Pereza Selectiva

¿Te lastra? Hazlo aburrido.

¿Eres perezoso?

Señor de la desmotivación: No lo dudes.

Tu Mejor Tú: Pues estás de enhorabuena.

Pollitortuguita: ¿Por qué?

¿Recuerdas lo que dijimos sobre la pereza selectiva?

Como interiorizarás en “Sopa de demonios”, incluso las emociones e instintos más “negativos” pueden exprimirse para obtener algo positivo.

De hecho, incluso los monstruos del autosabotaje pueden empezar a trabajar para ti, y no en tu contra.

La pereza selectiva es sólo un ejemplo entre tantos de cómo lograr esto.

Chica curiosa: ¿Podéis ser más específicos?

Autor: Míralo.

Señor de la desmotivación: ¿A mí? ¡A mí no me mires!

Autor: ¿Qué te llama la atención de él?

Chica curiosa: No sé… Es difícil de explicar.

Pollitortuguita: Me quita energía.

Chica curiosa: ¡Eso quería decir! ¡Es como un vampiro emocional!

Tu Mejor Tú: ¿Y cómo puedes poner a alguien así a trabajar para ti?

Señor de la desmotivación: ¿A mí? ¡Serenémonos un poco, por favor!

Señor de las excusas: Señores, seriedad. Estamos llevando la broma demasiado lejos.

Autor: Nunca hemos sido más serios. ¿Cómo lo esclavizas?

Chica curiosa: ¿A Señor de la desmotivación? Mmm…

Pollitortuguita: ¿Achuchándolo?

¡Bingo!

A los monstruos de autosabotaje hay que achucharlos hacia lo que no quieres en tu vida. Del mismo modo que achucharías un perro.

Chica curiosa: Entonces… ¿puedo achucharle a un monstruo del autosabotaje otro monstruo del autosabotaje?

Señor de la distracción: ¿Soy el único al que esto no le está gustando nada?

Señor de la desmotivación: Lo siento, hermano. Creo que van a achucharme contra ti.

Señor de la distracción: Pero tú no te dejarás, ¿verdad?

Señor de la desmotivación: Si tienen la técnica adecuada, no podré hacer nada para evitarlo.

Chica curiosa: ¿Y cuál es la técnica adecuada?

Autor: La que usa nuestro amigo Rafa.

¿Sabes lo que le pasa cuando alguien le propone algo que no apunta directamente a su visión?

Chica curiosa: ¿Qué le pasa?

Tu Mejor Tú: Empieza a bostezar.

Autor: Tal cual. Y lo mejor es que ni siquiera lo hace adrede.

Hay gente que cree que tiene la energía de un superhéroe, pero no es verdad. De hecho, es tan perezoso como el que más.

Pollitortuguita: ¿De verdad?

Tu Mejor Tú: Lo que pasa es que no desperdicia su energía en nada irrelevante.

Autor: Cuando se cansa, duerme.

Tu Mejor Tú: Y si piensa en algo que no lo acerca a sus metas, se cansa sólo de pensarlo.

Señor de la distracción: Decididamente, odio a estos tíos.

Señor de la procrastinación: No sabes cuánto te entiendo.

Señor de los borregos: Y encima son de lo más raro…

Pollitortuguita: ¿Y estos señores?

Autor: Son dos monstruos del autosabotaje que no hemos presentado formalmente todavía.

Tu Mejor Tú: ¿Os importa dar una vuelta a la manzana? Luego os llamamos.

Chica curiosa: Sólo de verlos… ¡me estaba entrando un sueñecito!…

¡Bravo! ¡Eso es pereza selectiva!

¿Lo captas?

Desmotívate… con lo superfluo.

Dicho de otra forma:

Ese hábito que te sabotea, hazlo aburrido.

Pollitortuguita: Misters, ¿podéis poner un ejemplo?

Autor: Claro. ¿Nunca te ha ocurrido que quieres terminar una tarea?

