Ciclo CCEF: Crear, Convertir, Expandir y Fidelizar

Piensa en productos y servicios.

Cada vez que persigas el éxito, necesitas:

1. Crear (o mejorar) tu producto o servicio.

2. Convertir dicho producto en ventas.

3. Expandir dichas ventas.

4. Fidelizar a los que te compran.

Y, para alcanzar la maestría en estas cuatro dinámicas, te harán falta habilidades distintas.

Por ejemplo, para crear tu producto o servicio has de tener una idea clara de lo que tú puedes aportar al mundo. ¿Existe alguna necesidad que puedas satisfacer mejor que nadie?

Chica curiosa: Intuyo que en este paso va a ayudarme mucho mi superpoder, ¿verdad?

Autor: Por supuesto.

Tu Mejor Tú: A la larga, el mundo es demasiado competitivo como para hacer algo que no te apasiona.

En otras palabras:

Crea siempre desde tu superpoder.

O sea, necesitas ser uno de los mejores del mundo en lo tuyo. Y, como ya sabes, eso sólo lo puedes lograr desempeñando una actividad por la que estarías incluso dispuesto a pagar.

A fin de cuentas, vas a competir contra otros a quienes les vuelve locos aquello a lo que se dedican. Si tú no encajas dentro de dicho perfil, antes o después te superarán a la hora de crear o mejorar tus productos o servicios.

Chica curiosa: ¿Y para convertir? ¿Qué me hace falta?

Tu Mejor Tú: Para eso necesitas ser una enamorada de las ventas y del marketing.

Como te hemos dicho muchas veces:

Todo ganador es emprendedor.

En la práctica, y aplicado a la dinámica de convertir, eso significa que no basta con que satisfagas una necesidad mejor que nadie.

Además, has de ser capaz de que aquellos a los que satisfaces lo sientan así.

Pollitortuguita: ¿Y eso cómo se hace?

Autor: Haciéndoles ver que tienen esa necesidad, de la que a menudo no serán conscientes.

Tu Mejor Tú: O despertando en ellos dicha necesidad.

Señor de los borregos: ¡Manipuladores!

Señor de las excusas: ¿No decíais que un ganador ha de dejar su entorno mejor?

Autor: Claro, ¿y?

¿Acaso es incompatible mejorar el mundo con despertar una nueva necesidad?

Por ejemplo, una persona puede no experimentar la necesidad de cuidar de su salud y de prevenir enfermedades. Con un buen marketing, tú podrías perfectamente hacerle sentir dicha necesidad.

De hecho, ¿qué ocurre si tú satisfaces una necesidad potenciadora en tus clientes pero tienes un mal marketing? Probablemente, otros con mejor marketing la satisfarán por ti.

O lo que es peor: despertarán una necesidad limitante en sus clientes, en lugar de otra potenciadora.

Chica curiosa: Visto así, cuando tengo algo bueno que ofrecer, no estoy siendo todo lo buena que podría ser si no desarrollo un buen marketing.

Autor: Así es.

Hasta el punto de que:

Cuando has creado un producto o servicio potenciador para la humanidad, tienes el deber moral de desarrollar un buen marketing.

Y esto es algo que se puede aplicar a tantos servicios y productos positivos para el mundo como seas capaz de imaginar.

Al hacerlo, logras no sólo haber creado un buen producto, sino que además lo conviertes en ventas.

Chica curiosa: ¿Y expandir? ¿En qué consiste? ¿En llegar a más gente?

Tu Mejor Tú: Exacto.

La idea de expandir es llegar a más clientes potenciales.

O sea, que aquellos que no saben de ti, puedan conocerte. Y tengan la oportunidad de probar tu producto o servicio.

Chica curiosa: Y como ganadora, ¿es también un deber moral?

Tu Mejor Tú: Mayor aún.

Imagina que tienes un buen producto o servicio y que aquellos que lo conocen experimentan notables mejoras y están satisfechos. Pero ¿qué pasa con todos aquellos que no lo conocen?

¿Acaso no les estás privando de una valiosísima oportunidad?

Chica curiosa: ¡Guauuu! ¡Qué forma tan interesante de concebir la publicidad!

