Conócete a ti mismo

Sé Científico

Coger el toro por los cuernos puede
generarte problemas.
Pero no tantos como darle la espalda.

“Me siento estupendamente, me siento estupendamente… ¡¡¡Me siento estupeeendamente!!”

Conforme lees estas líneas, no tan lejos de ti, hay algún individuo  repitiéndose cosas del estilo.

Alguien que, pese a encontrarse como una colilla pisoteada en un día de lluvia, insiste con su mantra. Mientras tú adquieres las herramientas para convertirte en un ganador, él o ella se miente como un bellaco:

“Soy un manantial de fuerza y energía… Soy salud y bienestar puros…”.

¿Nuestro consejo? No caigas tan bajo.

Si te sientes como un chicle caducado, empieza por reconocerlo.

Chica curiosa: Pero… ¿y el filtro ganador?

Tu Mejor Tú: El filtro ganador no va de hacer afirmaciones.

Pollitortuguita: ¿Ni de atraer lo que quieres?

Autor: No.

Como viste, va de usar la interpretación, atención y acción de forma potenciadora.

Pero el filtro ganador no tiene nada que ver con el filtro gilitardado.

Puedes repetirte hasta quedarte tonto cosas como:

“Estoy en forma”, “Soy un manantial de salud y energía” o “Nado en la riqueza y en la abundancia”.

Tenemos una noticia para ti: no funciona.

Es más: se trata de una trampa. Y de las más peligrosas.

Cubrir las carencias de tu existencia con pintura rosa y rociarla de perfume para que no huela sólo va a tener un efecto.

Pollitortuguita: ¿Qué efecto, míster?

Autor: Impedir que te des el diagnóstico y el tratamiento que necesitas.

Y no es el deseado.

Quizás la estás metiendo a fondo en términos de alimentación, sueño reparador o actitud.

Pues bien, cuando hay cosas que fallan en tu vida, creemos que llegarás más lejos detectando y corrigiendo las causas que contándote mentiras.

Así que…

¿Por qué te repites que eres guapo cuando tienes la cara de Chucky?

Si eres un retaco, ¿por qué te embaucas con esa historia de que tu estatura encaja en no sé qué media?

¿A santo de qué te tranquilizas contándote que no estás gorda sabiendo que tu culo podría acoger a todo Móstoles?

¿Y qué es eso de que tu economía está bien cuando están a punto de embargarte el piso?

Te intentas convencer de que estás sano como una pera, pero te sientes como si los veinte hijos no reconocidos de Mike Tyson te hubieran dado una paliza.

Y nosotros te preguntamos: ¿por qué?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Señor de las excusas: Muy simple. Porque si aceptas algo, atraes más de lo mismo.

Autor: Gilipatraña.

Tu Mejor Tú: Mamut de las gilipatrañas.

Es precisamente al revés: si aceptas algo… ¡puedes empezar a trabajar en cambiarlo!

O, si no lo puedes cambiar, ¡puedes empezar a trabajar en compensarlo!

Chica curiosa: ¿Compensarlo?

Tu Mejor Tú: Lo entenderás en el capítulo “Cómo acomplejarte”.

De momento, ten claro que la mentira es la receta de los atrapados y que ponerte una venda ante la realidad sólo va a alejarte de la frecuencia ganadora.

Si tienes cuarenta y tres años, estás gordo y en el paro, el mejor favor que te puedes hacer es recordarte en voz alta:

“Tengo cuarenta y tres años. Estoy gordo y en el paro”.

Y, a continuación, hacer algo al respecto.

Con frecuencia, la verdad va a motivarte más que mentirte como un bellaco.

¿Estamos? Al toro hay que cogerlo por los cuernos.

Pollitortuguita: Uufff… Eso es jodido.

Tu Mejor Tú: Correcto.

¿Nuestra opinión?

Coger el toro por los cuernos es jodido.

Pero darle la espalda al toro es siempre más jodido.

Nada más levantarte, al acercarte al espejo del baño, deberías encontrarte con un cartel como éste:

“Este tío tiene cuarenta y tres años, está gordo y en el paro”.

