Conócete a ti mismo

El Conocimiento Ocupa Lugar

La excelencia está en lo que no sobra.

El saber no ocupa lugar…

¿Lo recuerdas? ¿Cuántas veces habremos oído esta frase?

La inventaron los abuelos de tus abuelos de tus abuelos de tus abuelos de…

Señor de las excusas: Vale, lo captamos. Hace mucho tiempo.

Sí. Hace mucho.

En una época en la que la información era un bien escaso. Un tiempo en el que, si leías un libro, era porque probablemente un abnegado monje se había pegado el curro de copiarlo a mano letra a letra en algún roído pergamino.

Chica curiosa: ¿Como en El nombre de la rosa?

Autor: Sí. Como en ese libro.

Pollitortuguita: ¡Qué guay! ¡No sabía que habían sacado un libro de esa peli!

Chica curiosa: ¡Primo! Con lo guapo que estabas calladito…

En esos tiempos, no existía esa maravillosa función de copiar y pegar que nos permite reproducir un libro tantas veces como queramos en milésimas de segundo. Era un tiempo de escasez. Un tiempo en las antípodas de la era de la información en la que estamos inmersos a día de hoy.

Cuando surgió la dichosa frasecita:

1. Era prácticamente imposible colmar tu cerebro con la información enlatada que podía llegar a tus manos.

2. Cada vez que alguien se tomaba la molestia de transcribir un manuscrito, seguramente era porque cumplía unos mínimos de calidad.

Cosa que no ocurre en la actualidad. A día de hoy producimos mucha más información en una sola hora de la que tu pobre cerebro jamás será capaz de asimilar.

Y, para colmo, no hay estándar alguno de calidad. O sea, que el grano está mezclado con la paja.

Piensa que:

Cada dos días, creamos la cantidad de información equivalente a toda la que había existido hasta el año 2003.

Señor de las excusas: ¿Y de dónde os sacáis tamaña exageración?

Autor: ¿Exageración? Al contrario.

Si tenemos en cuenta que esto lo dijo Eric Schmidt en el 2010, cuando todavía era CEO de Google, la afirmación se queda inimaginablemente corta.

El expresidente de Google dijo “hasta el 2003”. O sea, que incluía en la cantidad de información que entonces generábamos cada dos días un montón de años en los que ya contábamos con internet y ordenadores.

Para colmo… ¡¡el 2010 está a años luz!!

Como el ritmo al que producimos información no ha dejado de crecer de forma exponencial, cuando tú leas estas líneas la cantidad de información producida será mucho mayor.

¿Empiezas a vislumbrar hasta qué punto el enemigo no es la falta de conocimiento sino la saturación de datos?

A día de hoy, para ser un ganador:

No has de ser el mejor absorbiendo información.

Has de ser muy bueno librándote de la basura informativa.

Esta capacidad es crucial, porque internet no nos hace necesariamente más inteligentes.

De hecho, nosotros estamos convencidos de que:

Internet hace al listo más listo, y al tonto, más tonto.

Señor de las excusas: Casi me la coláis…

Tu Mejor Tú: ¿A ti?

Señor de las excusas: Lo que no habéis tenido en cuenta es la capacidad ilimitada del cerebro.

Autor: ¿Ilimitada?

Si organizáramos un campeonato para ver qué gilipatraña ha generado más atrapados, la capacidad ilimitada del cerebro sería una de las finalistas.

Lo cierto es que tu materia gris tiene una capacidad limitada.

Tanto es así que, según Ray Kurzweil y muchos otros expertos, en torno a los veinte años la gente ya ha llenado su cerebro.

Esto quiere decir que, si ya has cumplido dicha edad, no puedes añadir conocimientos nuevos.

Simplemente reemplazas unos conocimientos por otros.

Señor de las excusas: Cómo os gusta quedaros con la gente…

Autor: Nunca hemos hablado más en serio.

Tal y como sugiere un estudio llevado a cabo en el Medical College de Georgia y dirigido por el doctor Joe Z. Tsien:

No puedes aprender sin desaprender.

Este trabajo apunta a que la principal razón por la que a la gente mayor le cuesta aprender cosas nuevas es porque sus cerebros se han llenado de viejos conocimientos.

Para este científico, la diferencia entre un cerebro joven y otro viejo es similar a la que existe entre un papel en blanco y una página de periódico.

“La cuestión –comenta el doctor Tsien– “no es lo bien y oscuro que escriba el boli, sino que el periódico ya tiene su espacio escrito.”

Moraleja:

Cuando has superado cierta edad, lo importante deja de ser la cantidad y pasa a ser la calidad de información.

Porque:

Menos es más.

¿Entiendes?

