Conócete a ti mismo

Fuentes De Poder

Si no estás ganando poder, lo estás perdiendo.

Hay tres recursos de los que depende tu vida.

1. Tu cuerpo
2. Tu dinero
3. Tu tiempo

Los llamamos fuentes de poder porque, en la medida en que los cultivas, te haces poderoso.

Y viceversa. Cuanto más se deterioran tus fuentes de poder, más vulnerable eres.

Por eso, quererse es avanzar hacia el poder.

Señor de las excusas: Eso no es quererse. Eso es codicia y amor a la tiranía.

Tu Mejor Tú: O amor a la libertad.

Autor: Así es. Sin poder, no hay garantía de libertad.

Cuanto más se resiente tu economía o tu cuerpo, más dependiente y menos libre serás. Eso es fácil entenderlo.

Igualmente, si la mayor parte de tu tiempo lo inviertes en cosas que no van a marcar la diferencia, menos podrás dedicarle a aquellas actividades que sí pueden aportar valor a tu vida.

Señor de las excusas: ¡Pero qué tendrá que ver tu cuerpo con el dinero o el tiempo!…

Tu Mejor Tú: Ya te lo hemos dicho. Las tres cosas te dan o te quitan poder.

Señor de las excusas: El sabio persigue el conocimiento, no el poder.

Autor: La sabiduría está muy limitada cuando no se tiene suficiente poder para expresarla.

Chica curiosa: ¿Qué quieres decir?

Tu Mejor Tú: Cuando no puedes aplicarlo, el conocimiento sirve de poco.

Y genera frustración. Por ejemplo, imagina a un gran científico.

Un día descubre la cura definitiva contra el cáncer o la diabetes o la arterioesclerosis. Pero ¿qué pasa si no cuenta con los medios para elaborar la medicina o llevar a cabo el tratamiento?

Por supuesto, la sociedad debería proporcionarle dichos medios, pero ¿y si no lo hace? ¿Y si las personas u organizaciones a cargo tienen otros intereses en mente?

Y no hace falta apuntar tan alto.

Tú mismo podrías ser un superexperto en nutrición, pero ¿qué pasa cuando los alimentos que crees que debes comer no están al alcance de tu bolsillo?

Quizás no puedas comer como te gustaría por falta de medios económicos, o de tiempo para prepararlos, o…

Pollitortuguita: O porque lo cocina todo tu madre…

Chica curiosa: …y no está por negociar nada.

Pues sí. También puede ocurrir.

Y también puedes tener el conocimiento para ganar un campeonato de esgrima o de gimnasia rítmica, pero ¿acaso no necesitas las condiciones físicas para aplicar dichos conocimientos?

Señor de las excusas: Si estás decrépito, siempre puedes entrenar a un alumno y aplicar así tu sabiduría.

Autor: Claro. Pero entonces necesitas recurrir a una fuente de poder suya: su cuerpo.

De nuevo, desvías recursos hacia algo que ya no está tan dentro de tu área de influencia. Te haces más dependiente.

Así que asúmelo:

Cada vez que pierdes poder, aumenta tu dependencia.

Porque… ¿qué pasa si es un mal alumno? ¿Y si sencillamente no cree en tu sistema? ¿Y si aplica tu método y luego se arroga el mérito de haberlo creado?

¿Lo ves?

Incluso el conocimiento más valioso requiere una cierta cantidad de poder para expresarse. Tener sabiduría y no contar con el poder necesario para aplicarla no es lo que persigue la vía del ganador.

Obviamente, cada vez que eres lo bastante poderoso como para llevar a cabo una elección, por pequeña que sea, el conocimiento te ayuda.

Pero cuando no tienes poder para expresar tu conocimiento en la acción, la decisión es ésta:

Frustración con conocimiento o ignorancia sin frustración.

¿Y acaso no es tal dicotomía un peligro muy real?

La pregunta es: ¿la quieres en tu vida?

Señor de las excusas: ¿Pero y si tienes que prostituirte para obtener poder?

Pollitortuguita: ¿Cómo? ¿Haciendo la calle?

Chica curiosa: O trabajando en algo que no te gusta, eso ya es prostituirte.

Tu Mejor Tú: O en lo que no creas. O que no sintoniza con tus valores.

Autor: Te prostituyes cuando te ves obligado a hacer cosas que no te representan.

Chica curiosa: Yo no quiero eso. Ni por todo el poder del mundo.

Autor: Pero… renunciar al poder ¿te salva de prostituirte?

Si no tienes suficiente poder, estarás a merced de que otros puedan obligarte a prostituirte en cualquier momento.