Si quieres darle una dosis extra de motivación al asunto, puedes incluir:

“Este tío tiene cuarenta y tres años, está gordo, en el paro… ¡¡y es feo!!”.

¿Quieres un mensaje aún más poderoso? Pues añade:

“Me cago en la puta”.

Evidentemente, cuando leas esto que estoy escribiendo, y te identifiques con quien te identifiques, te lo puedes tomar mal.

Pero sólo si no te quieres.

Si te quieres, te aceptarás.

Desearás el cambio, pero siempre desde la aceptación y el amor. Recuerda que, en temas emocionales:

Lo que se resiste, persiste.

Por eso, si te resistes a afrontar un problema, dicho problema tenderá a persistir.

¿Deseas andar toda tu vida en círculos o vas a ir a por el verdadero cambio?

Pues tatúate esto:

La aceptación es el primer paso de la revolución.

Y si no te cabe:

Sin aceptación, no hay superación.

Por eso, lo mejor que puedes hacer para mejorar cualquier situación pasa siempre por:

1. Aceptarla
2. Mejorarla

La actitud científica y sana parte precisamente de ahí. Por eso, un verdadero ganador suele decirse cosas como:

Me gustaría que la situación fuese de tal forma. Pero si no es así y es de esta otra, lo aceptaré y buscaré el modo de sacarle partido.

Si eres un tío escuchimizado y feo, puedes repetirte que las mujeres no valoran la belleza en un hombre mientras te masturbas hasta el infinito y más allá.

O puedes emplear dicha energía en desarrollar otras cualidades que te hagan irresistible pese a tu aparente desventaja.

¿Cómo?

1. Fortaleciendo tus puntos débiles, para que no lo sean tanto.

2. Explotando tus puntos fuertes para que eclipsen al resto.

Pero éstas son dos cosas que sólo puedes hacer si te miras al espejo con imparcialidad científica.

¿Eres tú capaz de ello?

¿Puedes contemplarte a ti y a tu vida con frialdad quirúrgica?

¿Tendrás lo que hace falta para establecer un diagnóstico objetivo y operar sobre éste con la impasibilidad de un cirujano?

Porque…

…siempre hay al menos dos opciones. Y, dondequiera
que la frecuencia ganadora te susurre, siempre oirás la
ensordecedora música del atrapado.

Si estás gorda, puedes quedarte donde estás al tiempo que le exiges a no sé qué organización que no nos metamos con las personas con sobrepeso.

Puedes poner el grito en el cielo por nuestra incorrección política, o incluso pedirle a tu hermano el segurata que nos dé una buena tunda.

Pero eso no va a impedir que cuando salgas con tu amiga Bea, esos cerdos de los hombres no van a dejar de interesarse en ella. Incluso cuando te hablen a ti para disimular, al final sabes lo que hay.

Y tú continuarás experimentando ese impulso a estirarle del brazo y ponerle malas caras. Intentar que se sienta como una fulana cada vez que le hace algo de caso a cualquiera de esos maromos que tú no te puedes ligar.

Pero… ¿de verdad eso es quererte? ¿Es acaso lo máximo a lo que puedes aspirar?

¿Prefieres seguir siendo de las que no pillan la indirecta?

¿No llegarás más lejos mirando al toro a los ojos y cogiéndolo por los cuernos?

En lugar de permitir que todo ese talento se quede atrapado, ¿no valdría más la pena empezar a quererte en serio?

¿No te saldría más a cuenta convertir el gimnasio en tu principal amante y transformar tu cuerpo para tener esas curvas peligrosas?

Señor de las excusas: No entendéis. Hay personas con el metabolismo lento. Como yo…

Autor: ¿Y hace falta que lo digas con la boca llena?

Tu Mejor Tú: Sí. Deja a un lado esa caja de donetes y repítemelo, que no te he oído bien.

No vamos a entrar en ello porque no toca, pero el famoso “metabolismo” cambia en función de tus hábitos.

¿Has oído hablar del afterburn effect? ¿Te suena la palabra “metabolismo basal”?

Son términos que tienen que ver con el hecho de que el músculo consume calorías incluso cuando duermes o te rascas los genitales. Si no eres capaz de vértelos cuando vas a hacer pipí o popó, plantéate desarrollar más fibra muscular y luego nos cuentas lo que pasa.

