Conócete a ti mismo

Sinergia Y Antinergia

No es la pintura. Ni el lienzo. Ni el pincel.
Es lo que pueden hacer juntos.

¿Por qué son tan populares los complejos vitamínicos?

Porque muchas vitaminas se potencian unas a otras. Y el beneficio de tomártelas juntas es mayor del que obtendrías consumiéndolas por separado.

O sea, son sinérgicas.

¿Recuerdas lo que te adelantamos en “Claves de poder”?

Se da una sinergia cuando dos elementos producen un efecto mayor actuando juntos que por separado.

Pollitortuguita: ¿Entonces? ¿Me hincho a vitaminas?

Tu Mejor Tú: Fruta y verdura, crack. Son complejos vitamínicos naturales.

Pero era sólo para que lo entendieras. La vida está repleta de sinergias.

Por ejemplo, una canción.

Chica curiosa: ¿Una canción?

Autor: Claro… ¿Qué es una canción pegadiza?

Si lo piensas, es el resultado de unir la poesía y la música de una forma sinérgica.

Señor de las excusas: Pero… ¿se puede saber de qué habláis?

Tu Mejor Tú: Muy sencillo. Echa cuentas.

La poesía llega a un cierto número de gente.

La música, a otro sector de la población.

Te sale que llegas a muchas más personas de las que alcanzarías sumando las que te conocerían con la poesía y con la música por separado.

Ahora, une ambas en un superhit y ¿qué te sale?

¿Acaso puedes explicar de otra manera éxitos tan dispares como el de Raindrops Keep Fallin’ on My Head, Yellow Submarine o Macarena?

Aplícalo a cualquier cosa que te propongas en la vida. Al final, siempre contarás con recursos que pueden actuar de forma sinérgica o antinérgica.

A veces, alguien nos parece increíblemente atractivo y no sabemos explicar por qué. Analizamos sus rasgos por separado y no alcanzamos a comprenderlo.

De nuevo, puede que su voz, sus gestos, su look y su actitud actúen de forma sinérgica. Aunque a veces las sinergias surgen de las combinaciones más insospechadas.

Pollitortuguita: No os sigo…

Autor: Seguro que has oído hablar de Buda, ¿verdad?

Pero lo que mucha gente no sabe es que era extremadamente guapo y que exhibía una elegancia y saber estar desbordantes.

De hecho, el brahmin Sonadanda lo describió así:

Guapo, de buen aspecto, agradable a la vista y con la más hermosa tez. Tiene la forma y el semblante de un dios.

¿Seguro que esto no tuvo nada que ver con la exitosa propagación de su mensaje?

Pero ¿qué relación hay entre lo potente que pueda resultar una religión o ideología con la apariencia de quien la predica?

Una palabra: sinergia.

Señor de las excusas: No me lo puedo creer. Más rebuscado, imposible.

Tu Mejor Tú: ¿Rebuscado?

En un debate entre Kennedy y Nixon que ya es legendario, ¿sabes quién ganó?

Depende.

La mayoría de los que oyeron el debate por la radio dieron ganador a Nixon. Sin embargo, aquellos que lo vieron televisado prefirieron a Kennedy.

¿Por qué? Sinergia.

A este tipo de sinergia, concretamente, se la conoce como efecto halo.

Gracias a dicho efecto, la apariencia y comunicación no verbal de Kennedy actuaron reforzando su propuesta política. Y lo hicieron de un modo que no puede entenderse analizando dichos elementos por separado.

Y al revés.

A veces, te encontrarás con gente que no sólo no sabe sacarse partido, sino que encima se sabotea seriamente. Están permitiendo que alguna antinergia cause estragos en algún aspecto de su vida.

Pollitortuguita: Ya te digo. Ahora entiendo lo del Orco.

Tu Mejor Tú: ¿Quién es? ¿Un gánster de tu barrio?

Chica curiosa: ¿El Orco? Qué va… Un amigo de la pandilla. Feo de la leche.

Autor: ¿Y?…

Chica curiosa: Si miras su nariz, sus orejas, sus ojos… Por separado no son tan feas. Pero el conjunto da pavor.

Tu Mejor Tú: Cómo te pasas, chica.

Chica curiosa: Pero lo he entendido, ¿no? ¿Es eso una sinergia?

Autor: Sería más bien una antinergia.

Pollitortuguita: Me suena, mister… ¿Ya ha salido?

Sí.

En este lugar llamamos así a lo que funciona como “sinergia negativa”.

Señor de la desmotivación: La primera vez que lo oigo en mi vida.

Señor de las excusas: Os lo habéis sacado de la manga.

Autor: Hasta donde nuestro conocimiento alcanza, sí.

Pero se trata de un término que nos ha parecido que hacía falta. A fin de cuentas, tan importante nos parece buscar las sinergias en tu vida como evitar las antinergias.

Señor de las excusas: ¿Y hacía falta burlarse de la cara de alguien para explicarlo?

Señor de la desmotivación: Cruel, muy cruel.

Tu Mejor Tú: Oye, que ha sido el chaval…

Chica curiosa: Además, que es sin malicia.

Pollitortuguita: Y tanto. Si el Orco es un fenómeno.

Tu Mejor Tú: ¿Ah, sí?

Chica curiosa: Sí, sí… Él suele decir que tiene una belleza cubista.

Tu Mejor Tú: ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Pollitortuguita: O que es tan guapo tan guapo que hasta resulta difícil de mirar.

Tu Mejor Tú: ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Ya me está cayendo bien.

Chica curiosa: A ti y a todos. Es un triunfador nato.

Tu Mejor Tú: ¿En serio?