Aprender no es tanto adquirir nuevos conocimientos como limpiar tu mente de basura informativa.

Sólo así podrás obtener el espacio que necesitas. Espacio limpio que finalmente podrás llenar de conocimientos que trabajen para ti y no en tu contra.

Pollitortuguita: ¿Esto no salía en una peli de Bruce Lee?

Tu Mejor Tú: ¿La escena del vaso de agua?

Efectivamente, mucho antes de que la ciencia hubiera demostrado este principio, ya dijo:

Vacía tu copa para que pueda ser llenada.

Quédate sin nada para ganar la totalidad.

¿Empiezas a darte cuenta de hasta qué punto te está saboteando la sobrecarga informativa?

Señor de la desmotivación: ¿Y qué más da? No todo en la vida es aprender.

Autor: Y, sin embargo, el aprendizaje es vital.

Señor de las excusas: Lo que mi socio quiere decir es que hay gente que prefiere ser feliz.

Tu Mejor Tú: Feliz, ¿eh?

Señor de las excusas: Sí. Y consumir la información que les apetezca. Sin preocuparse de si es basura informativa o no.

¿Y si te dijéramos que es justo al revés?

En realidad, ¿sabes cuál es la mejor forma de crear esclavos indolentes? Saturar a la gente de información dispersa e inconexa.

Dinos si te ha pasado esto:

Te tiras un día entero en las redes sociales. O surfeando internet.

Cuando te quieres dar cuenta, han pasado varias horas.

Te sientes vacío, sin norte.

Y, lo que es peor, sin ganas de nada.

Chica curiosa: Sí, me ha pasado mucho. ¿Sois adivinos?

Autor: No.

Chica curiosa: Pues me habéis leído la mente. Acabo superpof.

¿Sabes por qué?

El exceso de información produce apatía.

Como nos advierte el doctor Read Mercer Schuchardt, demasiada información descontextualizada nos hace más indiferentes a todo. La razón es que es imposible permanecer cuerdo y, a la vez, que nos importen tantas cosas con las que somos bombardeados constantemente.

Así que, a partir de ahora, empieza a defenderte de la sobrecarga informativa.

Deja de concebirte como un saco sin fondo que hay que llenar. Y empieza a ver a tu cerebro como esa roca de la que hay que extraer la mejor escultura.

¿Cómo? Quitando lo que sobra.

Siguiendo la idea de Miguel Ángel, el genio renacentista:

La escultura ya está dentro de la piedra. Tú sólo has de quitar lo que sobra.

Pollitortuguita: Me alegro de que la cosa no vaya de añadir.

Chica curiosa: No, primo. Se trata de seleccionar la información que va a ayudarte a recorrer tu camino y eliminar la que sobra.

Así que la próxima vez que dejes tu vida a la deriva de ese muro social o de ese navegador, pregúntatelo:

¿Va esta noticia o aquel marujeo a ayudarte a andar en la dirección que deseas y a convertirte en la clase de persona que quieres llegar a ser?

En el 99% de las ocasiones, la respuesta será NO.

Pues pasa de ella.

Deja de añadir y empieza a quitar.

Basta de complicarte la vida.

Comienza a simplificarla.

Recuerda:

La clave del aprendizaje reside en el desaprendizaje.

Libérate de lo que sobra.

Pregúntate lo que importa de verdad y vacíate de todo lo demás. Practica esta limpieza cada cierto tiempo y comprobarás que es mucho más fácil quererte.

Chica curiosa: ¿Y qué hago con Maruji?

Tu Mejor Tú: No te sigo, campeona.

Chica curiosa: Una amiga que no para de enviarme cosas curiosas.

Señor de la distracción: Cuida mucho de esa amiga.

Autor: ¿Otra vez tú? Te hemos dicho que esperes tu momento.

Señor de la distracción: Lo que tú digas, pero te advierto que sin mí esto es un tostón.

Autor: El tostón es aquello en lo que se convierte la vida cuando se deja arrastrar por lo superfluo.

Tu Mejor Tú: Exacto. Date con un canto en los dientes con que te dejemos aparecer en este lugar. Así que al menos espera tu turno.

Señor de la distracción: Está bien, pero recordad que la mayoría de lectores me van a mantener a su lado aunque me echéis. Hasta ahora.

Chica curiosa: Vaya, qué pena… La verdad es que parece un tío entretenido.

Tu Mejor Tú: Demasiado. Pero ya volverá.

Autor: Sí. Ahora su presencia era antinérgica.

Pollitortuguita: ¿Antihigiénica?

Tu Mejor Tú: Antinérgica. Lo opuesto de sinérgica.

Chica curiosa: ¿De qué me suena eso?

PDE-ML