Y desde luego, tampoco vamos a entrar en los cambios epigenéticos que cultivando ciertos hábitos puedes llegar a provocar, porque podrían escribirse enciclopedias sobre eso.

Señor de las excusas: Además, ésta no es un página de fitness

Autor: Por una vez, tienes razón.

Tu Mejor Tú: Aunque siempre puedes buscar la Salud Extrema.

Volviendo al tema:

Puedes seguir la vía de las “Excusas” o la vía del ganador.

Pero no ambas a la vez.

¿Que prefieres seguir engañándote?

Eres muy libre de hacerlo. Bien lejos de aquí.

Por cierto:

Los Reyes son los padres.

Si aún eres un mocoso, puedes ignorar este hecho. O puedes sacarle punta y hacerles la pelota a tus progenitores en vísperas navideñas. Ah, ¿que eres ya un adulto? Tranquilo. El principio sigue vigente.

Tal y como lo vemos, tienes tres opciones:

1. Engañarte sobre la realidad.
2. Enfadarte con la realidad.
3. Exprimir la realidad.

Chica curiosa: Pero si miro de frente mis defectos, ¿no me hará eso sentir más insegura aún?

Autor: Al contrario.

Es justo al revés.

El hecho de que te metas un poco contigo de vez en cuando es síntoma de seguridad, y tu mente inconsciente lo sabe.

Sólo alguien altamente paranoico, inseguro y con muy poco amor hacia sí mismo se toma todo demasiado en serio.

Piénsalo.

¿Cómo te sienta que alguien a quien le importas un rábano te haga una crítica?

Pero… ¿y si la persona que te critica es alguien que no deja de preocuparse por ti?

De hecho, cuanto más le importas, más permiso tiene para meterse contigo, ¿no? Hay confianzas que sólo se puede tomar contigo alguien que te quiere de verdad.

Si nosotros te decimos que has descuidado tu salud y que estás hecho una piltrafa andante riéndonos en tu cara, es más que probable que te siente mal.

Seguramente, no seremos muy buenos amigos.

Ahora, imagínate que te lo comunicamos con lágrimas en los ojos porque nos duele verte así. La cosa cambia, ¿verdad?

Cuanto más te afecta el bienestar de una persona, más franco y crudo puedes ser con ella.

Así que, ¿qué mejor muestra de amor que ser crudo y franco contigo?

Vale que el mal llamado “pensamiento positivo” está de moda. Y, con él, las afirmaciones engañabobos. Nosotros te invitamos a que dejes el autoengaño y las gilipatrañas para los atrapados.

Para ti que te quieres, resérvate la verdad sin adornos.

Porque:

La verdad puede perder diez mil batallas.

Pero siempre contraataca.

A fin de cuentas, los hechos son los hechos. Y, por más que te mientas, no se apartan.

Por eso, cuando se trata de darte un diagnóstico, sé todo lo científico que puedas, aunque duela. Y sólo tras recabar los hechos con la máxima objetividad, aplica el filtro ganador.

A fin de cuentas, el filtro ganador no afecta a los hechos.

Chica curiosa: Afecta a la interpretación, atención y acción sobre éstos.

Tu Mejor Tú: Bravo, fenómeno.

Los que prefieren pedirle al universo que les solucione la vida y los que se repiten afirmaciones falsas mientras se quedan de brazos cruzados, podrían pasarse horas dándose cabezazos contra un muro con los mismos resultados. 

Porque:

Afirmación sin acción = ilusión.

Y tú te quieres, así que… ¡no te engañes!

De hecho:

No hay mayor infidelidad que el autoengaño.

Las modas y el omnipresente espíritu de lo new age tratarán de convencerte de lo contrario, pero recuerda: engañarte sobre ti o tu situación equivale a no aceptarte.

Y ya sabes que un ganador se quiere y, por lo tanto, se acepta.

De hecho, pocas cosas vacían tanto tu depósito de ganasolina como la falta de aceptación.

Pollitortuguita: ¿Otra vez la ganasolina ésa?

Chica curiosa: Es energía mental, ¿verdad?