Pollitortuguita: Tiene un pibonazo de novia y todo…

Señor de las excusas: Basta… ¿Acaso no sabéis explicar un concepto sin tanto marujeo?

Autor: Claro que sí. Los ejemplos son infinitos.

Pollitortuguita: ¿Podéis poner otro? A ver si termino de cuscarme…

Autor: Vale. Imagina que Tu Mejor Tú tiene un programa de radio conocido como Noches con Tu Mejor Tú y yo tengo otro llamado Desvelados con el Autor.

Supón que se emiten exactamente a la misma hora y cada programa tiene 1.000 oyentes distintos entre sí.

Chica curiosa: Vale, 1.000 y 1.000…

Tu Mejor Tú: ¿Qué pasaría si un día nos juntásemos El Autor y yo para hacer un programa titulado Tu Mejor Tú y El Autor te quitan el sueño?

Chica curiosa: Tendría 2.000 oyentes.

Autor: ¿Y no podría tener más?

Pollitortuguita: Pero si la suma da 2.000…

Chica curiosa: Primo, pero… ¡puede producirse una sinergia!

Tu Mejor Tú: Claro.

Piensa que juntos igual somos más entretenidos que por separado. Al dialogar, hacerlo más distendido y despertar la curiosidad de la gente por vernos interactuar.

Pollitortuguita: Vale, y eso sería una sinergia.

Chica curiosa: Pero ¿y si juntos sois un desastre?

Autor: Si nuestro programa tuviera menos de 2.000 oyentes, estaríamos creando una antinergia.

Tu Mejor Tú: Al menos, desde el punto de vista de la audiencia.

Señor de la desmotivación: Vamos, lo mismo que os pasa en este sitio.

Quizás para otra cosa no, pero para tender encerronas Señor de la desmotivación parece bien cualificado.

Lo importante es que tú, lector, te hayas quedado con la idea.

Dos o más agentes son sinérgicos o antinérgicos en función de cómo varía su valor cuando actúan en conjunto y por separado.

Aplícalo para saber si un equipo te conviene o no. Para decidir sobre tu estética, tu entorno, tu comportamiento, tu actitud, las actividades que llevas a cabo…

Es decir, aplícalo a todo.

Por ejemplo, ¿qué pasa si conviertes tu coche en una universidad sobre ruedas?

O sea, conducir mientras escuchas audiolibros que te ayuden en lo que quieres aprender, ¿no
sería una de las cosas más sinérgicas que puedes hacer con esas horas que pasas frente al volante?

Para que lo entiendas mejor:

Aprender mientras conduces:

· Beneficio desplazamiento + Beneficio aprendizaje
– Tiempo desplazamiento

No aprender mientras conduces:

· Beneficio desplazamiento + Beneficio aprendizaje
– Tiempo desplazamiento – Tiempo aprendizaje

¿Lo ves?

En el segundo caso, obtienes el mismo beneficio, pero pierdes más tiempo.

Y ya sabes que el tiempo es el tejido de tu vida. Que, junto con la salud y el dinero, es una de las fuentes de poder que vas a potenciar.

Chica curiosa: ¿Por eso decíais que se puede crear tiempo?

Tu Mejor Tú: Algo insinuamos en “Fuentes de poder”.

Chica curiosa: ¡Me gusta! A partir de ahora grabaré a mi profe de historia y lo escucharé en el coche.

Pollitortuguita: Y yo cuando vaya en la scooter.

Tu Mejor Tú: ¡¡¡Nooooo!…!! ¡¡¡En moto nooooo!!!

Hemos dicho una universidad sobre ruedas, no un peligro sobre ruedas.

Como te recordaremos en “El arte de trabajugar”, esta idea la puedes aplicar a todo tipo de actividades y situaciones que no requieren tu atención consciente.

El ejercicio, las tareas domésticas, los desplazamientos, las esperas y quehaceres similares pueden ser la oportunidad perfecta para cultivar un cerebro G mientras avanzas hacia lo que quieres.

A esto lo llamamos simultanear.

Pollitortuguita: Ya le vale a mi vieja.

Tu Mejor Tú: ¿Por?

Pollitortuguita: Mira que ponerme a caldo cuando hacía los deberes con la tele puesta…

Chica curiosa: Primo, ¡pero eso es antinérgico!

Pollitortuguita: Pues yo me informaba de cómo iba el mundo…

No.

Ese sería un claro ejemplo de cómo adelantas más haciendo las cosas por separado.

Iremos más lejos: salvo situaciones muy específicas en las que esperas una llamada o mensaje urgente, las interrupciones suelen ser antinérgicas.

Lo entenderás mejor en el capítulo “Modo avión”.

Señor de la distracción: ¡Pero qué barbaridad!

Autor: ¿Otra vez aquí?

Señor de la distracción: Es que el modo avión es para los aviones.

Ya lo dice la palabra.

Tu Mejor Tú: ¡Largo! Y espera tu momento.

Efectivamente, muchos confunden simultanear con la multitarea antinérgica.

No caigas en esa trampa. Ten claro que, cuando hablamos de una actividad que requiere tu concentración, todo lo que no sea poner tus dispositivos en modo avión es poco ganador.

Por ejemplo, ¿qué sería de este lugar si lo escribiésemos mientras dejamos activados los avisos de las redes sociales, mensajes o llamadas telefónicas?

Chica curiosa: Resultaría antinérgico. Y no sería lo que es.

Tu Mejor Tú: Exacto.

Que algo sea bueno no significa que mucho de ese algo también lo sea.

Hay un momento en que “más de ese algo” se convierte en “demasiado de ese algo”.

Pollitortuguita: ¿Y eso?

Muy simple.

Por la ley de los rendimientos decrecientes.

PDE-ML