Y prostituirse, que quede claro, nunca es algo deseable.

Pero este sitio no va dirigido a personas imaginarias que viven en el universo de Pin y Pon. Es para ayudarte a ti, que te enfrentas cada día al mundo real con todas sus calamidades.

Por eso, si alguna vez te ves obligado a prostituirte, asegúrate de que al menos aumente tus fuentes de poder. Es decir, que sirva para posibilitar tu libertad en el futuro.

Porque, cuando tus fuentes de poder se deterioran demasiado, dependerás de otros.

Chica curiosa: ¿Cualquiera de las tres?

Tu Mejor Tú: Cualquiera.

Toma la salud, por ejemplo.

Sin ella, estás a merced de que otros quieran y sepan cuidarte. Y puede que, por mera supervivencia, tomes decisiones o que hagas cosas que no te representan.

Señor de las excusas: Pues pones fin a tu vida.

Autor: Cuando se acaba la vida, se acaba el juego.

¿No es mejor dejar la puerta abierta al cambio? Porque, sin vida, no hay posibilidad alguna.

Chica curiosa: ¿Y el tiempo?

Con el tiempo pasa lo mismo. Cuando te falta, vas a tomar decisiones poco meditadas, vas a actuar por impulsos. Y eso tampoco te representa.

Cuando no tienes tiempo suficiente, no se dan las condiciones para que la mejor versión de ti mismo pueda aflorar y manifestarse.

Chica curiosa: ¿Y el dinero?

Pollitortuguita: Sí. ¿Te hace prostituto no tenerlo?

Autor: Su carencia no te protege de no serlo.

Si necesitas trabajar en algo para vivir, por definición eres un prostituto laboral, condenado a vender tu tiempo por sustento. Con suerte, podrías acabar haciendo algo que te representa, pero… ¿cuánta gente puede decir eso?

Y aun si encuentras un trabajo excelente, ¿qué garantías tienes de que mañana no lo pierdas?

Chica curiosa: Pero así estamos todos…

Pollitortuguita: Sí. ¿Quién puede vivir sin trabajar?

Tu Mejor Tú: Exacto.

Para eso, entre otras cosas, estamos aquí. Para mostrarte el camino. Y que un día puedas trabajar para realizarte y para aportar valor a la sociedad, no porque la supervivencia te obliga a ello.

Por desgracia, no va a ser fácil. Hoy en día, menos del 1 % de la población mundial tiene más del 90 % de la riqueza global.

¿Sabes lo que eso significa? Significa que hay demasiada gente que ha perdido su poder.

Pero entiende esto:

Cuando tú no tienes suficiente poder, alguien lo tiene por ti.

Y, cuando otro tiene el poder que te corresponde a ti, puede hacerte su esclavo.

Señor de las excusas: Exagerados…

Autor: Todo depende del grado en que se dé dicho desequilibrio.

Señor de las excusas: Pues mientras no se incline demasiado la balanza…

Ya.

El problema es que, cuando no tienes suficiente poder, no vas a ser tú quien decida cuánto o adónde se inclina la balanza.

Y otros podrán tomar decisiones que afecten a tu cuerpo, tu tiempo y tu dinero. Y, en consecuencia, debilitarte todavía más.

Ha ocurrido una y otra vez a lo largo de la historia. Y, aunque las formas de esclavitud son más sutiles que antes, sigue ocurriendo.

Pollitortuguita: Yo no quiero eso…

Chica curiosa: Rotundamente, no… ¿Cómo lo evito?

Autor: Cultivando tus fuentes de poder. Lo suficiente al menos para garantizar tu libertad.

Y ten claro esto:

El poder no es algo estático.

Por eso:

Si no estás ganando poder, es que lo estás perdiendo.

Aplícalo a cualquiera de las tres.

Si te alejas de tu plenitud física, te faltará la energía física y el poder mental que requiere la libertad y serás más controlable. Si tú no eres dueño de tu tiempo, alguien lo es. Y lo mismo se aplica a tu dinero: cuando tú no lo tienes, ¿quién podrá usarlo contra ti?

Chica curiosa: ¿Y se afectan unas a otras?

Tu Mejor Tú: Claro. Mucho.

Por eso, es trabajo tuyo hacer cosas que potencian tu cuerpo, tu dinero y tu tiempo priorizando unos mínimos para cada fuente.

Sin dichos mínimos en cualquiera de ellas, el resto se verá seriamente amenazado.

Pollitortuguita: ¿Cómo está eso?