Autor: Parecido. Lo acabarás captando.

La cuestión es que la falta de aceptación va a extenuarte emocionalmente y a hacer que te refugies en lugares peligrosos.

Cuando no aceptas algo, tiendes a incurrir en toda clase de comportamientos dirigidos a evadirte de la realidad: drogas químicas y mentales; prohibidas y socialmente aceptadas.

¿Y qué hacía un ganador?

¿Evadirse o premiarse?

¿Recuerdas la diferencia que aprendiste en “Quererte no es estropearte”?

Chica curiosa: Sí. El ganador se da caprichos para premiarse, no para evadirse.

Pollitortuguita: Captado. Prohibido contarse milongas.

Efectivamente, no lo harías con alguien que te importe de verdad.

De hecho, la prueba del algodón es ésa:

¿mentirías a una persona a la que quisieras?

¿Le dirías siempre lo que quiere oír?

¿Permitirías que caminase por el mundo con una venda en los ojos?

¿Te quedarías de brazos cruzados cuando ves que está a punto de darse el porrazo de su vida?

Entonces, ¿por qué te mientes como un bellaco?

Y ojo:

No estamos hablando de ese “Venga, sólo una cucharada más” que te decía tu madre para que te acabases el puré de verduras.

Ni del “Tranquilo, que te estoy aguantando todo el rato” de tu padre justo cuando te dejaba solo y sobre dos ruedas.

Ni es el “Vamos, sólo una más” con el que insiste tu entrenador sabiendo de sobra que van a caer tres o cuatro más repeticiones.

Chica curiosa: Entonces, ¿sí que me puedo mentir de cierta forma?

Autor: Sólo de la misma forma en que mentirías a alguien a quien quieres de verdad.

Como verás en “El arte de mentirte para actuar”, hay mentiras que te ayudan a dar lo mejor de ti, a esforzarte más, a dar ese paso extra hacia tus sueños. Y las de antes, son un pequeñó ejemplo de ello.

Señor de la desmotivación: Absurdo. Mentir siempre es mentir.

Señor de las excusas: Exacto. No veo la diferencia.

Tu Mejor Tú: Pues la hay.

Una cosa es mentirte para motivarte.

Y otra mentirte para no hacer nada.

Casualmente esta última, es la que suelen utilizar generalmente las personas.

Por ejemplo:

Venga, diez minutos más viendo este programa basura y me voy al gimnasio y así hasta el día siguiente.

En un rato me pongo a estudiar, mientras sigues dando tumbos por las redes sociales durante horas.

Si te mientes descaradamente, por lo menos que te sirva para mover el culo.

Como ganador y futuro experto en la psicología del éxito:

Sólo te servirás de aquellos embustes que te potencian.

Los que te permiten sacar y dar lo mejor de ti.

La otra cara de la moneda son las mentiras que te cuentas para permanecer en tu zona cómoda.

Mentiras que en el corto plazo acarician los oídos pero que a la larga se cargan la relación.

¿Qué relación? Ya lo sabes.

Esa relación de amor que deberías tener contigo mismo.

Chica curiosa: Entonces un ganador no es necesariamente optimista.

Autor: Sólo cuando serlo lo potencia.

Pero, en determinadas situaciones o a la hora de analizar ciertos problemas, hay que saber ponerse en el peor escenario posible para poder hacer buenos diagnósticos.

En general, un ganador no entiende la clásica dicotomía de optimista o pesimista. Es decir:

El pesimista ve el vaso medio vacío. El optimista, medio lleno.

El ganador va a por más agua.

¿Entiendes la diferencia de enfoque?

Chica curiosa: Vaya, estoy empezando a oír el clic de muchas piezas encajando en su lugar.

Pollitortuguita: No, prima. Son las notificaciones de Facebook.

Mira la foto que ha colgado el Chino.

Chica curiosa: ¡Guauuu! ¡Qué guapo!

Tu Mejor Tú: Pero… ¿qué hacéis conectados?

¿Y tú, lector? ¿Lo estás también?

Por si no lo sabes, este lugar es una herramienta muy especial.

Una herramienta que sólo brilla en modo avión.

Sigue leyendo…

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