Chica curiosa: A mí me pasa casi siempre.

Autor: ¿Y qué haces?

Chica curiosa: A veces me dedico a otra cosa primero para tener una excusilla…

Como tantísima gente.

Igual te dices: “Un momento, voy a consultar el correo y luego me pongo con ello”. O le echas un vistazo a tus redes sociales. O sales a comprar una cosa que necesitas, prometiéndote que justo después lo haces.

Es decir, te cuentas historias. Te distraes con cosas que no son esenciales. Procrastinas. Gusaneas.

Pollitortuguita: Es verdad. Me encanto en los laureles.

En cambio, ¿sabes lo que hace nuestro amigo cuando no tiene ganas?

Se echa una cabezadita. Y luego va.

Pero no se deja desviar.

Si está cansado, lo acepta y descansa.

Sin contarse milongas.

En “Sé científico” aprendiste que, para cambiar una situación, primero hay que aceptarla. Y en “Modo avión” te mostramos que pequeñas cosas como una microsiesta y un licuado de verduras pueden darle la vuelta a tu día como a un calcetín.

Chica curiosa: ¿Y le cuesta mucho a vuestro amigo cultivar esa clase de disciplina?

Autor: La verdad es que Rafa ni siquiera lo hace adrede.

Tu Mejor Tú: Cuando algo no es importante, simplemente le da pereza hacerlo.

Piénsalo.

Si desarrollaras ese superpoder, ¿te imaginas cuánto cambiaría tu vida?

Al hacerlo, convertirás el virus en vacuna. Lograrás que Señor de la desmotivación, en lugar de embestir contra tu visión y tus metas, debilite algunas de las cosas que más te limitan.

Y lo mejor de todo es que no supone esfuerzo alguno. Así que recurre a esta herramienta cada vez que te dediques a…

…profundizar en lo superfluo.

Simplemente, cuando algo te desvíe del camino, invoca toda tu pereza.

Con el tiempo, se convertirá en un hábito. Llegará el día en que, cuandoquiera que estés a punto de hacer algo que no va en la dirección de tus metas, te entrarán ganas de bostezar.

Señor de las excusas: No me puedo creer que estéis hablando en serio.

Autor: Y tan en serio.

Nosotros hemos empezado a cultivar mi pereza selectiva, con excelentes resultados.

Señor de las excusas: Lástima que vuestra filosofía no sirva para la gente con muchas pasiones.

Señor de la distracción: Exacto. A veces a uno le gustan cosas que no conducen a ninguna meta.

Por supuesto.

Si te pasa eso, tienes dos opciones.

A. Kaizenear tu visión hasta convertir dichas pasiones en parte de ésta.

B. Ejercitar tu “pereza selectiva”.

Como verás en “Coste de oportunidad”, todo cuenta. O sea, que:

Lo que no suma, resta.

De hecho, incluso cuando haces algo “bueno”, sangras si existe algo mejor.

Por eso, la pregunta más potenciadora de La brújulano es si x actividad que realizas es “buena” para ti, sino también:

¿Existe algo mejor que podría estar haciendo ahora en este momento?

De nuevo, tu trabajo no es estar en posesión de la verdad y acertar siempre. Para sintonizar con la frecuencia ganadora, basta con que te hagas esta pregunta a menudo con la mano en el corazón y apliques el kaizen a tus respuestas.

Y es entonces, cuando por fin te has puesto a caminar en la dirección correcta, que más te conviene ir repasando tus porqués.

Señor de lo extraviado: ¡Che!, ¿nos largamos de aquí, pibe? ¡Así no se puede trabajar!

Señor de la desmotivación: La verdad, no nos lo ponen nada fácil.

Efectivamente, cuanto más te recuerdes lo que quieres y por qué lo quieres, más complicado lo van a tener los monstruos del autosabotaje.

Porque de ahí, de tus motivos, es de donde vas a extraer más ganasolina.

PDE-ML