Para que nos entiendas, cuando alguna de las tres fuentes de poder “flojea” demasiado, las otras dos peligran.

Por ejemplo, con un cuerpo deteriorado, no tendrás la energía ni el ánimo óptimos para perseguir tus sueños profesionales. Además, harás las cosas más lentamente. Y, para colmo, necesitarás dedicar más tiempo a la supervivencia.

Chica curiosa: Aclaradísimo. La salud afecta al tiempo y al dinero.

Pollitortuguita: ¿Y si te falta pasta? Lo digo por mí.

Lo mismo.

Te estresarás, y eso afectará negativamente a tu salud.

De hecho, ¿sabías que el estrés crónico es una de las principales causas del envejecimiento prematuro, la pérdida de neuronas y toda una ristra de enfermedades crónico-degenerativas?

Añade a esto que, si tus finanzas flaquean, puede que no seas capaz de costearte una nutrición o atención sanitaria óptima, perjudicando así más tu cuerpo.

Para colmo, perderás tiempo, pues te verás obligado a ocuparte de todo aquello que no podrás delegar en profesionales por falta de medios.

Chica curiosa: Está claro. Cuando la economía falla, todo lo demás se resiente.

Pollitortuguita: Y el tiempo, prima, que tú vas siempre agobiada.

Chica curiosa: Es verdad. ¿Qué pasa con el tiempo?

Cuando tienes poco tiempo, no puedes elaborar planes de calidad para prosperar económicamente. Ni trabajar en ellos como te gustaría.

Y tampoco podrás dedicarle a tu cuerpo la atención que necesita, cosa que también te alejará de la salud extrema.

Chica curiosa: Por no hablar del agobio y las prisas, que como decís no son nada sanos.

Autor: No lo son.

Como has visto, van a disparar tus niveles de cortisol y afectar a tu equilibrio hormonal.

Repetimos:

Cuerpo, dinero y tiempo.

Fácil, ¿verdad?

Todo lo que hagas en la vida, va a expandirte o limitarte respecto a estos tres recursos.

Te va a acercar o a alejar del máximo rendimiento físico y mental. Te va a hacer más pobre o más rico. Te va a dar tiempo o te lo va a quitar.

Sin embargo, dilo en voz alta y de inmediato te comerás una avalancha de gilipatrañas en forma de cliché.

Señor de las excusas: Claro. Es que no deberíais haber incluido el dinero como algo importante.

Pollitortuguita: ¿Y eso?

Señor de las excusas: Todo el mundo lo sabe. El dinero no compra la felicidad.

A esa clase de topicazos nos referimos.

Por supuesto que el dinero no compra la felicidad, pero la falta del mismo te deja bien jodido.

Señor de las excusas: No os equivoquéis. El dinero no es más que papel impreso…

Chica curiosa: Bueno, ahora ni siquiera eso… Hoy en día son sólo dígitos en tu cuenta bancaria.

Tu Mejor Tú: No te confundas. El dinero es vida.

Cuando compras algo con dinero, no estás comprando con dinero. Lo estás comprando con el tiempo, la energía y los sacrificios que te ha llevado conseguir ese dinero.

¿Nos sigues?

Que te cuenten lo que les dé la gana, pero tú has de tenerlo claro.

Aunque sólo fuese por la libertad, independencia y posibilidades que te ofrece, el dinero es crucial. Para lo que sea que quieras hacer con tu vida, cualquier meta que te propongas, el dinero va a ser un propulsor.

Quizás algún día vivamos en una sociedad sin dinero donde a cada persona se le dé más o menos poder en función de lo que aporta a la sociedad. Pero, hoy por hoy, has de enfrentarte al problema del dinero cada día.

Pollitortuguita: ¿Me lo dices o me lo cuentas?

Chica curiosa: Ya. Y es así quieras o no.

Autor: Efectivamente.

Es así de simple. Suficiente dinero puede liberarte. Insuficiente puede convertirte en un esclavo.

Chica curiosa: ¿Y el tiempo? ¿Por qué a mí me falta siempre?

El tiempo y su gestión es ese gran desconocido. Ni se enseña en los colegios ni reemplazará jamás una conversación sobre fútbol o famosos.

De hecho, ¿quieres oír la expresión que mejor resume la psicología del atrapado? Allá va…

Matar el tiempo…


Pollitortuguita: Pero… ¿qué tiene de malo matar las horillas?

Tatúate esto:


Matar es un crimen.

Y cuando lo que matas es uno de los recursos más preciados que tenemos, cometes un verdadero error.

