Visión y Metas

Si no estás trabajando en tu meta
es que estás trabajando en la meta de otro.

Ve a tu librería más cercana, a la sección de “Autoayuda” o “Crecimiento espiritual”. Pero esta vez, en lugar de mirar libros, observa a la gente.

Presta atención a sus caras, su postura, su energía, su actitud.

¿Te parecen ejemplos vivientes de éxito o más bien todo lo contrario?

Señor de la distracción: ¿A dónde queréis ir a parar?

Tu Mejor Tú: Muy simple.

La mayoría da incluso pena, pese al hecho de que han dedicado más tiempo y energía que cualquier otro mortal al estudio de “técnicas” para elevar el amor propio.

Nosotros hemos visto guías espirituales, e incluso coaches y psicólogos, que son la definición andante de la baja autoestima.

¿Cómo es esto posible?

Muy simple. Su vida no va a ningún lado. Y, en el fondo, lo saben.

Se pueden engañar pasajeramente haciéndose tapping, visualizando, alineando sus chakras, esnifando aromas terapéuticos, reequilibrando su centro magnético, sanando su aura o vete tú a saber qué pamplinas.

Da igual.

Cualquiera de esas cosas puede servir como “masaje mental”. Pero, del mismo modo que un masaje no va a hacer de ti un atleta, ninguna de esas técnicas va, por sí sola, a convertirte en un ganador que se quiere de verdad.

Lo que hemos comprobado es que:

Para tener éxito en la vida, te hace falta… ¡avanzar en una dirección!

En una ocasión, un periodista se acercó a Helen Keller y le preguntó:

—¿Hay algo peor que ser ciega?

—Sí señor —replicó—. Hay algo peor. Es peor poder ver y no tener una visión.

Chica curiosa: Helen Keller… ¿No fue la primera persona ciega y sorda en obtener un título universitario?

Autor: Sí. Fue eso y mucho más.

Si no conoces a esta increíble mujer, investígalo.

Pero por ahora, entiende esto:

Necesitas una visión.

Como solía decir Leopoldo Fernández Pujals:

Una meta es más que un sueño. Es un sueño sobre el que se trabaja.

De hecho, es la única forma de poner a MIA de tu parte. Programarla con metas. Mostrarle a dónde vas.

Pollitortuguita: ¿Por fin? ¿Me la vais a presentar ya?

Señor de la desmotivación: Qué zompo eres, chaval…

Señor de las excusas: ¿Aún no te has enterado de que MIA no existe?

Chica curiosa: ¿Cómo que no existe? Si ha aparecido por aquí. ¿No la has visto?

Pollitortuguita: Sí, es una señorita muy apuesta que me tengo que ligar.

Señor de la desmotivación: Ja, ja, ja, ja… ¡Qué pringado! Y tú te lo has tragado…

Pollitortuguita: ¡Es real y estamos comprometidos!

Señor de las excusas: Ingenuo, ¿pero no ves que sólo es una actriz de pega?

Pollitortuguita: ¿Es verdad eso, míster?

Autor: No. Confía. La conocerás cuando llegue el momento.

Y para entonces, has de tener muy claro tu rumbo.

¿Qué rumbo?

El que te lleva a realizar tu visión. El que te hace ir cumpliendo, una a una, las metas que forman parte de dicha visión.

Así que necesitas una VISIÓN. Y establecer una serie de METAS u objetivos que te ayuden a realizarla.

Señor de los borregos: ¿Visión? ¿Metas? Qué lenguaje más raro…

Tu Mejor Tú: Lo único “raro” es tu cerebro, que te hace adelantarte.

Señor de los borregos: Vale, vale… Lo capto. Hasta ahora.

Chica curiosa: Entonces, ¿cuál es la diferencia entre mi visión y mis metas?

Autor: Tu visión es la situación en la que deseas encontrarte.

Tus metas, cada uno de los pasos necesarios para crear dicha situación.

Chica curiosa: ¿Y si no estoy segura de lo que quiero?

Tu Mejor Tú: ¿Tienes al menos claro lo que detestas?

Chica curiosa: Sí. Mucho.

Pues empieza por ahí.

A veces, la habilidad más importante para entender lo que quieres es la de reconocer lo que no quieres.

Pollitortuguita: No entiendo…

Autor: ¿Qué es lo que más odias en la vida?

Pollitortuguita: Mi curro…

Pasa mucho.

Cuando no te gusta tu empleo, debes empezar a preguntarte qué es específicamente lo que te desagrada.

Quizás no sea trabajar en sí, sino la obligación de hacerlo.

O la monotonía de algunas tareas.

A lo mejor hay situaciones o personas en tu entorno laboral que no te hacen feliz.

Pues bien, cada uno de los elementos de tu vida que no quieres apunta hacia algo que sí quieres.