Correcto, porque es precisamente de lo que estamos hablando: de publicitarte para llegar a todos esos oscuros rincones en los que se desconoce lo que puedes ofrecerles.

Chica curiosa: Entiendo. ¿Y fidelizar?

Autor: Fidelizar es mantener siempre satisfecho a tu cliente, de forma que confíe en ti.

O sea:

La clave de fidelizar no es venderle un producto o servicio a quien lo adquiere. Es generar una relación de confianza.

Al final, lo que os beneficia tanto a ti como a él es establecer una relación a largo plazo que te permita a ti seguir mejorando para ofrecerle productos o servicios cada vez mejores.

Y a tu cliente, beneficiarse de dicha dedicación.

Chica curiosa: ¿Por eso es un ciclo?

Tu Mejor Tú: Sí, porque se trata de una dinámica circular.

Que nunca termina.

Aunque haya periodos de tu actividad en los que te centres más en una u otra de estas cuatro dinámicas, al final siempre tienes que seguir creando nuevos productos o servicios. O mejorando los que ya tienes, convirtiéndolos, expandiéndolos y fidelizando.

Señor de las excusas: Está muy bien lo que decís. Pero puedo imaginar perfectamente a más de uno usando el ciclo CCEF con propósitos deshonestos.

Tu Mejor Tú: Pues deja de imaginar, porque es así.

La realidad es que, por desgracia, el mundo está plagado de ejemplos de personas y entidades que son maestros a la hora de crear, convertir, expandir y fidelizar productos o servicios nada potenciadores.

Pero, de nuevo, ¿no es ésa una razón más poderosa para que los ganadores que seguimos un estricto código ético nos pongamos más aún las pilas en esas cuatro áreas?

Porque:

Cuando el honesto deja un hueco, el deshonesto lo llena.

Señor de las excusas: Lástima que vuestro precioso ciclo sólo sirva para fines profesionales.

Autor: Estás de broma.

El ciclo CCEF se puede aplicar a muchas de las áreas más importantes de la vida, tengan que ver o no con tu ámbito profesional.

Pollitortuguita: Menos para que Marga se fije en mí, ¿verdad?

Tu Mejor Tú: Mentira.

Porque… ¿qué ocurre cuando el producto eres tú y el servicio aquello que ofreces en una relación?

De nuevo, puedes centrarte en:

  1. Crearte (y mejorarte) como persona atractiva.
  2. Convertir dicho atractivo en interés por parte de la otra persona.
  3. Expandir el número de personas que te gustan y que conocen (y están bien informadas de) tus encantos.
  4. Fidelizar a las personas que quieres que sigan formando parte de tu vida en una relación estable.

Pollitortuguita: ¡Ahora sí que me habéis convencido!

Chica curiosa: ¡Qué ilusionante! ¡Voy a convertirme desde ya en una maestra del ciclo CCEF!

Pollitortuguita: Y yo. Aunque me va a tocar repasarme el capítulo.

Señor de la procrastinación: Pues tómate tu tiempo y piénsatelo mucho antes de incorporar algo así a tu plan.

Pollitortuguita: ¿Y eso?

Señor de la procrastinación: Piensa que, a menos que lo tengas todo perfectamente estructurado, tu plan no va a funcionar nunca.

Tu Mejor Tú: Te diré algo que no funciona: la parálisis por sobreanálisis. ¿Recuerdas lo que dijimos del método neto?

Pues ya sabes que la línea recta siempre es un buen punto de partida.

Quizás luego la versión 2.0 de tu plan acabe siendo algo más compleja, pero eso lo descubrirás aplicando la 1.0.

Pues, ¿qué lección sacamos en “Procrastiplán”?

Aprendiste que ponerte manos a la obra te proporcionará un feedback esencial para kaizenear tu plan. Porque dicha mejora es algo que, como terminarás de asumir en “Kaizen de inmersión”, te conviene hacer sobre la marcha.

Es decir, una vez te has puesto a andar. Pues no olvides que…

…la acción supera a la perfección.

Y, cada vez que te quedas quieto, estás pagando un elevado coste de oportunidad.

Pollitortuguita: ¿Un qué?

Tu Mejor Tú: Presta atención.

PDE-ML