Es más: cada vez que oigas a alguien hablar así, aléjate cagando leches.

Por inofensivas que parezcan, esas frasecitas encierran una filosofía más devastadora que el anillo de Mordor. Los aficionados a ellas están fuera de toda esperanza de salvación.

Y es contagioso. Huye.

Señor de las excusas: Me parece un escándalo que habléis así.

Tu Mejor Tú: Lo es. Por desgracia.

Efectivamente, nadie se escandaliza de oír algo tan común como pasar el rato, matar las horas, deshojar margaritas, echar la tarde o hacer algo para que el tiempo se te pase más rápido…

En cambio, si dices algo como “optimización del tiempo”, en el acto la inmensa mayoría de la gente asociará tu cara con conceptos como el de “friki” o “marciano”.

Lo último que se les pasa por la cabeza es que el tiempo es el tejido del que está hecho la vida.

Y que, cada vez que lo inviertes en algo que no te acerca a tus sueños, te estás alejando de ellos.

Señor de la distracción: Qué exagerados.

Pollitortuguita: ¿De qué me suenas? Tú y yo nos hemos visto antes, ¿no?

Señor de la distracción: Claro, compi. Hemos pasado mucho tiempo juntos.

Autor: Y ése es el problema. Fuera de aquí.

Señor de la distracción: ¿Pero no decíais que me ibais a invitar?

Tu Mejor Tú: Sí, pero espera a que lo hagamos…

Y es que el ocio no tiene nada que ver con las distracciones. Pues…

…mientras que tú eres el dueño de tu ocio, las distracciones son dueñas de ti.

¿Ves la diferencia?

Señor de las excusas: Vale. Acepto que el tiempo es oro. Pero habéis cometido un error.

Pollitortuguita: ¿Ah, sí? ¿Cuál?

Señor de las excusas: Han caído presas del culto al cuerpo…

Autor: Por supuesto que rendimos culto a la principal herramienta que posee todo ser humano.

Tu Mejor Tú: El cuerpo es tu templo. El cuerpo es sagrado.

Excusator: Menos cuerpo y más cerebro querría yo ver.

El problema es que… ¡el cerebro es cuerpo!

De hecho, cuando hablamos de cuerpo, no nos referimos a tener un cuerpo de portada de revista. Aunque tenerlo no haga daño a nadie.

A veces.

Chica curiosa: ¿A veces?

Autor: Siempre que dicho cuerpo sea el reflejo de una salud extrema…

Tu Mejor Tú: Y no una mera fachada generada a costa de ésta.

Pollitortuguita: Entonces, ¿no va de enchufarme esteroides?

Chica curiosa: Ni de dejarme el sueldo en quirófanos…

Autor: No. Ni de hincharse a Red Bulls.

Tu Mejor Tú: Va de crear un cuerpo G.

Pollitortuguita: ¿Cómo?

Autor: Un cuerpo ganador.

Un cuerpo que persigue la salud extrema y el máximo rendimiento físico y mental. Un cuerpo diseñado a tu medida. El vehículo perfecto para transportarte hacia tus sueños.

Y sin embargo, basta sacar el tema para que el colectivo de Atrapados Anónimos te taladre con todo tipo de clichés.

Por ejemplo, cuando sale el tema de la enfermedad, verás mucho esa actitud de que si te toca, te toca.

O de que de algo hay que morirse. O que más vale vivir menos pero feliz. O que si te cuidas, más que alargarte la vida, la vida se te va a hacer larga.

¿Te suena?

Si quieres ser un atrapado durante el resto de tu vida, lo tienes fácil. Haz tuyos estos clichés. Y así te convertirás en un imán para la enfermedad mental y física.

Lo que esta filosofía de esclavos no llega a captar es que…

…una salud óptima es el mejor aliado de la felicidad.

Que el bienestar, el entusiasmo, la paz interior y la serenidad son un estado químico. Y que dicho estado químico se puede propiciar.

Que los hábitos para lograrlo que hoy te suponen esfuerzo o disciplina, al cabo de unas cuantas semanas pueden empezar a resultarte agradables y estimulantes cuando has reemplazado tus viejas conexiones neuronales por otras nuevas.

¿Quieres verdades como puños?

Pues escucha ésta: la salud y la energía están en la base de todo logro y de la verdadera felicidad.

Para quererte, necesitas construir un cuerpo ganador. Un cuerpo que te potencie en lugar de limitarte.

Chica curiosa: ¿Un cuerpo G?

Si, continua leyendo nuestra lección de Salud Extrema para conocer la verdad: 

— Cuerpo Ganador —