica curiosa: ¿Y si me acerca pero hay algo que me acerca todavía más?

Autor: Entonces también estás pagando un “coste de oportunidad”.

Tu Mejor Tú: Por cierto, excelente pregunta.

Pollitortuguita: Pero ¿cómo que coste de oportunidad?

Tu Mejor Tú: Pues que estás perdiendo la oportunidad de hacer algo que te acercaría más.

El coste de oportunidad es el precio que pagas por dejar de hacer algo mejor a lo que haces. Es la diferencia entre los resultados que consigues y los que obtendrías aplicando un plan óptimo.

Señor de las excusas: Mal. Muy mal. Ésa no es la definición que da el señor Von Wieser.

Tu Mejor Tú: ¿Y? ¿Nos vas a denunciar a la policía de los economistas?

Autor: Es la definición de la psicología del éxito.

La que nos sirve para sintonizar con la frecuencia ganadora.

Por eso, cuando te preguntas:

Esto que hago, ¿me acerca a mi meta o me aleja de ella?

Si la respuesta es que te acerca, viene muy bien que te cuestiones:

Esto que hago, ¿es lo que más me acerca o puedo hacer algo mejor?

Si tu plan te aproxima a tu meta pero otro lo haría todavía más, entonces no es todo lo ganador que podría. Y, te guste o no, vas a pagar un precio por ello. Un coste de oportunidad.

Tatúatelo:

Cada vez que haces algo que no funciona o que funciona poco, estás dejando de hacer algo que sí funciona o que funciona más.

Porque, ya lo sabes…, todo cuenta.

Ese bocadillo de nutella, ¿va a aumentar tu energía a largo plazo?

Si ves ese programa basura de televisión:

¿va a darte los conocimientos que necesitas para acercarte a tu potencial o hay algo en lo que puedes invertir mejor el tiempo?

Esta persona, ¿te potencia o te limita?

¿Y qué hay de tu forma de gestionarla?

¿Acaso existe una actitud que puede acercarte más a ser todo lo que puedes ser?

Esta actividad, a la larga, ¿te da recursos o te los quita?

Y si no sabes responder, a veces es bueno preguntarse:

Si hago esto todos los días:

¿dónde estaré dentro de x años?

A veces, por supuesto, las respuestas evolucionan y las preguntas se complican.

Igual lo que lees por las noches no te acerca tanto a tus metas como lo que te ofrecen otros libros o este mismo lugar.

Pero ¿y si éstos te excitan demasiado y te impiden conciliar el sueño?

Y de nuevo debes sopesar:

¿Qué va a ayudarte más a ser todo lo que puedes ser? ¿Estimular tu mente y perder horas de sueño o empezar el día fresco después de haberte dormido en cinco minutos?

Como poco a poco irás aprendiendo, la respuesta no siempre es blanco o negro.

Pero, si decides ser honesto e inteligente tanto al preguntarte como al responderte, tu capacidad para encontrar soluciones potenciadoras se expandirá.

Señor de los borregos: Enhorabuena. Acabáis de ganar el premio al frikismo del año.

¿Te llega?

¿Percibes ese olor a oveja?

Si has pasado tiempo en alguno de esos pueblos que tienden a deshabitarse, si has tenido la oportunidad de conocer al pastor local y acompañarlo mientras desempeña su oficio, sabes a lo que nos referimos.

Señor de los borregos: Menos guasa.

Señor de las excusas: Se burlan para que el lector no descubra lo frikis que son.

Señor de los borregos: Muy cierto. Lo que proponéis no es lo que hace la mayoría de la gente.

Pollitortuguita: Oye, tiene un punto aquí el señor Oveja…

Autor: Pollitortuguita, Chica curiosa y tu, lector.

¿Estáis en este lugar para hacer lo que hace la mayoría de la gente?

Tu Mejor Tú: Entonces, prepárate para lograr lo que logra la mayoría de la gente.

Repetimos:

Si haces lo que hace la mayoría de la gente, lograrás lo que logra la mayoría de la gente.

Y presta especial atención a esto.

Cuanto más estudies a la mayoría.

Verás que no es ni la que más hace avanzar a la humanidad.

Ni la que vive vidas ejemplares ni la que ni siquiera puede darte clases de felicidad.

De hecho, la inmensa mayoría de la gente no es feliz ni vive realizada.

Aunque, de lejos, no se note tanto.

