La Amenaza Del “Aquí y Ya”

¿Por qué no quiere el escalador llegar a la cima
en helicóptero?

Era el año 1986 cuando Masaaki Imai le hizo el gran regalo al mundo occidental. Con su libro, Kaizen: The Key to Japan’s Competitive Success, nos brindó la clave que necesitábamos.

Pero entonces… ¿qué pasó? ¿Por qué no caló en nuestra cultura? Sin duda, algo falló. Mientras un puñado de ganadores lo aplicaba, revolucionando su vida y sus proyectos, la inmensa mayoría permaneció tan atrapada como antes.

¿La razón? ¿Cómo es que casi nadie aplica el principio de mejora constante?


Nosotros no hemos conocido mejor enfoque para generar toneladas de cambio positivo y duradero en nuestra propia vida.

Aun así..

Debemos confesarte que a menudo lo hemos descuidado.

Cuando no dejado totalmente de lado.

Y a poco que mires a tu alrededor, te percatarás de que se trata de un principio muy desatendido. ¿Por qué? Pues la causa no es otra que…

Lo quiero aquí y ya: ¿Me llama alguien? Me pitan un poco los oídos…

Pollitortuguita: ¿De qué me suena este tipo?

Te lo has encontrado varias veces. Es Lo quiero aquí y ya, el mayor enemigo del kaizen. El demonio del… ¡AQUÍ Y YA!

Chica curiosa: ¿Aquí y ya?

Autor: Sí. Es el monstruo de la gratificación instantánea.

Tu Mejor Tú: Es el que te hace buscar “píldoras mágicas”, “soluciones rápidas” y “remedios exprés”.

Autor: El que te incita a quererlo todo aquí y ya.

Señor de la desmotivación: Hermano, ¡qué bien te veo!

Lo quiero aquí y ya: Sí. Envejezco bien. Como el buen vino.

Señor de la distracción: Ja, ja, ja, ja… Ya somos dos.

Como su hermano Señor de la distracción, Lo quiero aquí y ya se encuentra en pleno apogeo. Mantente en guardia porque nunca abarcó tanto su imperio.

Su influjo se manifiesta en cada recoveco de nuestra cultura, arrastrándonos hacia una mentalidad cortoplacista. Ándate con ojo, o te nublará la mente para que des la espalda al poder de la mejora incremental.

Chica curiosa: ¿Es antikaizen?

Tu Mejor Tú: Junto a Señor de la desmotivación, es lo más antikaizen que hay.

Permíteselo y hará que desprecies todo aquello que no está al alcance inmediato de tu mano. Con su lema lo quiero aquí y lo quiero ya es el mayor enemigo del pensar en grande, actuar en pequeño.

Y nos incita, una y otra vez, a subestimar dicho principio de un modo tan insultante como comprensible.

Insultante porque el kaizen es, con toda probabilidad, el concepto que más puede ayudarte a progresar en prácticamente cualquier aspecto de tu vida.

Comprensible porque, cuando estás optimizando algo constantemente, los cambios resultan apenas perceptibles.

Lo quiero aquí y ya: Quimeras. Si no lo puedes ver y tocar, no existe.

Ése es su mensaje y —advertido quedas— es muy persuasivo.

Según él, el éxito ha de ser algo meteórico. Si no has dado un pelotazo que te lleve a donde quieres en tres días, es que has fracasado.

Y cuidado, porque lo va a gritar con fuerza.

Va a atacar directo a tus emociones, hasta el punto de que si lo escuchas empezarás a sentir que el kaizen es una fantasía de tu mente.

Pero no lo es. De hecho, Lo quiero aquí y ya teme al kaizen casi más que a ninguna otra cosa en el mundo.

Pollitortuguita: ¿Por qué?

Autor: Porque nada puede llevarte tan lejos.

Se basa en realizar pequeñas mejoras, sí. Pero conservando las anteriores.

Como nos recomienda Will Smith:

No salgas a construir una pared.

No digas:

“Voy a construir la pared más grande e imponente que se haya construido jamás”.

No empieces ahí. En lugar de ello, di:

“Voy a poner este ladrillo de la forma más perfecta en la que se pueda poner un ladrillo”.

Lo haces todos y cada uno de los días. Y, cuando te quieres dar cuenta, tienes una superpared.

¿Has oído la expresión “llueve sobre mojado”? Pues el kaizen “mejora lo mejorado”.

Por eso, produce cambios acumulativos de efecto devastador.

Su inmenso poder radica en que cada mejora se edifica sobre todas aquellas realizadas con anterioridad.

¿El resultado?

A corto plazo, inapreciable.

A largo, evolución que hará del producto —o sea, de ti— algo irreconocible.

¿Nuestro consejo? No caigas en la trampa de infravalorarlo.

Lo quiero aquí y ya te acosará. Intentará que pierdas la fe en este principio.

Sembrará la duda en tu corazón y hará lo posible por que te sientas tonto al aplicarlo.

Pero tú sigue erre que erre y abraza la filosofía kaizen. Si hace falta, tatúatelo.

Tu Mejor Tú: Socio, ¿borramos esa línea? La del “tatúatelo”.

Autor: ¿Por?

Tu Mejor Tú: Es que hay mucho ligero de mollera por ahí, que se toma las cosas en sentido literal.

Autor: ¿Y?

Tu Mejor Tú: Pues que ya estoy viendo a más de uno y de una tatuándose la palabrita en la nuca.

Autor: Yo. Yo lo hice. Ya lo has oído.

Funcionó con Japón. ¿Por qué no lo iba a hacer contigo?

Quiérete y triunfa. Kaizen y triunfa.

PDE-ML