Requisitos De La Visión Y Metas

Apuntaste a las estrellas y sólo alcanzaste la
luna. Qué tragedia, ¿verdad?

Mejor habría sido apuntar al suelo.

Tu visión ha de ser clara.

Y tan poderosa y tan deseable que te motive e inspire. Lo bastante ambiciosa como para que, sólo de imaginarla, te entren ganas de mover ese prodigioso trasero.

¿Te queda claro? Una visión sólo sirve si es estimulante.

Ésa es la razón por la que a veces es más fácil ganar un millón de euros que cien. Si tienes un plan válido para amasar una fortuna y otro para pagar tus facturas a final de mes, ¿cuál de los dos te va a dar un subidón ese temido lunes por la mañana?

Así que te puedes permitir el lujo de no ser totalmente realista. Como aprenderás en “El arte de mentirte para actuar”, a veces te vendrá bien embaucarte un poco para mover el culo.

Chica curiosa: ¿Por ejemplo?

Tu Mejor Tú: Por ejemplo, imaginándote una visión más fácilmente realizable de lo que es.

Autor: O mejor de lo que será cuando la realices.

Chica curiosa: ¿Idealizándola?

Autor: Si te inspira, sí.

Dicho esto, también ha de ser creíble.

Porque a veces, si te pones una visión demasiado irreal, tu mente subconsciente la rechaza como imposible y es como si no te hubieras fijado meta alguna.

¿Entiendes?

La cuestión no es que tu visión sea realista, sino creíble.

Chica curiosa: ¿Y mi superpoder?

Tu Mejor Tú: ¿Qué pasa con tu superpoder?

Chica curiosa: ¿Ha de estar basada en mi superpoder?

Autor: Es altamente recomendable.

Pollitortuguita: ¿Y si no lo he encontrado aún?

Autor: Que no te sirva de excusa.

Efectivamente, nada puede ser más ganador que contar una visión basada en tu superpoder. Pero, si todavía no has descubierto en qué brillas como nadie o estás en el proceso de explorarlo, es preferible tener una visión provisional a no tenerla.

Aparte de esto, también te recomendamos que acumules razones.

Chica curiosa: ¿Razones?

Autor: ¿Cuál era el primer pilar del ganador?

Chica curiosa: Una ganadora sabe lo que quiere…

Tu Mejor Tú: ¿Y?…

Chica curiosa: ¡Ah, sí! Y por qué lo quiere.

Pues ése es nuestro consejo: que establezcas una visión motivada.

Es decir, propulsada por todo tipo de razones y deseos que aviven esa llama ganadora que arde en tu interior.

Señor de la desmotivación: Eso suena muy infantil.

Tu Mejor Tú: No. Suena a que te ha dolido.

Efectivamente, cuanto más alimentes el fuego de tu pasión, cuantos más porqués te des, más le costará a este monstruo del autosabotaje hacer su trabajo.

Chica curiosa: De acuerdo, voy a armarme de porqués. ¿Algo más?

Autor: Sí, tres cosas más.

Aparte de lo dicho, tu visión ha de ser específica, medible y que dependa de ti.

Y lo mismo se aplica a cada meta.

Pollitortuguita: Pero… Marga…

Chica curiosa: Va a ser que no, primo.

Autor: Así es.

Tu Mejor Tú: Nada de “mi meta es que este pibón esté por mí”.

Autor: Ni de “quiero que todo el mundo me ría las gracias”.

Tu Mejor Tú: Porque esas cosas no dependen de ti.

Pollitortuguita: Vale, lo que decíais de las cualidades…

Exacto.

Como aprendiste en “Locus de control interno”, sí puedes establecer como metas el desarrollar ciertos atributos que dependen de ti y que le resultan atractivos a un tipo de personas.

O que facilitan el que se produzcan más ciertas situaciones en tu vida.

Pollitortuguita: Entiendo. Pues mi meta es desarrollar los rasgos que atraen a las chicas como Marga.

Tu Mejor Tú: Casi, crack. Ahora has de especificarlos.

Autor: Así es. Tu visión y metas deben estar bien definidos.

¿Recuerdas?

No vale decir: “Persigo la felicidad” o “Deseo sentirme bien” o “Quiero un montón de dinero”.

Porque… ¿qué es la “felicidad” o “sentirte bien”? ¿Cómo la mides?

¿De qué forma sabes si te estás acercando o alejando?

¿Y qué aspecto tiene un montón de dinero?

Señor de la desmotivación: Está claro, Pollitortuguita. ¿Lo entiendes?

Pollitortuguita: ¿El qué?

Señor de la desmotivación: Que no has de establecer como meta “un montón de dinero”. Debes establecer “riqueza”.

Tu Mejor Tú: Socio, ¿has visto el bate de béisbol que había dejado por aquí?

Señor de la desmotivación: ¡Vale, era broma! Oye, campeón, ¿te importa dejar ese bate tranquilo?

Tu Mejor Tú: Pero hombre… Si sólo quiero “activar” tus neuronas…

Lo has entendido, ¿verdad?

Ni “un montón de dinero” ni “riqueza”… Más bien “x cantidad de dinero”.

Y, muy importante: ¿Para qué? ¿Qué harás con él? ¿Cómo te hará sentir? ¿En qué cambiará tu vida?

Pollitortuguita: Ya piloto: un ganador sabe lo que quiere y por qué lo quiere.

Autor: Muy bien, Pollitortuguita. Sabía que tienes madera.

Pollitortuguita: Por ejemplo: “Mi meta es que mi jefe me suba el sueldo 200 euros para comprarme una motaza que va a dejar flipada a Marga”.

Tu Mejor Tú: No, artista. Ésa no vale porque…

Chica curiosa: No depende de ti, primo.

Exacto.

Que tu jefe te suba el sueldo, aunque puede ser claro y específico, es una meta para tu jefe, no para ti.

Pero recuerda:

Sólo puedes establecer metas para ti, no para otros.

Cuando estableces una meta para otro, en realidad sólo estás estableciendo un deseo o una expectativa. Nada más.

Chica curiosa: Pero… las cosas que controlo… ¿Realmente las controlo?

Señor de la desmotivación: Exacto, no te dejes engañar. Nada depende al 100 % de ti.

Autor: Eso es cierto.

Pero en la medida en que te acerques a dicho porcentaje, aumentas tu control y tus probabilidades de éxito.

Como aprenderás en “La ley de los promedios”, tu trabajo como ganador no es diseñar el plan perfecto.

Porque no existe.

Tan sólo te debes preocupar por ceñirte al mejor plan posible.

Chica curiosa: ¿Y cómo se hace eso?

Autor: Escogiendo la estrategia de máximo poder.

Sigue leyendo…

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