Pero… ¿acaso cuando ves un rebaño de ovejas eres capaz de apreciar la cantidad de garrapatas con las que carga cada una de ellas?

Respuesta: sólo cuando te acercas.

Señor de los borregos: Decid lo que queráis, pero esto no es normal…

Chica curiosa: ¿Normal?

Señor de los borregos: No. Para nada normal…

Tu Mejor Tú: ¿Por qué usas la palabra normal para referirte a lo mediocre?

Mucha atención, porque ésos son los argumentos que va a darte Señor de los borregos una y otra vez:

No es normal…
No se puede vivir así…
Eso es de frikis…
Un poco rarito, ¿no?…

Y, a la que bajes la guardia, va a lograr que des por sentado cosas como:

No puedes ir leyendo las etiquetas de todo lo que comes…

Sólo se puede ligar en las discotecas…

Cuando sales de noche, tienes que beber…

Si no lees el periódico todos los días eres un inculto…

Cosas que, si te paras a pensarlas de verdad, no son tan evidentes.

Señor de los borregos: Claro que son evidentes.

Señor de la desmotivación: Bien dicho, hermano.

Señor de los borregos: Lo que pasa es que vosotros sois tan frikis que no os dais cuenta.

¿Lo ves? Otra vez.

De todos los monstruos del autosabotaje, Señor de los borregos es el que se ocupa de explotar tus instintos de animal social para que incurras en comportamientos y actitudes limitantes.

Señor de los borregos: ¡Ajá! Estáis reconociendo que hacerme caso es natural.

Autor: La naturaleza del ser humano puede convertirnos en dioses o en gusanos.

Depende de cómo la alimentemos.

Si nutres a Señor de los borregos, hará que tu vida transcurra sin pena ni gloria mientras anula tu pensamiento crítico para que puedas ser manipulado.

Porque lo que Señor de los borregos necesita como el oxígeno es que no vivas tu propia vida. Habita dentro de cada uno de nosotros y su trabajo es que te dejes llevar por la manada.

Nosotros en cambio te decimos:

¡Vive tu propia aventura!

¡Piensa y toma decisiones por ti mismo!

Da un poco de susto, lo sabemos. Pero puede tratarse del mayor de tus aciertos.

A fin de cuentas, cada vez que la humanidad ha dado un salto de gigante, ha sido siempre con la férrea oposición de Señor de los borregos.

Él se mueve y baila al son de la canción:

Ovejas bobas, lo que hace una lo hacen todas.

Y no te equivoques: aunque vaya de digno, aunque se dé aires de informado, a Señor de los borregos le encantan las gilipatrañas. Lo que ocurre es que a cada grupo de atrapados les da su gilipatraña a medida.

Chica curiosa: ¿Cómo está eso?

Tu Mejor Tú: Sí. El opio del pueblo viene en varias formas y colores.

Mientras a unos les ceba con que la culpa de todo la tienen los políticos, a otros les hace creer en la magia barata.

A unos les da una ideología y a otros una contraideología.

A ciertos sectores, les ofrece algo acabado en –ismo, mientras que con otros prefiere usar las modas o tentarlos con la pertenencia a cierta tribu urbana.

Pero su objetivo y sus métodos son casi siempre los mismos.

Señor de los borregos: ¡Qué sabréis vosotros de mí!

Autor: Lo creas o no, te olemos a la legua.

La cuestión es privar al ser humano de su mayor don:

La capacidad de usar, como un individuo separado del resto, su pensamiento crítico y capacidad de decisión.

Para anular dicho poder, hará lo posible por convertirte en un gilitardado.

Pero, aunque a corto plazo puede resultar incluso cómodo, ¿no tiene a la larga un coste de oportunidad de los más altos?

Nosotros te invitamos a que te quieras más.

Te animamos a que afiles tu inteligencia y descuartices con ella a Señor de los borregos y sus mentiras.

No permitas que ninguna manada decida o piense por ti.

Mejor:

Sé un extraño en el rebaño.

Deja de dejarte llevar por lo “normal” y empieza a controlar “causal”.

Pollitortuguita: ¿Lo casual?

Autor: No, lo causal.

Porque todo, absolutamente todo lo que te pasa, es un efecto.

El efecto de alguna causa.

Y ¿sabes cómo cambias un efecto?

Chica curiosa: ¿Modificando su causa?

Sigue leyendo…

PDE-ML