¿Detestas tener que fichar? Pues quizás una de tus metas debería ser convertirte en un propio jefe, o trabajar en algo flexible.

Si el problema es la monotonía, ya sabes que quieres dedicarte a algo que te estimule al máximo.

Cuando es la gente o las circunstancias, pregúntate con qué clase de personas quieres trabajar y qué situaciones te gustaría que se diesen. Sé realista, no fantasioso, y usa las conclusiones para diseñar tu visión.

Chica curiosa: Yo odio el ruido que hacen los vecinos de arriba.

Tu Mejor Tú: Si te pasa eso, a lo mejor vivir sin gente sobre tu cabeza es más importante para ti de lo que imaginabas.

Chica curiosa: Y esa clase de cosas me ayudan a formar mi visión.

Tu Mejor Tú: Sí.

Por ejemplo, a establecer la meta de vivir en un último piso, un ático o en una casa fuera de la ciudad.

¿Ves cómo puedes usar todo aquello que no quieres para ir construyendo tu visión?

La fórmula es muy simple:

Quiero una vida SIN + elementos que no te gustan.

O:

Quiero una vida CON + lo contrario de los elementos
que no te gustan.

Obviamente, puedes tener claras las cosas que deseas sin necesidad de pensar en lo que te hace infeliz. Pero, cuando no sabes por dónde empezar, ésta es una buena forma de arrancar.

Chica curiosa: Y entiendo que es bueno tener un norte, ¿no? Aunque sea provisional.

Autor: Exacto.

Porque, lo que hemos comprobado es que, siempre que avanzas en la dirección de tu visión y de tus metas, tu amor propio crece.

Dicho de otra forma:

Moverte hacia algo importante para ti te obliga a experimentar una sensación de bienestar y autoestima.

Aunque no quieras.

En cambio, cuando te alejas de tu visión, o si careces de ella y pasas mucho tiempo moviéndote sin dirección, tu autoestima experimenta un descenso. Vas a perder tu eje.

¿Que te acercas hacia tus metas?

Te sube el amor propio.

¿Que te alejas de ellas?

Te baja.

Es así de simple.

Y el hecho de que te esfuerces para lograrlo juega aquí un factor clave, entre otras cosas porque te sirve para corroborarte que te quieres en serio. Que estás dispuesto a esforzarte por ti.

Pero huye del esfuerzo que no sea constructivo.

Dicho de otra forma:

Toda acción, con dirección.

Chica curiosa: La brújula

Tu Mejor Tú: Efectivamente.

Pregúntate una y otra vez qué pretendes conseguir con cada cosa que haces. Pues es imprescindible que cada acción te lleve hacia metas integradas en tu visión.

Por eso, la gente que busca “técnicas para elevar su autoestima” de forma aislada, sin avanzar hacia su visión, está condenada a estrellarse contra un muro una y otra vez.

Señor de la desmotivación: Pues a mí eso de la visión y de las metas me sigue sonando a frikada.

Señor de las excusas: Además, no se entiende bien. La distinción entre metas y visión es como muy abstracta.

Pollitortuguita: Tiene razón el profe de mates… Yo no me he enterado mucho.

Tu Mejor Tú: Lo vas a entender en el acto.

Por ejemplo, tomemos el sueño de llegar a la Luna.

VISIÓN: El hombre en la Luna.

META 1: Diseñar un cohete apto para la misión.

META 2: Crear un motor lo bastante potente y que use el combustible adecuado.

META 3: Formar astronautas.

META 4: Alimentar a los astronautas durante el tiempo que estén en el espacio…

¿Lo pillas?

Autor: Si fueses un director de cine, las metas serían cada una de las escenas necesarias para rodar tu película.

Tu Mejor Tú: La película en su conjunto, la visión.

Señor de las excusas: Lo siento. No me gusta el cine.

Señor de la desmotivación: Ni a mí. Soy más de cómics.

Tu Mejor Tú: ¿Ah sí? Pues yo tengo una visión en la que aparecemos tú y yo juntos.

Señor de la desmotivación: Sorpréndeme…

Tu Mejor Tú: Tú con la boca dislocada como una boa y yo haciéndote tragar enterita la última edición de Memezno y la Patrulla Gilix.

Señor de las excusas: Vale, relaja, Chuck Norris…

Pollitortuguita: Creo que ya lo he entendido, míster.

Autor: Genial, Pollitortuguita. ¿Y tienes ya tu visión?

Pollitortuguita: Ser feliz.

Señor de las excusas: ¡Enhorabuena! ¿Acaso puede haber visión más sublime y pura que ésa?

Autor: Ésa no vale.

Señor de la desmotivación: ¿Cómo que no vale? Es la meta de todo el mundo, ¿no?

Tu Mejor Tú: Por eso. No es medible ni específica.

Pollitortuguita: ¿Cómo?

Tu Mejor Tú: Sigue leyendo. Y presta atención.

PDE-ML